«Estoy aquí y eso es lo más importante», dice Xavi Tondo (Valls, 32 años), una frase que repetiría varias veces a lo largo de la conversación. Agradece todo lo que le está dando el ciclismo, a pesar de que nada ha sido fácil en su carrera.
Ni siquiera su presencia en esta Vuelta a España ha resultado normal: «Las circunstancias para venir no son las que me hubieran gustado. Tuve una caída muy fuerte en la Vuelta a Polonia, me fracturé la clavícula y he llegado a contrapié. Estuve haciendo rodillo doce días y la verdad es que desde el Giro he corrido muy poco», explica Tondo.
La Vuelta a Polonia finalizó el 8 de agosto. Todos esos problemas no le están impidiendo a Tondo convertirse en uno de los protagonistas de la Vuelta: «Los primeros días me costó coger ritmo. Desde que finalizó el Giro sólo había corrido cuatro días», explica.
Tuvo un comienzo de temporada interesante, con victorias de etapa en la París-Niza y la Volta a Catalunya, además de un segundo puesto en la Volta: «Empecé tarde a correr, en Almería. Hice un buen comiendo de temporada. En el Giro cubrí dos semanas muy buenas. Iba tercero en la general cuando me puse enfermo. Tuve una infección de oído y fiebre».
A pesar de ese abandono, de la caída, vuelve a decirnos que «tengo suerte, estoy aquí». Aplica la misma frase para explicar que «también podría estar trabajando en otras cosas. pero estoy haciéndolo que me gusta».
Adora el ciclismo, repara las bicicletas de sus amigos, es un manitas que ayuda a los mecánicos de su equipo, Cervélo, cuando puede: «Hago lo que me gusta y eso no tiene precio. Veo gente que dice que le aburre. A mí me pasa todo lo contrario». Durante siete años trabajó en una multinacional de alimentación en la época invernal para completar sus ingresos.
Pasó a profesionales en 2003, con el Paternina. Un año después no encontró equipo y tuvo que correr en una formación continental, el Ángel Mir, con la que ganó una etapa de la Vuelta a Asturias en El Acebo y la Vuelta al Alentejo. Fichó por el Relax y cogió una mononucleosis.
Se fue e Portugal al equipo Maia con el que ganó la Vuelta a Portugal: «¿Si me ha costado mucho llegar? Lo único que importa es que estoy aquí, en un buen equipo, en la Vuelta. No considero que me haya costado mucho. Hay gente que corrió conmigo que ni quiera tuvo esta oportunidad».
No sabe de dónde le viene la pasión por el ciclismo: «En mi casa no hay nadie a quien le guste, ni padres, ni hermanos, ni tíos, ni primos». Afirma que mentalmente es fuerte. Cuando era aficionado tuvo una fractura de fémur muy complicada «y me refugié en una multinacional alimenticia para trabajar. Estoy agradecido a lo que tengo, a lo que he conseguido y estoy en la Vuelta».
No le preocupa mucho el futuro: «Lo único que quiero es seguir disfrutando del ciclismo y en la carrera, ir día a día. No vale la pena hacer planes para el futuro».
Si se le pregunta por sus aspiraciones en la Vuelta lo único que se le ocurre decir es que «nunca he acabado una prueba de tres semanas. ¿Y Portugal? Fueron sólo doce días. Es distinto. En el Giro estuve sólo dos semanas».
Dice que «el ciclismo en Catalunya no interesa. Hay un buen nivel, pero podía estar mejor».