Odón Elorza González (Donostia, 1955) salió concejal por el PSE-PSOE en las municipales de 1979 y se convirtió en 1991 en el primer alcalde socialista donostiarra, cargo que ocupa desde entonces. En los últimos años es el impulsor mayor de la Candidatura a Capital Europea de la Cultura 2016, que mañana pasa el primer corte selectivo en Madrid.
- ¿Nervioso ante el examen del martes?
- Sinceramente, sí. Llevamos tres semanas ensayando la presentación ante el jurado de las personas que vamos a intervenir. Cada uno expondrá y defenderá una parte del proyecto. Tras tanto ensayo y tanto darle vueltas, te cargas de responsabilidad y hacía muchos años que no me sentía tan estresado.
- ¿Qué equipo viaja a Madrid?
- Interviene con mayor peso el director artístico Santi Eraso. También la coordinadora Eva Salaberria y Loreto Rubio, de Comunicación. A mi me toca intervenir el primero y estoy el más nervioso; tengo la tensión muy baja y me toca hablar a las nueve de la mañana. Y habrá un testimonio fuerte y emotivo de una persona sorpresa, una víctima.
- Hay candidaturas que presentan personas de renombre social.
- Aquí llevamos a un intelectual de prestigio como Santi Eraso y los demás somos simple parte del equipo. No hemos fichado a nadie, no queremos hacer algo artificial.
- El equipo de Alcalá de Henares lo encabeza Esperanza Aguirre.
- Bien. Conociendo su capacidad intelectual, le garantizo el éxito.
- ¿La idea de la Capitalidad se le ocurrió a usted?
- Fue idea mía, sí. En 2007, con la nueva corporación, pensé que teníamos un gran reto frente a Europa y que debía ser además colectivo. Imprimir a la ciudad un carácter de innovación, principalmente en lo cultural, apostar por un cambio de imagen. Innovar e interrelacionar organismos. En 2008 vi que la clave estaba en competir por la capitalidad y poner un poco la ciudad patas arriba. El pleno municipal dio una respuesta unánime. Aunque intuí que en esta primera fase no habría mucha pasión, pero si pasamos a la segunda y jugamos la 'Champion', la ciudadanía y el conjunto de entidades o los organismos culturales se lo creerán más y habrá mayor implicación.
- ¿Qué aportaría Europa a Donostia y ésta a Europa?
- La candidatura a la capitalidad implica una proyección a Europa de la realidad cultural de una ciudad pequeña y activa que tiene una serie de festivales estables, pero que requieren cierta innovación para que se relacionen de modo sinérgico con otros festivales y otras ciudades y que, al igual que otros organismos culturales, trabajen conectados en red con Europa. Forzarnos a presentar una candidatura que represente la Eurociudad de un territorio transfronterizo que va de Biarritz hasta más allá de San Sebastián. Si no, estaremos fuera de la onda europea.
- Se habla también de un campo común con Bilbao o Vitoria.
- Hay programas que se pueden desarrollar en Biarritz, Bilbao, Vitoria o Bayona de modo descentralizado. Si pasamos este primer corte habrá que hablar con los responsables culturales de esas ciudades, proponiéndoles ideas para ver qué proyectos quieren desarrollar con nuestra ciudad. En Bilbao está el Guggennheim, en Vitoria Artium, en Biarritz se está trabajando mucho en un edificio nuevo y una gran reestructuración del Aquarium, con la temática del océano, que podría coordinarse con nuestro Aquarium y Azti para trabajar en red sobre desaparición de especies marinas, la contaminación y muchos temas marítimos de interés.
- Donostia tiene el sello de ciudad cultural vasca, Bilbao sería la productiva y Gasteiz la administrativa, ¿no suena a tópico?
- Ese sello obedece a una tradición y capacidad organizativa. El festival de Cine, el de Jazz o el de Música Clásica se celebran aquí y en verano. También las Regatas, la Donosti Cup y otros acontecimientos. Hay que potenciar ese sello y por eso apostamos por Musikene, Tabakalera, el nuevo San Telmo... El Guggenheim es importante para el consumo cultural. Pero otra apuesta complementaria es tener centros que impulsen la creatividad. Tabakalera y San Telmo tienen que revolucionar la ciudad y el detonante sería tener la Capitalidad europea de la Cultura.
- La candidatura habla de «sacudirnos las tendencias conservadoras y conformistas».
- Es de pura lógica. No podemos vivir en la auto complacencia porque tenemos unos fantásticos festivales de cine, de jazz... Siempre hay posibilidad de mejorar, innovar, de trabajar más acorde con los tiempos. El conformismo es una grave enfermedad para una ciudad que tiene que ser cada vez más innovadora, creadora y a la vez participativa hacia la ciudadanía.
- Ha dicho que la ciudad tiene «fama de sosa, poco divertida, poco abierta a la improvisación y no muy amistosa con los jóvenes» y propone «empezar a romper esas tendencias». ¿La sosez donostiarra es una fama impuesta o es real?
- Tiene esa fama, pero es también en parte la realidad. Hay un cambio, se está produciendo una transformación de esa actitud hacia una ciudad más abierta, más cosmopolita, menos enamorada de si misma y más dispuesta a competir en todo los campos. La ciudad no come del «marco incomparable» sino de llenar de empresas Miramón, dar facilidades a empresas de fuera del sector audiovisual y nuevas tecnologías, una Tabakalera que trabaje en sinergía con los estudios EITB de Miramon... Y retener a su gente joven; que no deba escapar a Barcelona o Madrid. .
- Se dice que Donostia es tramposa y esconde vergüenzas.
- No hay ningún barrio marginal que esconder, los tenemos fantásticamente. Intxaurrondo o alguno de los que están en colinas podrían ser más accesibles de estar en llano, pero nada más. Esta ciudad tiene una belleza en sus dos bahías, pero también barrios de calidad con equipamientos culturales cada día mejores y más descentralizados. El último, el parque cultural de Aiete, podría estar en cualquier gran ciudad europea. Y dentro de poco puede haber otro parque cultural en Lore Toki.
- La candidatura incide en la participación ¿ha existido?
- Ha habido reuniones multitudinarias en el teatro y distintos equipos o laboratorios que han trabajado intensamente. Aunque siempre se podía haber hecho más, claro.
- Esa lógica participativa en lo lúdico ¿no se echa en falta en cuestiones polémicas: Incineradora, Pasarela de Monpas.?
- Aquí, bailar en el Bulevar tiene mérito. Es importante dejar la vergüenza y participar, desinhibirnos, ser más competitivos; la ciudad debe crecer con gentes diferentes y eso vendrá bien para ser más cosmopolitas. ¿Las cuestiones más polémicas? Para participar tiene que haber un proceso de información y en el caso de la pasarela ha habido mucha. Hay que seguir ensayando formas de participar, poner en marcha «contratos ciudadanos» para que la gente no sea un ente pasivo sino comprometido.
- Se liga la candidatura con el desarrollo infraestructural y la venida del TAV. ¿Llegará para 2016?
- Tenemos muchos problemas de accesibilidad (aeropuerto, red ferroviaria...). La previsión es que el Tren de Alta Velocidada sí pase por Donostia en 2016. Y el hecho de que ETA no amenace ayudará.
-¿Cuántas candidaturas pasan el primer corte?, ¿hay quinielas? Usted ha hablado de Córdoba.
- Se habló de cuatro y podrían ser más. No soy de quinielas. Córdoba suena y yo hice incursiones por allí, en plan espía. Si pasamos el corte habrá que seguir haciéndolo para aprender de otras candidaturas.
- ¿No superar el filtro, sería duro?
- Sería una decepción y un cierto fracaso porque tenemos un potencial cultural impresionante.
- Hay capitalidades que han dejado deuda, ¿salen aquí las cuentas?
- Tenemos una ventaja: la candidatura no necesita inversiones en equipamientos; están hechos o en camino. El dinero será para equipos, promoción, actividades... Uno de los objetivos del proyecto es ser sostenible, por económico y por tener continuidad en el tiempo.