El atunero 'Albacán', propiedad de la empresa Albacora, con sede en Bermeo, fue atacado ayer en aguas internacionales del Índico, por segunda vez durante este año y apenas 37 horas después de que hubiera sido hostigado el 'Playa de Anzoras', del que es titular la armadora bermeana Pevasa. El nuevo incidente se produjo no muy lejos del anterior, a unas 500 millas al norte de la isla de Mahé, que es la más importante del archipiélago de las Seychelles y está cercada por los bandidos somalíes.
Según informó Albacora, el asalto frustrado tuvo lugar a las 17.00 horas -14.00 horas en España-, cuando la tripulación del atunero, formada por treinta marineros vascos, gallegos y de otros países, divisó dos lanchas rápidas que se aproximaban al barco y que comenzaron a tirotearlo. La persecución se prolongó por espacio de media hora, en el transcurso de la cual la dotación del 'Albacán' se refugió en un lugar seguro y se produjo un intercambio de disparos entre los piratas y los cuatro guardas de seguridad que protegen el pesquero. El fuego procedente de cubierta hizo desistir a los atacantes, que dieron media vuelta y se perdieron en el mar.
El mismo atunero de la empresa Albacora ya había sufrido el acoso de los piratas el pasado 4 de marzo. Entonces faenaba a unas 350 millas de la costa de Kenia y recibió el impacto de una granada hueca. Los asaltantes habían dirigido el proyectil contra el puente, con el propósito de inutilizarlo y abordar el barco. Sin embargo, hicieron un boquete el casco a la altura de la enfermería.
Los peores presagios
La suerte del 'Albacora' ha venido a confirmar los peores presagios de los arrantzales destacados en el Índico, ya que el mar está infestado de piratas cada vez mejor armados y apoyados por barcos nodriza que les permiten actuar muy lejos de la costa somalí. Las persecuciones que sufren los atuneros bermeanos son casi diarias desde que amainaron los monzones. El 'Playa de Anzoras' vivió su particular odisea el pasado viernes. Aún no había amanecido y una pequeña embarcación se le acercó para seguir su estela por espacio de una hora. Bastó una ráfaga de disparos de los guardias de seguridad para disuadir a los piratas, pero el incidente no hizo sino acentuar la inquietud de la flota vasca. Para entonces, varios atuneros habían sufrido similares intentos de abordaje; entre ellos, el 'Deliku', propiedad Etxebastar, atacado el pasado 6 de noviembre, y el 'Elai Alai', atacado el 31 de octubre.
Por otro lado, el patrullero de la Armada española 'Infanta Cristina, que vigila las aguas del Índico, interceptó ayer un barco sospechoso y, después de evacuar a sus cuatro tripulantes a la costa somalí, lo hundió. La captura se produjo durante la mañana, cuando el barco de guerra recibió la orden de interceptar una 'ballenera' y un esquife que tenía todos los indicios de estar ocupada por bandidos. El esquife logró zafarse del 'Infanta Cristina'. No obstante, los infantes españoles pudieron abordar la otra embarcación y enviarla a pique.