La compañía Jaizkibel, que reivindica desde hace quince años la participación de la mujer como soldado en el Alarde de Hondarribia, volvió a desfilar ayer por las calles de la ciudad amurallada. Lo hizo un año más en forma de manifestación, bajo el mando de la capitana Anabel Salinas, que cumplía su segundo año, y con Patricia Izaguirre de cantinera, media hora antes de que arrancara el desfile tradicional del Alarde.
Por el camino, los «alrededor de 300» componentes de Jaizkibel recibieron los aplausos de sus simpatizantes, pero también tuvieron que escuchar algunos silbidos y gritos de protesta de los seguidores del Alarde, al paso de la manifestación. «Ha habido pitos y los paraguas negros son una vergüenza, pero nosotros nos queremos quedar con los aplausos de la gente», señaló Anabel Salinas.
Al término del desfile de la mañana, la capitana volvió a reivindicar «un Alarde de siempre, pero público y organizado desde el Ayuntamiento, y no secuestrado como está ahora en manos privadas por unos organizadores a los que lo único que les une es que están en contra de la incorporación de la mujer como soldado».
En palabras de Salinas, «el pueblo ya nos está aceptando». Prueba de ello, según explicó la capitana, es que ayer «cuando nos dirigíamos al comienzo del desfile, hemos ido detrás de otras compañías de forma natural y no ha pasado nada. Esto ya está aceptado».
Por ello, instó al alcalde Aitor Kerejeta a tomar cartas en el asunto. «Lo único que nos falta es que el Ayuntamiento, el alcalde, deje los miedos de lado y dé el paso definitivo para que nosotras podamos entrar de una vez por todas para poder desfilar todos juntos y que no haya estas divisiones ni tanta presencia policial que nadie quiere», añadió.
Situación ridícula
La capitana recordó que Jaizkibel lleva «muchos años demostrando que lo único que queremos es disfrutar de este día como todos los demás. Esta situación es ridícula y vergonzosa». Salinas reclamó además la implicación de las instituciones «que deberían deshacer los obstáculos en el camino y que no hacen sino apretar más unas barreras que ya no existen en el pueblo. Ya no existe la tensión que había otros años. Este año ha sido también tranquilo».
Por último, la capitana se felicitó de que la compañía, con «300 participantes, es una de las más grandes que desfilan, con mucha gente nueva, mucha gente joven, con muchas ganas y mucha ilusión».
Apoyo institucional
Al término del desfile, la capitana, como el resto de Jaizkibel, recibió el apoyo de representantes institucionales y políticos. Entre otros, a Hondarribia se acercaron el Ararteko Iñigo Lamarca; la directora de Emakunde, María Silvestre; la directora de Atención a las Víctimas de la Violencia de Género del Gobierno Vasco, Mariola Serrano; la directora de Cooperación, Derechos Humanos e Igualdad de la Diputación, Juana Mari Astigarraga; así como representantes políticos de Aralar -Jon Abril y Aintzane Ezenarro-, EB -Arantza Gonzalez-, EA y la izquierda abertzale.