QUE vivan las buenas costumbres. Por ejemplo, las que ejercen los nacidos y más o menos vividos en la calle Cipriano Larrañaga cuando llega la celebración de la festividad de quien es el santo (Cipriano) que parió la letra del 'padrenuestro'.
La fiesta de quien también fuera obispo de Constantinopla se vive el 16 de septiembre, pero los 'cipris' irundarras se lo montan el sábado más próximo a la fecha en cuestión. En esta ocasión, fue el día 18. Un día muy enterito.
Un día que sucede a una idea que surgió hace ya unos años y que se mantiene en el tiempo. La génesis del invento tuvo como 'culpables' a Juan Manuel Sanzol, Miguel Urra, Carlos Hernández, José Mari Fernández (el de la imprenta) y de los ya fallecidos y recordados Fernando Telletxea y Julián Lavado.
En su día, la iniciativa llegó a oídos de esa guapa mujer que es Maribel Inés (mi confidente) y de Maite Fernández, que se apuntaron a un evento que ya se abría a todos los 'cipris'. Se decidió que sí y la familia ha ido aumentando. Este año se han juntado 56 buenos elementos. Eso sí, como me apunta Maribel Inés, todos son nacidos o vecinos de la calle. Las mujeres de unos y los maridos de otras, no entran en la fiesta. Aquí sólo está el auténtico 'cipri', no hay más vuelta ni de hoja ni de nada.
Ahora se encargan de la cosa organizatriz Jose Ramón Oategi, que sabe mucho de artillerías sanmarcialeras y de dirigir coros no profesionales. También, Ricardo Cuende, que posiblemente sea el tío que mejores caldos haga del mundo. Iñaki Iturralde y la citada Maribel Inés, cierran una lista de 'entregaus' en la que siguen permaneciendo Miguel Ruiz y Carlos Hernández. Por cierto que la señora de Carlos, Mertxe García, se mostró como una auténtica 'intrusa' en la fiesta y a la hora del caldo. Lógicamente, no se le permitió continuar la juerga.
La fiesta empezó como a las 12.30 horas con el tradicional encendido de traca en la Plaza del Ensantxe. Luego siguió el caldo y el blanquito en el 'Real Unión¡, que tuvo continuidad vinatera en el 'Disco' y en el 'Eguzki'. Mis buenos amigos Bruno Iriarte (la voz hecha hombre) y Jorge Nieto (¡Aúpa Unión!) se mostraron, un año más, muy generosos, como siempre.
Fue muy comentado el canto a San Cipriano, ese que emula al de San Fermín y que tiene la siguiente letra: «A San Cipri venimos, por ser nuestro patrón, nos guía en el poteo, dándonos su bendición». Se canta dos veces y se cierra con los lógicos 'vivas' al santo. Desde luego, el autor de la letra se merece algo más que un oscar.
Luego pasé lista y observé las ausencias de Mikeli Aginaga (a quien en su día 'bauticé como Aginagalde), Roberto Álvarez, Miguel Hernández, Mari Carmen Martínez, Ramón Martínez, Fidel Palenzuela, María Pilar Planas, Juncal Rodríguez Guerra (ya me avisó en la playa), Flor Rodríguez, Silvia Seoane, Santi Vázquez y Pilar Zabalza, además de Flori Larrañaga (ex-Bar 'El Disco'), esa moza a la que tanto aprecio.
Pero también hubo altas en las personas de José Manuel Etxeberri, Miguel Urra (a quien entrevistaré en cuestión de fechas), Pili y Julia Cebrián, Azucena Iribarren, Irene Ramos, Mary Agirretxe y esa persona apellidada Rodríguez Sánchez a quien todos conocemos.
Otros presentes como, por ejemplo, Fernando Hoyos, un hombre con muchos 'güevos' al que me encantó saludar y con quien recordé tiempos felices asociados al viejo Mercado de Abastos, con protagonistas incluídos.
También estuve con Mary Agirretxe y con las hermanas Pili y Juli Cebrián; con las Crespo, Contxi (ex-CLP) y Feli (farmaceútica en activo); con José Antonio Echeveste, marido de Juncal Ruiz, a la sazón hermana de Michel; con José Manuel Etxeberri y Ramón Gamón (ex-balonmanista).
Mertxe y Juanjo García Zurigarín, hermanísimos de Ito -de quien guardo un especial recuerdo- no andaban lejos de sus primas, Gema y Maribel.
Luego, el 'clan de los colitas', con Francisco Javier, Isabel, Maite, Feliciano, Ángel y Carlos, amén de la genial Mari Carmen Hoyos Perote y María Jesús Hoyos.
Más 'clanes', con los Iturralde Iturrioz, Iñaki, María Piedad y José Julián, un buen tío. Mirentxu Lasalde estaba cerca de ese maestro del judo que es Gonzalo Lavado. Irene López, con su hermana Marisol (¡Aúpa Mayre!) y Patxi Lozano dando clases de saber estar, con Paquito Murgiondo.
A Fermín Carlos Martínez le vi sin nietas. Arantza Nuño ('Detua'), saludaba al popular Pedrito Ortega, el 'hombre radio' que me va a contar muchas y sabrosas cosas. Luego saludé a Maite Otaegi, a Peio Planas y a Irene Ramos, lo mismo que a los Rodriguez Guerra, Sánchez y Ganuza. O sea, Claudio el 'txuribeltz', José Mari, el gran Justi (niano), María Antonia, Mari y Paqui.
Ángel Rueda, María Juncal y Miguel Ruiz, Josémari Sanzol y los Urra (Miguel, Mariángeles y Pili) cerraban la nómina de lo que alcancé a ver o saludar.
Luego vino la comida en el Casino. Buenas viandas y mejores bebidas. La cosa terminó como se temía; o sea, muy bien.