El color blanco inunda los techos, las paredes, las puertas y el mobiliario de la nueva sede de Gehitu, situada en el número 50 del paseo Colón del barrio donostiarra de Gros. «Es el color neutro al que se añaden los demás», relata Joaquín Garrido, encargado de la cultura y la sala de exposiciones del local. «Es como un papel blanco sobre el que hay que escribir. Queremos que los ciudadanos se acerquen y escriban sobre él -añade-. Es nuestro nuevo símbolo». El nuevo edificio, una antigua guardería en desuso desde 2007, sirve ahora de punto de reunión para los 300 socios que se agrupan bajo este colectivo de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales de Gipuzkoa.
«Que este cambio sirva para que todos se acerquen», afirma Joxean Zapirain, copresidente de esta asociación. «Nos gusta la nueva sede porque por aquí pasea mucha gente y ya no nos encontramos en el tercer piso», indica.
Gehitu inicia con entusiasmo una «nueva etapa» repleta de novedades. Entre ellas, destaca el nuevo servicio que este colectivo ha considerado de suma importancia ofrecer: la prueba rápida del VIH. Hasta ahora sólo era posible someterse a ella en algunas farmacias de Gipuzkoa, pero Gehitu ha extendido el servicio. Por ello, uno de los cuartos de la sede tiene aires de sala hospitalaria: un blanco resplandeciente, una mesa, un armario y un pequeño lavabo. En él, personal sanitario realizará, de forma voluntaria, esta sencilla prueba. «Aquí ofrecemos un plus de tranquilidad. No se pregunta por la orientación sexual, sélo por las prácticas peligrosas», explica Vitoria.
Cesión del local
Una biblioteca, aún por complementar, y un piano son los protagonistas de la sala multiusos. Para acceder a ella es necesario pasar, previamente, por una pequeña terraza y, a su vez, atravesar la entrada. Una exposición de arte cuelga de la pared de este 'hall', donde también se ubica Infasis, un servicio de orientación e información para todos aquellos que requieren respuestas.
«Ya no sólo vienen los que 'han salido del armario', sino también las madres que creen que sus hijos pueden ser homosexuales y quieren informarse», explica Garrido. «Además, al hacerse más visible la homosexualidad, los adolescentes sufren muchos ataques y nosotros les ayudamos», añade.
Después, una cocina que, en ocasiones, hace de sociedad. Dos baños, una sala de reuniones y una oficina de coordinación que, según Vitoria, es «el corazón de Gehitu». Finalmente, una gran terraza que es motivo de orgullo.
El Ayuntamiento de San Sebastián les ha cedido la nueva ubicación por un plazo de cinco años, aunque Zapirain espera poder «prorrogarlo».
Las obras de adaptación han implicado «una inversión monetaria considerable», reconoce el copresidente. «Ha sido un verano muy laborioso; se trataba de sacar la mayor rentabilidad posible con el mínimo de recursos», afirma. «Cree-mos haberlo conseguido», responde sonriendo Vitoria.