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El efecto Carbonero, las guapas del periodismo deportivo

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El efecto Carbonero, las guapas del periodismo deportivo

Entre guapas anda el juego. Las redacciones de deportes se han poblado de caras nuevas que tienen en común su belleza y su juventud. ¿Están ahí por su físico? Así se defienden ellas

10.10.10 - 03:25 -
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Las redacciones de Deportes tenían algo de club de jazz con su parroquia de nocturnos y el humo flotando en el aire. Ahora se parecen más al 'backstage' de un desfile de la Pasarela Cibeles. Hoy las mujeres que cantan los goles son jóvenes, guapas, tienen estilo y talento. Bienvenidos al efecto Carbonero.
En España, la metamorfosis comenzó cuando una estudiante de un pueblo de Toledo, en tercer curso de Periodismo, vio un cartel en el tablón de la Facultad. Estaba loca por trabajar y entró en un turno de horario infernal en Radio Marca. De becaria hace apenas cuatro años a ser uno de los rostros más populares del país, la princesa de los cuentos de futbolistas, la novia de La Roja y una periodista más en la redacción de Telecinco pese a no tener todavía el título universitario. Una leyenda de 26 años que también comenta la Liga española en un canal italiano y anuncia champú. Es la dueña legítima de una carrera profesional meteórica con un físico que se come la cámara. Si es más o menos guapa, queda para el debate privado de cada cual, pero nadie discute ya que es un fenómeno sociológico forjado en los informativos, las entrevistas en la banda del Mundial de Sudáfrica, el ataque absurdo de 'The Times' -que la culpó de las derrotas de la selección- y el beso con su novio Iker Casillas, el beso de la década.
Más allá de la polémica que ha dividido a España entre fans y detractores, Carbonero es el motor de un movimiento más amplio que ha puesto a narrar los goles a caras muy atractivas del periodismo español. Son mujeres que tienen en común la belleza y la profesión. Poco más.
Ainhoa Arbizu se sorprende incluso que se le relacione con Sara Carbonero. «Desde luego es un halago, porque es una mujer guapísima y una buena profesional». Ainhoa nació en Barcelona en 1979 y también pasó por Radio Marca. Cubrió el mundial de motociclismo durante tres años para Televisión Española, después presentó el festival de música Rock in Rio, Wimbledon y el US Open para Canal Plus. Una carrera que ahora ha rematado como presentadora de los deportes en los mediodías de Antena 3, en la misma franja horaria que Carbonero. De ahí que digan de ella que es el contraataque de la cadena ante el empuje que tuvo Telecinco con la novia de Iker Casillas. «Nunca me lo había planteado así... Sólo espero que también haya contado la humilde trayectoria que he tenido en deportes. Sólo tenemos una cosa en común: que las dos trabajamos en lo mismo y a la misma hora. Y Sara lo hace estupendamente, por cierto», contesta.
Las nuevas caras de la televisión tienen una figura de escándalo y una suerte de marca escarlata que las persigue: «Están ahí porque están 'buenas'». Ainhoa Arbizu se ríe. «Soy una chica muy normal, del montón, rodeada de gente muy preparada que hacen que mi imagen sea muy buena. Hago deporte, bebo mucha agua y me hidrato la cara, nada más». Y lleva diez años en televisión. La cuestión, para la rubia de Antena 3, es si su profesionalidad puede quedar en entredicho simplemente «por ser mujer». Carbonero lo tiene claro: «El concepto de periodista deportivo machista y juerguista está anticuado. Yo tengo una sensación de protección e igualdad», asegura en una entrevista.
Mari Carmen Izquierdo sabía que la reportera se besaría con Casillas. Lo barruntaba horas antes de que el portero hiciera temblar los cimientos de la historia de la televisión y que España fuera campeona del mundo, y así se lo advirtió al presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, en el autobús que la llevaba al campo. «Mira, esto va a acabar en victoria y beso». Eso es vista. O experiencia. Izquierdo ejerce de presidenta de los periodistas deportivos, pero en su día fue la primera mujer que entró en la banda de un campo de fútbol. Corrían los años 70. Cuarenta años después, no cambia a su marido por Casillas, aunque reconoce que sus jugadores eran «menos atractivos. ¡Me hubiera tocado besar a Iríbar!».
Ahora todo suena a broma, pero el camino de Mari Carmen no fue fácil. Cuando se presentó en el Santiago Bernabéu en los años setenta, «fue un escándalo. A la gente no le entraba en la cabeza». A ella sí y lo hizo «por suerte, no por ser una 'agustina de Aragón'». Ocurrió que le gustaba el fútbol, José María García abandonaba TVE y necesitaban alguien que hiciera olvidar la poderosa imagen del periodista. Y allí estaba la primera mujer reportera de deportes de la historia del país. Los tiempos eran distintos, pero las relaciones entre hombres y mujeres, las mismas. «Siempre me atendían antes que a mis compañeros, pero no nos importaba a nadie».
Romper barreras
Con este historial se comprende que la periodista vea con buenos ojos el efecto Carbonero, que tal vez sea el efecto Mari Carmen Izquierdo, pues ella lo hizo antes. «Que una chica así trabaje en deportes supone romper una barrera, aunque sí que existe un lado machista; no en ellas, aunque sí en las razones del que las contrata».
Responde el director de Marca TV, Felipe del Campo, que ha fichado a un equipo de cinco periodistas que a la vez son cinco mujeres de bandera. «He sido editor de La Sexta Deportes con Sara Carbonero. He trabajado con Susana Guasch, que es la mejor periodista de hoy en día a pie de campo. He estado cuatro años con Nira Juanco, que está al nivel de cualquier profesional de Fórmula 1... Las conozco muy bien y puedo decir que están a la altura de los mejores. Les acompaña su físico, pero también su profesionalidad», sostiene.
Marina Palmero o Lara Álvarez son algunas de sus últimas estrellas. ¿Quieres saber si se equivocan? «Igual que los chicos, en la misma proporción. La nuestra es una cadena joven con gente joven. Es normal». Lara Álvarez es el rostro más conocido de Marca TV. Es de Gijón, tiene 26 años y a muchos les suena del videoclip de promoción de MTV 'Amo a Laura'. «Aquello no fue un trampolín, muy al contrario. Daba una imagen frívola de mí y yo quería ser periodista. Sólo intento aprovechar una oportunidad, aprender, mejorar y borrar los prejuicios», se defiende.
Más extraño aún es el caso de Karina Kvasniova, de La Sexta, pues es lituana. Tiene 28 años y la mezcla entre su acento y su imagen despampanante han servido para alimentar la guasa española. Karina responde con la contundencia de su currículum: habla cinco idiomas y antes de entrar en La Sexta ha servido en los ejércitos de Eurosport en París, además de trabajar en Estados Unidos y en Inglaterra. «Soy una chica normal que desde que era una adolescente quiere ser periodista deportiva. Se me ocurrió en mi país, pues allí es algo totalmente normal: hay muchas mujeres que presentan los deportes... ¡Lo raro es que no las hubiese en España antes!».
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