Una insinuación del ex lehendakari Carlos Garaikoetxea provocó ayer una encendida reacción de los socialistas. El asunto, la mil veces rechazada posibilidad de que haya existido o exista contacto alguno con ETA. El ex presidente de EA señaló por la mañana, en una entrevista en Radio Euskadi, que «quizá pronto» se conozca que «ha habido contactos» entre el Ejecutivo central y la organización terrorista, una afirmación que, unas horas después, fue contestada tajantemente por el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, quien la calificó de «grosera y gruesa». «No hay negociación ni va a haberla con la banda ETA», insistió el dirigente socialista.
El espinoso asunto, que anteriormente también ha generado contundentes críticas del Gobierno ante acusaciones vertidas por algún dirigente popular, volvió a saltar a la palestra en un momento especialmente controvertido, tras el último comunicado de ETA, cuando las incógnitas sobre el futuro vuelven a hacer planear este tipo de cuestiones. Garaikoetxea realizó su insinuación después de criticar «el lenguaje oficialista» del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a la hora de valorar la declaración de la organización terrorista.
Para el ex lehendakari, se trata de «un paso relevante que no debe minimizarse», aunque destacó que «es insuficiente» y debe ir seguido por otros para considerarlos «totalmente positivos». «Será suficiente cuando la estrategia armada se haya reconvertido en una estrategia pacífica, política, civil y cuando, por consiguiente, haya cesado la violencia, de manera irreversible y verificada», recalcó.
Garaikoetxea razonó que «en este tipo de procesos, hay aspectos técnicos ajenos a la política, relacionados con las armas, los zulos o los presos, que pueden llevar su tiempo» y, en su opinión, a eso puede deberse «la insuficiencia del comunicado». Pero reconoció que «quiere ser optimista» porque, en principio, rechaza que existan «discrepancias entre ETA y el mundo de Batasuna, porque eso sería mucho más preocupante».
El ex dirigente de EA, partido que confía en que «el proceso» iniciado sea «irreversible», indicó que en la izquierda abertzale «hay un tono de exigencia» para que «existan otros pasos», por eso rechazó las valoraciones de los que «están empeñados en decir que las cosas están peor que antes». «La impaciencia que todos sentimos porque las cosas vayan rápidas quizá tenga una explicación, aunque a algunos les parezca odioso», reflexionó.
¿Dónde, cómo y cuándo?
Unas horas después de conocer las palabras de Garaikoetxea sobre los hipotéticos contactos con ETA que, cada cierto tiempo, sobrevuelan en torno al Gobierno, el portavoz parlamentario del PSOE volvió a negar dichas informaciones. En la rueda de prensa ofrecida tras la Junta de Portavoces del Congreso, José Antonio Alonso, indicó que no sabe por qué el ex lehendakari realizó esa insinuación y le reclamó que diga cuáles son los elementos de hecho en los que funda sus palabras. «Que aclare a qué se refiere y a quién, dónde, cómo y cuándo», añadió.
El dirigente socialista repitió que «se puede decir más alto pero es difícil decirlo más claro: No hay negociación ni va a haberla, es una posibilidad que quedó enterrada en 2007», tras el atentado de la T-4 en Barajas». Aquel día, añadió además Alonso a preguntas de los periodistas, caducó la resolución aprobada en la Cámara baja para permitir la apertura de un diálogo con la organización etarra.
El portavoz parlamentario resaltó que la política antiterrorista del gabinete de Zapatero marcha con una eficacia «extraordinaria» porque se basa en un acuerdo político «prácticamente unánime», y reiteró que la intención es continuar «con las mismas coordenadas y al mismo nivel».
Alonso indicó que su partido es partidario de imponer «toda la dureza necesaria» contra ETA «y su entorno», «de modo inteligente y constitucional», y remarcó en ese sentido que el PSOE no tiene intención de derogar la Ley de Partidos que ilegalizó a Batasuna.