Es imposible predecir cuáles van a ser las noticias científicas que serán importantes en 2011. No obstante hay unos pocos temas que estaban madurando y que este año han roto la mayor parte de sus barreras, por lo que no nos cabe duda de que darán muy buenas noticias durante el año que viene. No puedo decir cuáles van a ser las novedades concretas pero me atrevo a señalar unas pocas áreas. La más evidente de todas es que el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN en Ginebra ha estado funcionando y proporcionando enorme cantidad de datos de los que tan solo se han analizado una minúscula parte.
Cuando empiecen a publicarse los resultados seguro que tendremos un montón de novedades que cambiarán nuestras ideas sobre la constitución de la materia y de los primeros instantes del Big Bang. Serán noticias importantes pero que no influirán en nuestra vida cotidiana en el corto y medio plazo. Sin embargo hay un campo donde la repercusión en nuestra vida será mucho más rápida, se trata de todos los estudios sobre «transdiferenciación» celular. Es decir, todos los experimentos que consisten en tomar una célula adulta y reprogramarla para que sea otro tipo de célula.
Algunas células adultas son capaces de reproducirse, pero su destino está prefijado; es decir, las neuronas dan origen a neuronas, las células musculares a células musculares... Parecía que era imposible que una célula adulta de un tipo se transformase en otro. Pero en 2007 dos grupos independientes de científicos lograron transformar una célula adulta de un tipo -de destino prefijado- en otra célula mucho más versátil, capaz de transformase en varios tipos distintos. El 'truco' fue añadir cuatro genes.
Ese mismo año otros investigadores se dieron cuenta de que no hacía falta añadir cuatro genes, bastaba con incorporar algunas instrucciones en los genes existentes.
De ese modo una célula adulta con destino predefinido se transformaba en una célula capaz de adquirir múltiples «personalidades». Por ejemplo, se han logrado convertir células del tejido conectivo en células nerviosas y en células musculares del corazón, y se han transformado células exocrinas del páncreas, que segregan enzimas digestivas, en células endocrinas que producen insulina.
Seguro que el próximo año tendremos muy buenas noticias en este campo. Y muchas de ellas procederán de los excelentes investigadores de Donostia.