Los músicos se hacen músicos a golpe de ensayo pero también a base de conciertos. Tocar ante un público es paso obligado para quienes aspiran a dedicarse a la música y para dar una oportunidad a los jóvenes, el director eibarrés Pedro Palacín puso en marcha la orquesta Andrés de Egiguren. El próximo viernes día 1 de octubre, la formación ofrecerá su tercer concierto. Será a las 20.30 horas en el Teatro Coliseo con unos solistas que juegan en casa. Los jóvenes eibarreses Andrea González Caballero y Álvaro Garrido unirán la guitarra y el piano respectivamente al sonido de la orquesta.
La orquesta Andrés de Egiguren nació para apoyar a músicos jóvenes y aunque el grupo ha variado en estos años, sigue contando con estudiantes de entre 18 y 25 años, «aunque siempre contamos con el apoyo de algún profesional» señala Palacín. «Siempre parto de la idea de que a los jóvenes hay que darles oportunidades. Necesitan rodaje porque el camino no es sencillo, hay muchos obstáculos». La mayoría de los 33 jóvenes que forman la orquesta realizan estudios musicales en San Sebastián, principalmente en el conservatorio superior Musikene.
Junto a ellos, tocarán esta vez dos músicos como solistas. Ambos fueron alumnos de Palacín y ahora se encuentran con la ocasión de tocar junto a la orquesta que él dirige. «Estamos muy agradecidos por la ocasión que nos brinda al pensar en nosotros» señala Álvaro Garrido. Pendiente de continuar sus estudios con un máster de interpretación en Jaén, el pianista de 26 años de edad cuenta con una experiencia parecida, ya que tocó con la Joven Orquesta Sinfónica de Galicia. «No parto de cero, pero creo que hacer este concierto en Eibar es muy positivo para la programación cultural de la ciudad».
Agradecidos, pero difíciles
Por su parte, la guitarrista Andrea González Caballero partirá tras el concierto hacia Düsseldorf donde cursará estudios superiores. En su caso, está acostumbrada a tocar en solitario pero será la primera vez que toque arropada por una orquesta. «Hemos hecho un ensayo y para ser el primero salió bastante bien» señala mientras el director puntualiza, «como primer ensayo salió muy bien». La joven de 17 años reconoce que «tocando con la orquesta lo que importa es el sonido del conjunto, es un trabajo más repartido».
A la hora de escoger el programa del concierto, los solistas han contado con libertad total. Andrea escogió un concierto de Joaquín Rodrigo «porque lo había trabajado y es más fácil y más bonito para el público». Ella tocará la primera parte del concierto junto a la orquesta mientras que la segunda parte corresponderá a Álvaro Garrido con una obra de Mozart. «Es muy sencilla la escucha. Además, es una obra que aparece en las finales de concursos importantes de piano».
Sobre ambas partes, Pedro Palacín comparte que «son conciertos muy agradecidos, pero más difíciles de lo que parece a la hora de tocar». De hecho, mantener un nivel de exigencia alto es importante para que esta formación aporte a los jóvenes una experiencia positiva. «La orquesta tiene un nivel, no profesional, pero casi. Incluso algunos ya han tocado a nivel profesional».
Todo ese trabajo a nivel musical es importante, pero sacar adelante una formación como la orquesta Andrés de Egiguren es aún más complicado. Eso hace que una vez preparado un concierto como el del próximo día 1 no haya una continuidad. «Sería fantástico tocar en otros sitios, que se pudiese hacer una pequeña gira, que después de todo el trabajo que cuesta preparar un concierto no se quedara en una sola representación. Pero la financiación es un problema» remarca Pedro Palacín.
Poca repercusión
El Teatro Coliseo inició su andadura con el objetivo de presentar el trabajo de los intérpretes eibarreses. Los tres protagonistas del concierto del 1 de octubre ya han pasado por su escenario y reconocen que la respuesta del público siempre ha sido satisfactoria. Sin embargo, Garrido matiza que «actos como estos tienen poca repercusión. Tal vez no ha habido oportunidades hasta ahora para recibir conciertos y el desconocimiento hace que haya gente con cierto miedo».
Frente a ello animan al público a descubrir el placer de escuchar música en vivo. «Hay gente fiel pero a muchas personas les falta dar ese primer paso de escuchar un concierto» reconoce el director.