Nos lo decía Manix Mandiola al finalizar el encuentro: «Lago Junior ha metido el gol más rápido de la historia del Eibar. El Mirandés sacó el balón desde el centro del campo, Caneda perdió el balón y Lago Junior marcó. Pasaron ocho segundos».
El Eibar consiguió ayer un importante triunfo en su visita al terreno de juego del Mirandés en un encuentro en el que el conjunto armero se mostró más certero de cara a la portería rival, logrando dos goles en dos momentos decisivos: nada más comenzar el partido e instantes antes del descanso, que le valieron para sumar tres valiosos puntos en el feudo rojillo.
El partido comenzó de la peor forma posible para la escuadra local. A los nueve segundos, César Caneda no concretó el pase, dejando el balón muerto a Lago Junior. El delantero costa marfileño, cedido por el Numancia, batió por bajo a Wilfred (0-1).
Tras el gol, el Mirandés trató de reaccionar y los rojillos estuvieron a punto de lograr el empate un minuto más tarde tras una mala cesión de Raúl Gañán a su portero, que a punto estuvo de colarse en el fondo del marco. Finalmente, Irureta llegó a hacerse con el esférico antes de que traspasase la línea de gol. Poco después, buena internada de Raúl García por la banda izquierda, pero su centro no encontró rematador en el primer palo.
Los hombres de Carlos Pouso buscaron la igualada, incluso desde la distancia con un peligroso lanzamiento de Mikel Martins, que atrapó sin problemas el cancerbero del Eibar. Los visitantes realizaron su primer disparo tras el tanto merced a un remate de José Rodríguez que se marchó por encima del travesaño.
El golpe definitivo
El choque agonizaba en su primera mitad, pero el Eibar asestó un golpe casi definitivo con su segundo gol, un tanto que hizo un daño tremendo a la escuadra local. Lanzarote abrió el juego hacia la subida de Abaroa, que recortó a su defensor en el interior del área, cediendo la pelota a Altuna. Éste, que llegaba en carrera, anotó su decimoprimer tanto de la temporada.
Tras el paso por los vestuarios, el Mirandés trató de reengancharse a un partido que estaba ya muy complicado. César Caneda pudo recortar diferencias. Su disparo, prácticamente a bocajarro, lo salvó Ros bajo la misma línea para respiro del guardameta Irureta, que ya no llegaba a despejar el balón.
El Mirandés también lo intentó en jugadas a balón parado. Pablo ejecutó un lanzamiento de falta, que puso en apuros a Irureta. El técnico armero, Manix Mandiola, dio entrada a Erdozia por José Rodríguez con tarjeta amarilla, sabiendo de la peligrosidad de Pablo en banda y para evitar males mayores.
Lombraña ejecutó el primer lanzamiento del Eibar en el segundo acto, aunque Wilfred lo atajó por bajo sin complicaciones. La escuadra visitante pudo sentenciar en un contragolpe llevado por Álex García. Altuna cedió, nuevamente, al futbolista armero. Su disparo lo despejó un defensor y Lago Junior, de tacón, no aprovechó el rechace para sentenciar la contienda.
Vaselina al larguero
En los últimos compases, el Mirandés disfrutó de un libre indirecto, que Candelas lanzó desviado a la izquierda del guardameta Irureta. Sin embargo, Álex García pudo asestar el golpe definitivo con una vaselina que se estrelló en el larguero. Con el marcador de 0-2 se llegó al final del encuentro. El Eibar recorta distancias con el Deportivo Alavés, mientras que el Mirandés mantiene el tercer puesto.