Martínez de Irujo y Pascual se clasificaron para la final del torneo de parejas de San Mateo tras derrotar con suma facilidad a Saralegi y Begino. El marcador final lo dice todo. Por el Adarraga pasó un vendaval llamado Irujo. Nadie pudo frenarle. Hizo lo que quiso y cuando quiso. Cuando un pelotari juega así de bien, con tal superioridad, lo mejor que pueden hacer sus rivales es esperar a que escampe. Y si no escampa, marcharse a casa lo más rápido posible.
Eso fue precisamente lo que hicieron Saralegi y Begino. Los representantes de Asegarce saltaron a la cancha con la intención de dar la sorpresa y acceder a la final. Pronto, muy pronto, se dieron cuenta de que el partido tenía un dueño. Saralegi acudía al histórico frontón logroñés con una inmejorable tarjeta de presentación. Lo bordó ante Xala en su debut en la feria matea. Diecisiete tantos de remate en su mejor partido como profesional.
Pero no le sirvió de nada. Y eso que comenzó el partido con una paradita al txoko de zurda. El público se frotaba las manos. Preveían un duelo vibrante entre dos delanteros alegres, amantes del riesgo y del remate. Se quedaron con las ganas. Al amezketarra le pudieron los nervios, la ansiedad. Se quedó bloqueado, sin capacidad de reacción. Había soñado con estar en la final. Otra vez tendrá que ser.
Un motor especial
Irujo comenzó a carburar y cuando lo hace su motor tiene muchas más caballos que los del resto. Actualmente no hay nadie que pueda superarle. Ni aunque salga tarde de boxes. Cuando te adelanta sabes que no vas a cogerle. Es imposible, completamente imposible.
Saralegi y Begino fueron testigos de excepción del recital que protagonizó el campeón manomanista. También Pascual, quien apenas si intervino en el juego. Se limitó a contemplar cómo su compañero sumaba tantos uno tras otro. Como quien no quiere la cosa. Ganchos, paraditas, dejadas, aperturas, dos paredes. Un repertorio de remates que sólo está en poder de un privilegiado. Dio la impresión de poder incluso hacer más cosas. Su manual no tiene límites.
Y para colmo de males, una nueva desgracia para Asegarce. Parece que les ha mirado un tuerto desde que comenzó la feria. En el último tanto, Begino, que no tuvo culpa de la derrota, se tiró hacia el ancho para tratar de llevar a buena una dejada de Irujo y se golpeó el codo contra un banco. Le tuvieron que dar un par de puntos de sutura.
De nuevo en la final
Irujo y Pascual vuelven a disputar la final de los Sanmateos. En 2009 lo hicieron por separado. El de Ibero jugó con Beroiz y el de Abartzuza, con Berasaluze VIII. El triunfo fue para Irujo y Beroiz. Ahora tienen la oportunidad de hacerlo juntos y de llevarse los trofeos.
Irujo ya sabe lo que es ganar un torneo estival. Lo hizo en Lekeitio, en San Antolín, con Barriola como zaguero. Pascual, por su parte, sustituyó al leitzarra en la final de San Fermín, pero tuvo que doblar la rodilla junto a Titín. Oinatz y Patxi Ruiz conquistaron las txapelas. El domingo puede haber revancha...