El 1 de enero Tecnalia comenzará a operar definitivamente como un solo centro tecnológico. Inasmet, Fatronik, Cidemco, Labein, Robotiker, ESI, Euve y Leia pasarán a formar parte de la historia de la I+D vasca. La nueva entidad asegura tener casi todo preparado para el inicio de la nueva etapa. El personal ha sido reasignado en grupos de trabajo conforme a su ámbito de investigación, los sistemas internos han sido adaptados, la comunicación y relaciones externas actualizadas... Sólo falta una cosa: decidir dónde se ubicará la sede operativa del centro, el cuartel general del que será el quinto mayor grupo privado de I+D+i de Europa. Las alternativas son el Parque Tecnológico de Miramón o el de Zamudio. Es decir, Gipuzkoa o Vizcaya.
Una cuestión que, como se recordará, sobrepasó el perímetro de actuación de la propia Tecnalia y se convirtió en una contienda política y social entre ambos territorios. La polémica alcanzó tal magnitud que estuvo a punto de dinamitar la fusión como consecuencia del veto que impuso la Diputación de Vizcaya a que la sede se localizase en Gipuzkoa, tal y como había preacordado la propia Tecnalia el 19 de mayo.
De hecho, el día que estaba prevista la firma que ratificaba la integración (16 de julio) Tecnalia se constituyó sólo con el centro vizcaíno Labein. Tras unos de días de alta tensión, la situación se recondujo y entre julio y agosto se fueron sumando al proyecto el resto de centros, de modo que el patronato de la nueva Tecnalia pudo reunirse por primera vez en septiembre.
Ánimos sosegados
Los cuatro meses transcurridos desde esa primera reunión han servido para sosegar los ánimos y para que los responsables del centro fusionado, con el nuevo presidente Javier Ormazabal a la cabeza, se centren en trabajar para que el 1 de enero todo salga según lo previsto y Tecnalia Research & Innovation (TRI) opere desde el primer día como un reloj y sin contratiempos.
Pero la cuestión de la sede sigue sin resolverse y los responsables de Tecnalia apuran los plazos que ellos mismos se dieron para tomar una determinación. Apenas queda una docena de días para que venza el primero de ellos. El nuevo patronato surgido de la fusión se comprometió a tomar una decisión antes del 31 de diciembre.
Sede rotatoria
Si no se llega a un consenso antes de esa fecha, se abrirá un nuevo plazo de seis meses para seguir discutiendo el asunto. Mientras transcurra ese periodo, la sede de TRI estaría en Zamudio. Si el 30 de junio siguiera sin haber acuerdo, la sede se trasladaría a San Sebastián y se daría paso a una sede rotatoria que alternaría Miramón y Zamudio por periodos de 18 meses.
Entretanto, el mutismo dentro de Tecnalia es absoluto. «No se sabe nada» es la respuesta común cuando se pregunta sobre la sede. Nadie quiere que Tecnalia se vea envuelta de nuevo en una polémica localista perjudicial para la imagen de un centro de investigación de relevancia internacional.
Sin embargo, y a pesar de que no es estrictamente urgente, la intención es tomar una decisión antes de fin de año para que TRI pueda comenzar a operar sin flecos pendientes. El objetivo de la comisión nombrada para hacer una propuesta definitiva es presentarla en la última semana del año. Es decir, la próxima. En la propia Tecnalia se señala al martes 28 como el 'día D'.
La decisión sobre la sede, según consta en los acuerdos internos suscritos por los miembros del patronato y atendiendo al compromiso adquirido, se tomará «sin injerencias políticas» y valorando lo que económica y científicamente más convenga a los intereses de la propia Tecnalia. A ello contribuirá que en los nuevos estatutos no queda reflejada la capacidad de veto que existía en el caso de Labein por parte de la Diputación de Vizcaya y que fue el origen de toda la polémica.
En el nuevo patronato de 44 miembros (26 en representación de empresas, 11 institucionales y 7 personalidades 'relevantes'), la Diputación de Vizcaya cuenta con solo un representante, sin capacidad de veto. Como anécdota, en ese patronato no están representados los cómplices de esa institución en el veto de julio: el Ayuntamiento y la Cámara de Bilbao.
Tras la polémica de verano, una amplia mayoría de esos patronos se comprometió por escrito a aceptar la propuesta que presente la comisión nombrada para decidir sobre la sede.