Fue una simple ilusión. Las grandes esperanzas de los hosteleros en vísperas del verano, cuando pensaban que el incremento de las cifras de alojamiento en Gipuzkoa iba a poner fin a las penurias del sector, no se han cumplido. Vino más gente, pero se gastó menos.
«Los datos son realmente desalentadores, negativos y no concuerdan con la euforia desatada» antes del verano, aseguraron ayer los responsables de Hostelería Gipuzkoa. Su presidente, Mikel Ubarrechena, y su secretario general, Kino Martínez, que presentaron el balance del sector entre julio y septiembre, no ocultaron su pesimismo ante una situación provocada no sólo por la crisis económica, sino también por un cambio de costumbres en la sociedad guipuzcoana.
«Ha crecido el número de visitantes, y es de agradecer el esfuerzo que se está realizando en promoción turística, pero los que vienen gastan menos y tampoco compensan la reducción del consumo por parte de los propios guipuzcoanos en este sector», afirmó Ubarrechena. Los datos del tercer trimestre del año revelan una reducción de la actividad de un 7,5% respecto al mismo período de 2009. Este descenso ha afectado de manera muy similar a los subsectores de bares y pubs (un 7,5% menos) y a los restaurantes (menos 7,87%). La reducción de la actividad ha sido más acentuada en los establecimientos del interior (8,75%) que en los de la costa (6,6%).
Visitantes franceses
La caída habría sido mucho mayor si no hubiera sido por el tirón de los visitantes franceses. La creciente afluencia de personas del otro lado de la frontera, sobre todo a las localidades costeras, se ha convertido en la actualidad en «el motor de la economía del sector», aseguró Ubarrechena.
Pero no es suficiente. El problema no es el número de visitantes, sino lo poco que consumen, y el dinero que dejan los franceses en los bares y restaurantes guipuzcoanos sólo sirve para maquillar los malos resultados. «No debemos olvidar -indicó el presidente de Hostelería Gipuzkoa- que el peso del turismo en el conjunto del consumo hostelero del territorio es aún bajo y que el incremento de la cifra de negocio del sector dependerá, fundamentalmente, de la recuperación económica de nuestra industria y nuestro sector servicios y no tanto del incremento del número de visitantes».
El balance del tercer trimestre del año recoge datos de cien establecimientos -bares, pub y restaurantes- representativos del territorio, la mitad de la costa y la otra mitad del interior. Los resultados reflejan un cambio de mentalidad social que explica en parte el descenso del consumo en hostelería. «Cuando salimos bebemos menos, y también salimos menos», explicó Ubarrechena.
El subsector del ocio nocturno es el que más está sufriendo las consecuencias de la crisis. Según las previsiones, la venta de bebidas alcohólicas destiladas caerá este año un 10%, y el 70% de estas bebidas se venden en el denominado canal Horeca, que agrupa a hoteles, restaurantes y cafeterías.
Este descenso no significa que los guipuzcoanos se estén volviendo abstemios. Lo que quiere decir es que cada vez se bebe más en casa, como lo demuestra el hecho de que la caída de venta de cerveza en el canal Horeca ha descendido este año un 4,6%, justo el mismo porcentaje de incremento que ha experimentado la demanda de esta bebida en el canal de alimentación, dirigido a los hogares.
Y si se bebe en casa, se come donde se puede y como se puede. La necesidad de ahorrar se nota en los hoteles, donde el personal de limpieza encuentra cada vez más bolsas de supermercado en las habitaciones. En la vida cotidiana, el menú del día compuesto por dos platos y postre está cediendo terreno frente a la comida rápida y la fiambrera. Los establecimientos de 'fast food' son los que mejor están resistiendo e incluso crecen en facturación. Y eso, a pesar de que cada vez más personas se traen la comida al trabajo, lo que le llevó a Ubarrechena a decir que «nuestro gran enemigo es el 'tupper'».
Humos
Los resultados económicos no son el único problema de los hosteleros, que están librando una batalla para modificar la Ley Antitabaco. Kino Martínez se mostró convencido de que la normativa estatal no llegará para el próximo 2 de enero, mientras que la vasca, que es aún más restrictiva, no estará lista en ningún caso antes de la primavera de 2011.
Martínez recordó que la asociación ha transmitido a los partidos políticos con los que se ha reunido la necesidad de esperar a la recuperación económica del sector para aplicar la nueva ley. Los hosteleros han solicitado además que desde la institución parlamentaria vasca se inicien procesos de negociación con Eudel «para que se revise la normativa de aplicación en estas materias a tenor de la entrada en vigor del texto legal».