Aralar llevó ayer al Parlamento el debate sobre la calidad de los menús que se sirven en los colegios vascos. No logró, sin embargo, el respaldo de los partidos políticos. Quería que se permitiera a los centros elaborar sus comidas, más sanas, con productos autóctonos y evitar los caterings en los que se ha generalizado el uso de materias primas importadas y alimentos con exceso de grasas, rebozados y carnes de cerdo. El responsable de Aralar, Dani Maeztu, puso un ejemplo claro: ¿Por qué mi hijo tiene que comer panga vietnamita en el menú escolar?, un pescado bajo sospecha tras la denuncia de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) por sus altos índices de metales y plaguicidas. Pero muy barato.
La formación abertzale se ha hecho eco de la preocupación de muchas familias vascas por las comidas que se sirven en los centros de enseñanza. La actual normativa delega en empresas de catering privadas la elaboración de los menús. Llevan los platos cocinados o los preparan en el propio colegio. Los monitores que cuidan a los niños esas horas también son trabajadores de las firmas de hostelería.
Maeztu expuso en la Cámara el estudio realizado por la asociación de padres de alumnos de la escuela pública vasca (Ehige), en el que detectó que los menús eran de «escasa calidad». «Se excede en el suministro de carnes de porcino, la carne de vacuno se da en contadas ocasiones y casi nunca es tierna, se utilizan pescados congelados y preelaborados, se abusa de las grasas y los rebozados, las patatas son de bolsa..», señalaba el informe de Ehige.
90.000 comidas diarias
Los padres apostaban también por seleccionar materias primas más saludables, el uso de aceite de oliva, la cocina a la plancha, el vapor o al horno, para evitar los fritos o precocinados, más frutas y verduras, la sustitución de azúcares refinados por miel y la introducción de cereales integrales. Con el fin de incorporar esos hábitos 'saludables' que reclaman las familias a los menús, Aralar propuso en la Cámara que se realicen «las modificaciones normativas necesarias» para permitir a los colegios que elaboren sus propias comidas. Con la autogestión tendrían la oportunidad de controlar las materias primas y el proceso de elaboración. Maeztu argumentó que así se facilitaría la compra de productos de la agricultura y la ganadería autóctona, lo que supondría «un impulso» para el sector.
El negocio de los menús escolares mueve mucho dinero. En la actualidad, se sirven cerca de 90.000 comidas a diario en los colegios vascos. Los padres de las escuelas púbicas pagan cuatro euros al día por la comida de sus hijos, algo menos si el niño es comensal habitual. Un informe del sindicato Ehne revela que el 80% de los productos que se utilizan son de importación, y se pregunta: «¿Cuántas familias de campo podríamos vivir dignamente si nos dejaran ofrecer nuestros productos para dar de comer a 80.000 niños de ikastolas 175 días al año?».
En su intervención, Maeztu puso el ejemplo más claro en esta polémica sobre los riesgos de los catering: el 'panga' vietnamita. Se ha convertido en un plato habitual en los colegios. Es muy barato y, además, lo aceptan muy bien los niños porque no tiene espinas ni pellejo. Sin embargo, la OCU denunció hace meses que los análisis de este pescado que se cría en piscifactorías de Vietnam revelaban altos índices de metales y plaguicidas, aunque dentro de los límites permitidos, cuyas consecuencias para la salud son a largo plazo. La OCU ha solicitado a la Agencia de Seguridad Alimentaria que restrinja su uso en los comedores infantiles. La Xunta de Galicia acaba de anunciar que va a controlar las importaciones de esta especie ante las dudas que hay sobre su calidad higiénico-sanitaria.
Los partidos políticos no apoyaron la propuesta de Aralar. Para los socialistas «la salud» de los niños y «la calidad» de los productos que se sirven en los colegios «están garantizados», detalló Vicente Reyes, que apuntó que no se puede someter al sistema a un «sobreprecio por adquirir productos de aquí». «No se ha registrado ni un caso de intoxicación en los 12 años de funcionamiento del servicio», recordó. El PP consideró que el departamento debe velar por la calidad, pero «no se trata de obligar a los centros a servir alubias de Tolosa».
Finalmente PSE, PP y PNV se unieron en una enmienda que sacaron adelante. En la propuesta, piden a Educación que haga un estudio de los comedores este curso y garantice niveles óptimos de calidad y seguridad alimentaria. «Una oportunidad perdida», se quejaron desde Aralar.