La huelga general convocada para hoy en el País Vasco y Navarra por los sindicatos nacionalistas pretende condicionar el voto de los partidos en la reforma de pensiones. Así, lo creen las centrales convocantes, tal y como volvió a recordar ayer la secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, quien indicó que servirá para transmitir a los partidos políticos el «mandato popular de que sólo vale votar en contra de la reforma de las pensiones» planteada por el Ejecutivo.
ELA, LAB, Stee-Eilas, Ehne e Iru, convocantes de la huelga general, quieren mandar así un recado de forma especial al PNV, cuyos parlamentarios pueden ser determinantes a la hora de sacar adelante la reforma de pensiones cuando se vote definitivamente en la Cámara Baja. «No vale el sí o la abstención», recalcó Etxaide tras participar en una asamblea organizada por las mujeres en el área de pensionistas de LAB, que terminó con una concentración en el Buen Pastor.
Las centrales nacionalistas pretenden convertir hoy la calle en un clamor popular contra la reforma de las pensiones. Para ello cuentan también con la adhesión de algunos colectivos de inmigrantes y de diversos partidos, como la izquierda abertzale, EA, Aralar y Alternativa.
Quieren echar toda la carne en el asador, ya que consideran que la movilización es más necesaria que nunca, a pesar de ser la segunda huelga general que convocan en menos de siete meses. El 29 de junio del año pasado llamaron a otro paro general, en esa ocasión, contra la reforma laboral, una huelga que también fue convocada por CC OO de forma separada.
No obstante, la central liderada por Unai Sordo, al igual que UGT de Euskadi, hizo otro llamamiento el 29 septiembre, coincidiendo con la huelga general que tuvo lugar en toda España. Ambas centrales han optado en esta ocasión por esperar el curso de las negociaciones que se están llevando a cabo en Madrid sobre la reforma de las pensiones y en las que se están abordando también cuestiones de la reforma laboral, la negociación colectiva o la política energética.
Unas negociaciones que se están produciendo a contrareloj, ya que el Gobierno aprobará pasado mañana la reforma de las pensiones vía proyecto de ley, con o sin acuerdo, aunque deberá pasar el oportuno trámite parlamentario.
Es ahí donde tienen puestas las esperanzas los sindicatos nacionalistas, ya que no creen en el diálogo social que están manteniendo CC OO y UGT con el Gobierno.
Es en este contexto donde tendrá lugar una huelga general que volverá a producir la típica guerra de cifras en cuanto a seguimiento y que estará «condicionada», según los sindicatos por los «abusivos servicios mínimos» establecidos por el Gobierno Vasco.
El Ejecutivo vasco ha establecido los mismos servicios mínimos que en las anteriores huelgas generales que, suponen el 30% de los servicios habituales de transporte de un día laboral, mientras que para los hospitales establece que funcionen como un festivo. Los sindicatos han recurrido, al igual que en los paros anteriores, dicho decreto.
Querella contra Ares
Pero la huelga ha empezado a calentarse antes de su inicio oficial, ya que el martes por la noche cuatro encapuchados destrozaron los cristales de una sucursal de la BBK en Bilbao, donde realizaron una pintada en apoyo a la huelga, y los cajeros automáticos de otras oficinas bancarias fueron pintados.
El hecho fue denunciado por el consejero de Interior, Rodrigo Ares, quien anunció que la Ertzaintza adoptará hoy «todas las medidas posibles para evitar coacciones». Añadió que es un «mal precedente si lo que pretenden los convocantes y los que apoyan la huelga es conseguir adhesiones provocando actos vandálicos». Los sindicatos convocantes anunciaron que presentarán una querella contra Ares por «imputarles la realización de delitos».