Tuvieron muy mal tiempo a lo largo de muchas jornadas, incluso con lluvia en el campo base y fuertes nevadas en altura. Pero supieron aguantar y ayer, Carlos Pauner de Jaca y el veterano alpinista Carlos Soria de Ávila, alcanzaron la cima de su objetivo, el Manaslu de 8.163 metros. Sus otros compañeros de expedición, Javier Pérez, Xavi Arias y Unai Llantada se habían dado la vuelta días atrás. Además, formaba parte de este mismo permiso el alpinista alavés Juanito Oiarzabal, que tuvo que regresar a Euskadi antes por compromisos profesionales.
Carlos Pauner y Carlos Soria, salieron a las tres de la madrugada de ayer del campo IV emplazado a 7.400 metros, y tal y como habían previsto invirtieron en llegar a esos 8.163 metros que tiene la cumbre del Manaslu seis horas, alcanzando la cima a las 9 de la mañana hora española: «Me llevo la décima cima, estoy fuerte y ahora sólo quiero descender lo antes posible pero con precaución», señaló Carlos Pauner en su comunicación telefónica dando la buena noticia desde la cumbre.
Según decía Carlos, se encontraron la montaña en muy buenas condiciones, lo que les favoreció la ascensión de este último tramo, siendo además la meteorología mucho más benigna incluso de lo que pensaban, favoreciendo todo ello la progresión. La idea de ambos alpinistas era descender hasta el campo IV, desmontar la tienda y seguir bajando hasta que pudieron con el fin de ir perdiendo altura y a la vez recuperarse del esfuerzo de la cumbre.
La ascensión la inició todo el grupo el pasado miércoles, 29 de septiembre, saliendo del campo base (4.950 metros) para ir directamente al campo II (6.400 metros). Al día siguiente, también de una tirada, los dos Carlos alcanzaron el campo IV tras once duras y largas horas de ascensión. Y ayer mismo, de madrugada, salían de esta última cota para hollar la cima del Manaslu.
Zerain, por la ruta clásica
Alberto Zerain intentará el ascenso al Everest, de 8.848 metros, por la ruta clásica y en solitario, según precisó en su blog desde el campo base del Himalaya.
El alavés pretende apurar los últimos días de su expedición a la montaña más alta del planeta, después de que las adversas condiciones climatológicas le hicieran desistir de la idea original de alcanzar la cima a través del Corredor Hornbein. El alavés tiene por delante un recorrido de 27 kilómetros, con un desnivel de más de 1.100 metros.