El Ayuntamiento, en colaboración con Debegesa y la Diputación, presentó ayer las bases que compondrán el proyecto de recuperación de la memoria histórica y el patrimonio memorial de la II Républica, la Guerra Civil y la postguerra, con el objetivo de plantear una oferta educativa, de ocio cultural y turismo.
Jordi Pradó, de la empresa catalana Stoa, dedicada a vincular las necesidades de preservación y uso del patrimonio al fomento del ocio cultural y el desarrollo local trazó las líneas básicas de lo que operativamente se ha llamado 'Territorio de memoria', centrado en difundir los valores, los hechos y vicisitudes que marcaron los años comprendidos entre 1931 a 1945, una época fundamental de la historial eibarresa, en el que tuvo lugar, como episodios identificadores, la proclamación de la II República, el inicio de la Guerra Civil y los primeros años de la postguerra.
En sí, el plan de interpretación y desarrollo del proyecto va a tender hacia la recuperación y valorización del patrimonio memorial vinculado a la Guerra Civil y a la posguerra. «Tratamos de generar un proyecto que aborde el uso público, la estrategia de interpretación de manera que la oferta memorial se presente distribuida en una especie de territorio-museo. Vivimos un tiempo en el que existe clara una valorización de la memoria y la interpretación del patrimonio y Eibar tiene mucho por contar», explicó Padró
Cuatro ejes de acción
En esta dirección, el sentido físico del proyecto va a estar compuesto por un espacio de consumo cultural de ámbito urbano y rural, con elementos de nuestra historia al aire libre, abiertos, habitados, para ofrecer una oferta diversificada y adaptada a diferentes tipos de público, incluyendo espacios expositivos, monumentos memoriales, itinerarios señalizados y antiguos vestigios recuperados.
Esto se materializa en cuatro ejes de acción. Primeramente, se trata de crear, en la propia Casa Consistorial de Unzaga, la unión de movimientos progresistas a favor de la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931, con un punto de información que ponga en valor, el desarrollo de los valores que testimonian la memoria (proclamación, insurrección del 34, deseo de libertades , la defensa del gobierno legítimo y los años de posguerra y la reconstrucción de la ciudad, y que, a la postre, llevaron consigo que Eibar fuera declarada Muy Ejemplar Ciudad.
Como segundo elemento tractor va a ser la Casa de Cultura Portalea, aprovechando la sinergía que genera el Museo de la Industria, en el que se va a incidir en el posicionamiento de Eibar, desde el carácter histórico y memorial, con recursos audiovisuales y expositivos, «apoyados por dispositivos de interpretación, en donde cada visitante encontrará experiencias que encajan en el discurso y en el compromiso que protagonizaron los antiguos eibarreses».
Otro lugar, ya encuadrado en el ámbito rural, cuyo nombre es Línea de Frente, va a ser la recuperación de la colonia de Arrate, como albergue, pero también con la creación de talleres educativos, así como la difusión de un inventario de vestigios históricos , como trincheras y otros elementos bélicos que se encuentran en la zona de Arrate, Akondia y Kalamua.
Igualmente, en esta zona se piensan renovar senderos y señalizar todos los elementos. «No descartamos que en una de las fases se pueda llevar a cabo una reproducción de una trinchera o de diferentes vestigios». Como último elemento de referencia se va a determinar un punto, llamado Plaza de la Memoria, cerca de Txantxa Zelaia, en el que se trata de homenajear a las personas, «todas unidas a favor de los valores democráticos».
En principio, se cuenta ya con unas ideas claras y se piensa seguir trabajando en favor de la consecución de «una estrategia global y viable». Este territorio memorial resultante surgirá de la transferencia de informaciones y conceptos claros con una estrategia realista y viable. «Pensamos que si atraemos al turista se pueden conseguir muchas cosas, como la consecución de unos ingresos, desvelar emociones, despertar curiosidades y especialmente dar a conocer un rico pasado histórico que protagonizo Eibar», finalizó Padró, de la empresa Stoa.