«Hay líneas rojas que no se pueden traspasar y la reforma de las pensiones tal y como la está planteando el Gobierno es una de ellas». Lo han estado recalcando por activa y por pasiva todos los sindicatos. Pero, mientras en el conjunto del Estado siguen deshojando la margarita e incluso parece que los tambores de guerra se apaciguan, los sindicatos nacionalistas han decidido sacar toda su artillería a la calle. ELA, LAB, Stee-Eilas, Ehne e Hiru convocaron ayer una nueva huelga general en el País Vasco y Navarra. Será el 27 de enero, precisamente la víspera de la fecha fijada por el Gobierno para aprobar dicha reforma, con o sin acuerdo.
Se trata de la segunda huelga general que convocan los sindicatos nacionalistas contra las reformas planteadas por el Ejecutivo de Zapatero. La primera tuvo lugar el pasado 29 de junio y estuvo motivada por la reforma laboral. Aunque anteriormente, el 25 de mayo, las centrales nacionalistas calentaron motores en otro paro en la Administración contra los recortes de los sueldos de los funcionarios.
Unos paros y huelgas que han ahondado aún más la división sindical que ya existía en Euskadi. CC OO y UGT decidieron posponer el paro en toda España para el 29 de septiembre coincidiendo con una movilización de todos los sindicatos europeos. Con todo, la central liderada por Unai Sordo optó también por convocar la huelga el 29 de junio, aunque sin sumarse a la de los nacionalistas.
La protesta contra los recortes de los funcionarios tuvo asimismo una doble convocatoria, ya que CC OO y UGT hicieron la suya el 8 de junio. Y todo apunta a que la historia se podría volver a repetir ahora o cuando menos habrá convocatorias separadas, ya que CC OO y UGT anunciaron ayer que no descartan «ningún tipo de movilización», aunque critican a las centrales nacionalistas que «no busquen una protesta conjunta ni unitaria».
Los sindicatos nacionalistas aprovecharon ayer la celebración de una asamblea de delegados en Pamplona para lanzar la convocatoria de huelga general. El secretario general de ELA, Adolfo Muñoz 'Txiki', aseguró que ésta es la reforma «más dura de la historia de las pensiones» y destacó que los sindicatos no ven otra salida que la de defender los intereses sociales de la gente del mundo del trabajo y marcar una agenda propia antes de que se apruebe la reforma, «para que también salgan retratados los partidos que no se van a oponer a esta medida».
Aviso a los partidos
Se mostró muy crítico con estos partidos y en especial con aquellos que darán vía libre a la reforma con su abstención, en clara alusión al PNV. Así, añadió que a Zapatero le importa «un bledo si se aprueba en el Congreso la reforma de las pensiones y para ello le valen tanto los síes de su partido como las abstenciones».
Los sindicatos nacionalistas vascos pretenden «ponérselo difícil a las formaciones políticas que se van a prestar a ese juego», y no ven otra alternativa que convocar una huelga general «para defender lo que nuestros padres con sus luchas han hecho para que tengamos estos derechos». Es más, el secretario general de ELA consideró que la reforma de las pensiones se hace para que los fondos privados «amplíen el negocio». «Todo lo demás es mentira, una gran manipulación orquestada con colaboración política».
La secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, ahondó en esa idea al destacar que la crisis la ha creado el sector financiero, y que el sector público «se está retirando de la economía en su función de proteger a las capas más desfavorecidas de la sociedad. Se está limitando a darle al sistema financiero todo aquello que pide y en estos momentos lo que está pidiendo la banca es más negocio», remarcó.
Añadió que esta reforma no sólo va a recortar el derecho a las pensiones, sino que va a robar ese derecho a toda la gente que hoy está en precario».
Al término de la asamblea, Muñoz y Etxaide, además de los dirigentes de Ehne e Hiru, encabezaron una manifestación en contra del modelo presupuestario del Gobierno foral navarro.
La reforma de pensiones afecta a un total de 498.447 personas en Euskadi -pensiones contributivas-, de las que 169.037 son guipuzcoanas. La pensión media es de 973 euros en la CAV en diciembre y de 952 euros en Gipuzkoa, al incrementarse en ambos casos un 3% interanual.