Si esta semana alguien que se encuentre en Madrid no va a ver una obra de arte es porque no quiere. En estos momentos, en la capital española, y aprovechando la celebración de la ya veterana ARCO, se celebran cuatro ferias satélite -JustMad, Art Madrid, MadridDeArte y Flecha-. Todas ellas atractivas, en gran parte debido a que tienen un tamaño bastante más reducido que la que se celebra en Ifema. De todas ellas, la que ha surgido con mayor empuje, porque en su segunda edición ya es una cita ineludible para todo aficionado al arte moderno y contemporáneo, es JustMad y en ella participa la galería donostiarra Arteko. 52 stands ocupan las habitaciones de un edificio de la calle Velázquez y su lema es, como señala su directora Giuletta Speranza, «la economía del arte». Por esta razón, la apuesta mayoritaria son los artistas jóvenes, o emergentes como se les llama en esta feria que se autocalifica como «la más cool».
Cristina de la Fuente es la propietaria de la galería donostiarra y tras la experiencia del año pasado ha decidido repetir. «Para un establecimiento de provincias es importante estar en Madrid porque es donde se gesta todo, donde se encuentran los mercados, los coleccionistas y los contactos, y además tengo que promocionar a los artistas que represento. Para una galería pequeña acudir a ARCO resulta muy caro, casi imposible, además es bastante parecido en todas las ediciones. Por esa razón me he decantado por JustMad, una feria joven y fresca, que se acerca mucho a la filosofía de mi trabajo».
Acude con un stand, en este caso con una habitación, que ha llamado 'De cine. Proyecciones y fotografías'. Tiene un contenido coherente. «He apostado por dos trabajos muy diferentes, pero que parten del mismo concepto, la génesis de la imagen cinematográfica». El irundarra Iván Gómez (1984) y el donostiarra Ibon Mainar (1978) tienen otra importante circunstancia en común: ambos han sido elegidos por la Diputación Foral de Gipuzkoa para el certamen de artistas noveles, que presentará las obras y proyectos seleccionados a mediados del mes que viene en el Koldo Mitxelena.
Iván Gómez presenta dos trabajos en el ámbito de esta feria. En el stand ha instalado 'Prometer el infinito', que surge del hecho fortuito que fue encontrar en la trasera de una distribuidora cinematográfica de Barcelona el pasado octubre más de treinta bovinas de trailers de películas. Las visionó, fue eligiendo secuencias, después fotogramas para descontextualizarlos y volver a unirlos para crear historias diferentes. Todas ellas tienen un hilo conductor similar que oscila entre lo sentimental y lo físico, trasmitiendo intranquilidad, sospecha en la relación con los otros y la dificultad de las relaciones. «Cada fotograma tiene su propio significado, pero al juntar dos lo pierden para crear uno nuevo», explica. El montaje ha sido manual y el resultado unos collages en blanco y negro.
Además, en Espacio Cruce, una galería cercana al Reina Sofía, Gómez exhibe la película 'Lo más difícil. Nada', en la que con una muy cuidada puesta en escena habla de la soledad y del intento de romper la rutina, aunque el futuro de sus protagonistas no sea demasiado esperanzador.
Ibon Mainar toma los orígenes del proyector «creado por el clérigo alemán Atanasio Kircher en 1646 con una vela que proyectaba un dibujo en una pared» para abordarlo desde un aspecto casi mágico y fantasmagórico. Las fotografías que presenta en la feria son la captación de las proyecciones de unas imágenes luminosas sobre bosques y arbustos durante el atardecer y la noche. Esos dibujos toman volumen al reflejarse en las distintas capas que forman las ramas, las hojas y los troncos de los árboles.