Es la primera embestida de la gripe, esa que ha dejado en casa a media familia y ha fastidiado las vacaciones a más de un compañero de trabajo. El virus, prácticamente inactivo hasta hace dos semanas, empieza a propagarse con la llegada de las bajas temperaturas, una irrupción que no es preocupante, tranquilizan desde Osakidetza, ya que sigue la tendencia previsible para la temporada invernal.
Según los últimos datos, aportados por Eduardo González Pérez-Yarza, jefe del servicio de Pediatría del Hospital Donostia, en la semana 51 (entre los días 19 y 25 de diciembre), la tasa de contagio llegó a los 100 casos por cada 100.000 habitantes en el País Vasco, por encima del umbral epidémico situado en 70. Dos semanas antes, a principios de mes, ni siquiera llegaba a 10, aunque siete días después inició su ascenso habitual en esta temporada hasta los 41,9 casos por cada 100.000 habitantes.
El resto de comunidades autónomas sigue una tendencia al alza similar, según se recoge en el Sistema de Vigilancia de la Gripe en España. La actividad gripal, de hecho, se ha triplicado en la semana del 12 al 18 de diciembre, a falta de los datos confirmados de los siete días posteriores, previsiblemente más elevados.
El virus no ha hecho sino acto de presencia, pues se espera que la curva de incidencia siga en ascenso. ¿Qué evolución experimentará? El año pasado, el pico de actividad gripal en Euskadi se alcanzó a finales de octubre, antes de lo habitual, con una tasa de 500 casos por cada 100.000 habitantes, por lo que, de seguir el ritmo de estas dos últimas semanas, «lo previsible es que el escenario empeore porque son los primeros momentos de la gripe, pero resulta muy difícil determinar su posible extensión», asegura el pediatra.
Las consecuencias de este aumento de los contagios se han dejado ver en las consultas de Atención Primaria y en las Urgencias, especialmente en las de Pediatría, ya que el grupo de edad que está siendo más castigado por el virus es el de entre 5 y 14 años, como ha ocurrido en anteriores años. Según datos aportados por el especialista, la presión asistencial en las urgencias pediátricas del Hospital Donostia ha aumentado un 40% los días laborables, y un 100% los fines de semana y festivos. «El virus de la gripe ha coincidido, además, con el virus respiratorio sincitial (VRS)», con síntomas parecidos a los de un resfriado fuerte y que también se transmite fácilmente de una persona a otra, indica. El personal médico y de enfermería se ha reforzado para poder atender el elevado volumen de consultas.
H1N1 en los casos más graves
La mayoría de los casos que han llegado hasta el servicio de Pediatría del Hospital Donostia han sido cuadros leves que no han necesitado ingreso. Sólo dos bebés, de menos de un año, han tenido que ser hospitalizados, ambos afectados por el virus de la gripe H1N1, la gripe A. Según especifica el doctor, el primero de los niños fue diagnosticado de una coinfección con el virus VRS y el segundo tuvo que ser tratado por una agudización del asma que padece.
Esta temporada continúa además la vigilancia específica de los casos graves hospitalizados confirmados de gripe tras la pandemia del virus H1N1. Hasta la fecha, se han notificado 23 casos graves, de los cuales quince (65%) corresponden a infección por virus AH1N1. De los casos en los que se dispone de información, el 42% no presentaba ningún factor de riesgo, según se refleja en la estadística semanal que publica el Sistema de Vigilancia de la Gripe en España.
La vacuna de la campaña antigripal de este año inmuniza tanto contra las dos cepas de la gripe estacional que más hayan circulado durante el invierno como contra la de gripe A, recuerda el doctor González Pérez-Yarza, que recomienda acudir al médico en los procesos gripales que deriven en complicaciones: «Una fiebre alta mantenida varios días, signos de dificultad respiratoria o no tolerar la ingesta de alimentos», especifica.
Porque lo más normal es que el paciente pueda superar el cuadro gripal en casa, con ayuda del paracetamol, sin necesidad de ninguna asistencia médica. Unas cuantos consejos de autocuidados como lavarse bien las manos o taparse la cara al estornudar ayudan además a evitar la propagación del virus.