Un hombre falleció ayer ahogado en San Sebastián cuando se hallaba en las rocas junto a la playa de Ondarreta. La víctima sufrió un desvanecimiento y perdió la consciencia, con tan mala fortuna que su cabeza quedó sumergida en un charco de agua. El fallecido era un hombre de unos 60 años, cuya identidad se desconocía a última hora de la tarde.
Los hechos tuvieron lugar a primera hora de la tarde. Poco antes de las 14.00 horas, la víctima, aprovechando las horas de la bajamar, se desplazó a las rocas situadas frente al paseo Eduardo Chillida, junto al Real Club de Tenis de Ondarreta, frente a la isla. Las mareas vivas que se registran estos días permiten prácticamente a los bañista acceder a pie hasta Santa Clara. No obstante, pese al retroceso de las aguas existe todavía un tramo en el que es preciso dar algunas brazadas.
Algunas fuentes indicaron que la víctima habría llegado hasta la isla y que fue al regresar de ella cuando se sintió indispuesta. Testigos de los hechos manifestaron que el bañista alcanzó las rocas próximas al paseo del tenis, frente a la zona en la que se ubica el gimnasio, donde sufrió un desvanecimiento que le hizo perder el conocimiento.
Otros testigos, sin embargo, precisaron que el fallecido no llegó a desplazarse hasta la isla, sino que se sintió indispuesto cuando se hallaba en las rocas.
En el pozo
De cualquiera de las maneras, fuentes de la investigación señalaron que la víctima se desplomó en las rocas con tal mala suerte que su cabeza quedó sumergida en uno de los pozos que se había formado en la bajamar. Al parecer, esta circunstancia le provocó la muerte por ahogamiento. La causa precisa del fallecimiento, no obstante, no podrá ser determinada en tanto no se conozcan los resultados de la autopsia que se vaya a practicar.
La pérdida de conocimiento de la víctima fue observada por otras personas que se encontraban en las proximidades, quienes rápidamente alertaron a los servicios de asistencia.
Al lugar se desplazaron efectivos de la Cruz Roja, que practicaron las primeras maniobras de reanimación. Asimismo, acudieron unidades de emergencia de Osakidetza. Todos los esfuerzos realizados por el personal sanitario por revivir a la víctima fueron infructuosos.
En la zona fue requerida la presencia de los bomberos donostiarras para rescatar el cuerpo. El cadáver fue izado en una camilla hasta el paseo Eduardo Chillida, desde donde fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Donostia para serle realizada la autopsia.
Las llaves
En el momento de los hechos, la persona fallecida no portada documento alguno que le identificara. Tan sólo tenía en su poder unas llaves que, al parecer, se correspondían con las de un automóvil.
Ante la sospecha de que la víctima hubiese estacionado su coche en el paseo próximo al del club de tenis y posteriormente hubiese bajado a las rocas, agentes de la Guardia Municipal de San Sebastián inspeccionaron la zona en busca del vehículo. Sin embargo, las averiguaciones no dieron resultado alguno, por lo que los guardias tuvieron que ampliar el perímetro de búsqueda. De esta manera, recorrieron todas la calles próximas a la playa de Ondarreta así como la carretera de la subida al faro.
Al última hora de la tarde, las labores policiales no habían dado resultado positivo alguno y la Guardia donostiarra trabajaba en la identificación de la persona fallecida.