La construcción del puerto exterior de Pasaia contará con una extensa batería de medidas para reducir su afección al entorno. Así se recoge en el Informe de Sostenibilidad Ambiental encargado por la Autoridad Portuaria a la consultora Idom. El estudio indica que la nueva infraestructura provocaría impactos ambientales«críticos» en la zona de mar que se prevé desecar (100 hectáreas), así como en el lugar donde se ha diseñado el dique de abrigo. La aplicación de 32 medidas correctoras y ocho compensatorias rebaja el impacto de «crítico» a «severo».
El informe, cuya redacción es obligatoria a cargo del promotor, añade que la dársena exterior se configura como un elemento clave para la regeneración de la bahía de Pasaia. Desde el punto de vista económico, «contribuirá a potenciar un nodo logístico-portuario de primer rango en el conjunto del Estado».
El estudio fue aprobado ayer por el Consejo de Administración del puerto. El documento fue presentado por Miguel Buen, presidente de la Autoridad Portuaria, y por Gregorio Irigoyen, director de la infraestructura. Será sometido a información pública durante 45 días.
El texto refundido servirá de base para la elaboración de la Memoria Ambiental, documento que se realizará conjuntamente con el Ministerio de Medio Ambiente. Esta memoria concretará las medidas correctoras a adoptar, su extensión y su coste. Este supondrá entre el 10% y el 15% del presupuesto total.
Miguel Buen señaló que el Informe de Sostenibilidad Ambiental califica el impacto del proyecto como «severo». Explicó que la ejecución del puerto exterior causaría efectos «críticos, es decir, irreversibles, en el caso de las 100 hectáreas de agua que se desecan, así como en la zona donde se asienta el muelle de abrigo. Sin embargo, con la aplicación de las medidas correctoras, la calificación global es de impacto 'severo'». Buen puso un ejemplo. «En la ladera sur de Jaizkibel, en la desembocadura de los túneles de acceso, se produce una deforestación. Ese impacto inicialmente se califica como crítico. Con la reforestación, pasa a ser impacto compatible».
La Memoria Ambiental detallará las acciones a llevar a cabo para que la ejecución del puerto afecte lo mínimo posible al entorno. Buen señaló que será en esa fase cuando se realice un estudio exhaustivo de la dinámica litoral y de la influencia del dique en los movimientos del mar. También en ese momento «se catalogará lo que hoy son presunciones sobre hábitat de determinadas especies animales. Por ejemplo, sabemos que en Jaizkibel hay alguna jineta, pero se tiene que precisar si se trata de un individuo o de varios, o si se asientan en Jaizkibel o en Higer. Cuando se profundice en estos datos, se establecerán las medidas correctoras».
El presidente de la Autoridad Portuaria señaló que en la zona protegida de Jaizkibel, declarada como Lugar de Interés Comunitario, el impacto es «tolerable».
Regeneración
El Informe de Sostenibilidad defiende la necesidad de construir un puerto exterior desde una doble perspectiva: la regeneración de la bahía y el revulsivo económico que supondrá para Gipuzkoa disponer de una infraestructura competitiva.
El estudio admite que su construcción y los accesos precisos afectarán al entorno ambiental. Por contraposición, asegura que la ejecución de la infraestructura «constituye la única manera de conjugar la regeneración de la bahía con la consecución de un puerto moderno y competitivo que contribuya a la potenciación de un nodo logístico-portuario de primer rango a nivel de la Comunidad Autónoma Vasca y del conjunto del Estado, con el consiguiente impacto socioeconómico positivo».
El informe de Idom añade que la nueva infraestructura permitirá la regeneración total de la bahía «con el consiguiente beneficio para los ciudadanos de la zona. La actividad portuaria tendría un carácter residual en el actual puerto, dedicándose la mayoría de las superficies a la regeneración urbana, mejorando la calidad de las aguas de transición, recuperando los suelos degradados y dotando a los habitantes de espacios verdes, residenciales y de ocio; y la oportunidad de salida al mar».
El informe añade que el puerto actual presenta problemas insalvables: limitaciones de eslora y calado, escasez de superficie terrestre habilitada para la actividad portuaria y restricciones en la operatividad por el impacto que la actividad supone en el entorno urbano. Estas limitaciones, junto a un nivel de tráfico que se acerca a la propia saturación, «implica una pérdida de competitividad frente a las nuevas tendencias en el tráfico de mercancías».
Dentro de la bahía, concluye el documento, «no cabe la posibilidad de ampliación en la estructura actual debido a la falta de espacio físico y a la presión medioambiental, urbana y social».
El estudio también analiza las otras alternativas recogidas en el Plan Director del puerto, que van desde dejar la infraestructura tal y como está a reacomodar la actividad en el espacio existente.
«Muerte del puerto»
Desde el punto de vista ambiental, estas opciones conllevarían mantener sobre el entorno urbano el impacto de la carga y descarga de chatarra y de otros tráficos. Si no se realizara ninguna intervención, se prevé «una disminución progresiva de la actividad». Buen fue más expeditivo al asegurar que supondría la muerte del puerto.
El colectivo ecologista Jaizkibel Bizirik aseguró ayer que el Informe de Sostenibilidad Ambiental «demuestra que el proyecto de la dársena exterior no es ambiental ni económicamente viable».
Jaizkibel Bizirik señala que «según la normativa, la existencia de un impacto considerado como crítico debería suponer la retirada y elaboración de un nuevo proyecto, ya que la afección causada sobre los valores naturales es irreversible».