Hubo que sufrir, como casi siempre en este tipo de partidos, pero el Real Unión consiguió imponerse por la mínima y en la prórroga al Orihuela y alcanzó su objetivo en la Copa del Rey. El equipo entrenado por Álvaro Cervera entrará en el bombo de la siguiente fase y ahora sólo queda cruzar los dedos y esperar. Esperar que el sorteo le vuelva a sonreír al Real Unión y que el premio gordo, en forma de Real Madrid o Barcelona, caiga en Irun.
Se notó mejoría en los primeros compases del encuentro. Si comparamos lo visto hace unos días ante el Bilbao Athletic y el comienzo del partido de ayer, la diferencia, para bien, fue notable. Y es que el equipo saltó enchufado al terreno de juego, entrando con fuerza en las disputas y saliendo con velocidad cada vez que robaba el balón. Cierto es que los minutos fueron pasando y las ocasiones de gol no aparecían, pero los síntomas que daba el equipo eran buenos.
Puede que culpa del buen hacer irundarra lo tuviera el cambio de sistema que realizó Álvaro Cervera. El técnico dejó de lado la idea de jugar con tres centrocampistas para colocar sobre el terreno de juego a dos pivotes, Rubén García y Castellano, dos hombres en banda, Alegre y Luisma, con Durán de enganche y Goikoetxea arriba.
A pesar del dominio irundarra, el primer tiro entre los tres palos no llegó hasta el minuto veintidós. Sarasola sacó una falta cerrada desde la banda izquierda, el balón botó dentro del área sin que nadie lo tocara y a punto estuvo de sorprender al meta alicantino.
Este primer acercamiento dio alas a los unionistas, que un minuto después estuvieron cerca de abrir el marcador. Iker Alegre recibió el balón en la banda izquierda y consiguió zafarse de su par con un buen regate. La jugada acabó con un disparo a puerta que el portero repelió a córner.
Al margen del dominio en lo que a la posesión del balón se refiere, lo mejor de la primera mitad es que el Real Unión no concedió ninguna ocasión al Orihuela. Los de Alicante no sólo no tenían el balón, sino que cuando lo recuperaban no eran capaces de superar a la defensa del Real Unión.
Y teniendo en cuenta lo que se estaba viendo sobre el terreno de juego, la primera mitad no podía acabar sin una nueva ocasión para los de Álvaro Cervera. En esta ocasión, la pizarra del técnico funcionó a la perfección. Alegre, Luisma y Durán se peleaban por la pelota. Durán se marchó 'enfadado' al ver que no iba a ser el encargado de ejecutarla, pero Luisma le cedió con rapidez el balón y el gallego se quedó sólo dentro del área. Lástima que el disparo no fue bueno y el portero pudo despejar a córner. En esa misma jugada volvió a estar muy cerca el gol unionista. Sarasola centró cerrado, el balón pegó en un defensor y a punto estuvo de atravesar la línea de gol.
Sin goles y a la prórroga
Tras el buen hacer irundarra en la primera mitad, el cuarto de hora en los vestuarios hizo reaccionar a los visitantes. El Orihuela empezó a apretar más arriba y puso en aprietos, por primera vez, a Otermin. Florian disparó algo escorado pero obligó al cancerbero a sacar la mano abajo para evitar el tanto.
Esos minutos de letargo no se prolongaron demasiado. Los de Irun reaccionaron con rapidez y volvieron a llevar el partido al modo que más les interesaba. Eso sí, lo de crear ocasiones seguía estando en un segundo plano. Sólo a balón parado conseguían los unionistas hacer peligro.
Pero cuando ingresó Gorka Brit en el terreno de juego las cosas cambiaron. El de Lasarte volvió a jugar demasiado lejos del área, pero nada más salir se sacó un buen disparo que a punto estuvo de convertirse en el 1-0. El marcador siguió sin moverse durante los minutos reglamentarios y el partido se fue a la prórroga.
Hasta el minuto 111
Avisó dos veces el cuadro entrenado por Álvaro Cervera en la primera parte de la prórroga. Primero le sacaron a Goikoetxea un balón bajo palos y luego Brit no pudo concretar una buena jugada colectiva. Pero en el minuto 111, tras un córner y un rechace, Castellano marcó el gol de la victoria unionista.