Al término de la exposición colectiva de mujeres que ha presentado la galería Arteko con el título de 'Arts Attacks', se publica el libro-catálogo sobre la obra reciente de una de las artistas presentadas, Pilar Soberón. La artista donostiarra multidisclipinar utilizar todo tipo de soportes y técnicas (fotografía, escultura, dibujo, vídeo, instalación), para observar y reproducir su entorno como si mirara a través de un microscopio. Y recorriendo todos esos caminos, va trazando una orografía personal, tanto que utiliza su propio cuerpo como soporte de obras que a menudo parten de elementos de la naturaleza como semillas y hojas, transformadas y preservadas por medio de los metales.
El libro 'Oro-grafiak', publicado por la galería donostiarra Arteko con una subvención del departamento de Cultura del Gobierno Vasco, se centra en la obra de Soberón en los tres últimos años. Aunque en su caso la acotación temporal es relativa, porque siempre reaparece más tarde con otras formas : «Su obra es como un atlas poético que se retroalimenta», explica María José Aranzasti, autora de los textos del libro. «Pilar ejerce de coleccionista o recolectora, trabaja como un botánico o un científico que busca elementos sutiles y etéreos».
Así se puede confirmar en series como 'Aeolia', en la que toma semillas de arce (esas que al caer giran como un helicóptero) y las recubre con finas capas de oro: «Siempre he sentido una cercanía hacia los elementos naturales, cosas que recojo de un paisaje, para trazar con ellas una orografía distinta, al colocarlas sobre mi propio cuerpo y fotografiarlas», explica Pilar Soberón. «Es como un paisaje que se vuelve a recomponer de otra manera». Son pequeñas piezas, centenares de ellas, todas parecidas y todas distintas, que a veces forman instalaciones en forma de bóveda o se diseminan por la pared reforzando su tendencia «volátil».
La obra se transforma
También en la serie 'Acorazadas' los elementos naturales cogen el peso del metal. Son cáscaras de castaña recubiertas de niquel que al ser fotografiadas toman una apariencia distinta, que la autora denomina como 'Galápagos'. «No creo en la obra acabada y cerrada, en la vida todo se modifica, nada se mantiene. Por eso me gusta retomar mis propias obras y transformarlas a través de la fotografía o las instalaciones». Otro aspecto de la naturaleza, las venas del cuerpo humano, afloran en la serie 'Connections' que hace una referencia más amplia a las redes que son ya básicas en las relaciones humanas, ya sean las propias de internet, o los cruces de carreteras superpuestas que Pilar soberón tiene muy presentes, pues su casa está en el centro de un nudo de autopistas.
La participación del público, por ejemplo en las intervenciones que ha hecho en la playa de Orio o en La Concha, forman también parte de la obra múltiple de Soberón, que ha quedado reflejada en toda su variedad en el libro 'Oro-grafik'.