El día 8 es el epicentro de la fiesta, pero a su alrededor están el resto de jornadas, cada una con un signo que la hace especial. Y ayer era el día de la presentación de las cantineras, su primer día grande aunque también han tenido emociones más o menos fuertes en los ensayos de los días previos.
Desde el hotel Río Bidasoa, la carroza que todos los años organiza la Sociedad Klink llevó a las veinte cantineras por las calles de la ciudad, cuyas aceras se iban llenando con gente que salía de las respectivas cenas de cuadrillas. No se puede hacer repicar las campanas y salir en la procesión, pero una cena es más compatible con el desfile de las cantineras.
La carroza fue acercándose a la parte vieja y en Gipuzkoa Plaza tuvo lugar el tradicional concierto extraordinario de la Banda de Música Ciudad de Hondarribia, interpretando las marchas del Alarde. Allí fueron presentadas todas las cantineras, que hoy tienen un día de descanso y nervios. Mañana sí que será su gran día.
San Fermín hondarribitarra
Pero hubo más ayer. Sobre todo para los más pequeños. La mañana comenzó con el encierro infantil. Era el tercer año en el que se organizaba esta curiosa actividad y vista la aceptación que tuvo, se puede decir que es un acto que ha calado entre los más pequeños.
El futbolista de la Real Sociedad Joseba Llorente fue el encargado de pronunciar el pregón del encierro. El delantero hondarribitarra recomendó calentar y estirar antes de comenzar, dio consejos para sortear a los toros, deseó unas felices fiestas a todos y terminó con un ¡Gora Ama Guadalupekoa! y un ¡Aúpa Onyarbi!
Tras el txupinazo inicial, en el que soltaron unos doscientos globos y se lanzaron serpentinas desde el balcón del Ayuntamiento, los niños se acercaron hasta la Puerta de Santa María para esperar a la salida de los toros. Para dar más emoción al encierro, los organizadores habían colgado una tela negra desde el arco, de forma que los niños no pudieron ver a los astados hasta el momento de la salida.
'Entzun arren San Fermin / zu zaitutu patroi / zuzendu gure oinak / entzierro hontan otoi'. El incombustible Koldo Emery animó a los mozos con megáfono en ristre. Después de la tradicional canto al santo gracias a la letra que se había colocado en uno de los laterales de Kale Nagusia, comenzó el peculiar San Fermín hondarribitarra.
Fueron seis los morlacos que participaron en este particular encierro hondarribitarra. Son toros hinchables con una persona en su interior. Son totalmente inofensivos pero, los más txikis lo vivieron como si se trataran de seis auténticos miuras.
Hubo carreras, tropiezos, caídas, golpes y los más valientes hasta se atrevieron a provocar a los toros con un periódico en la mano. Incluso se vivieron momentos de pánico cuando uno de los toros entró en una panadería pero, por suerte, todo quedó en un pequeño susto. Tras subir por Kale Nagusia y tomar la 'peligrosa' curva de izquierdas de San Nikolas kalea, el encierro continuó hasta Gipuzkoa Plaza.
Javier asistió por primera vez a la actividad con Leire, su hija de dos años. El padre se mostró «encantado» por como se había desarrollado el encierro pero a la pequeña no le gustó tanto porque se asustaba con los toros. Entre participantes también se encontraban Martín y Gorka, dos niños de diez años que presumían de haberse «escapado de los toros».
Para finalizar con la actividad, los más osados pudieron recortar y torear a los astados dentro del vallado habilitado en Arma Plaza.
Poner en marcha la mente
Y si por la mañana había sido el turno del ejercicio físico, por la tarde se exigía concentración mental en dos concursos también muy populares. El de pintura infantil que organiza la Sociedad Klink cumplía ayer su cuadragesimoprimera edición en Gipuzkoa Plaza. Casi nada. Y a tal historia, tal participación, porque se apuntaron nada menos que 311 chavales.
El jurado, compuesto por José Gracenea, Javier Sagarzazu y Aiert Alonso, decidió las siguientes premiaciones, por edades.
Entre los de 4, 5 y 6 años, ganó Christian, seguido por Ane Sánchez y Unai Aldabe, con sendos accesits para June Laguardia y Edith Oyarzabal. En la categoría de 7 y 8 años, el triunfo fue para Julen Etxebeste, completando el podio Daniel Isasa y Elixabet Oyarzabal.
Entre los de 9, 10 y 11 años, las mejor pinturas fueron las de Telmo Ancisar, Iñigo Izuzkiza y Andoni Carnovich, con accesit para Arantza Isasa. Y entre los de 12, 13 y 14 años, Sandra Isasa, Iñaki Díez y Aitor Sagarzazu formaron el podio, con accesit para Ander Aristondo. La entrega de premios tendrá lugar el sábado en Klink, a las once.
A pocos metros de allí, al pie de la muralla, tenían lugar los concursos infantil y juvenil de graffittis. El segundo tiene ya dieciséis años de historia.
Entre los más pequeños, el triunfó recayó en la cuadrilla compuesta por Kattalin Bengoetxea, Ane Alza, Leiore Silvo y Ana Borreguero. Es el panel con el número 9.
Y entre los mayores, el mejor graffitti fue el de Sonia Castaño, Leyre Amunarriz, Laura Gutiérrez y Ane Iriazabal. Su dibujo lleva el número 6.
Todas estas creaciones se podrán ver en los próximos días en el lugar donde se celebró el concurso, en los jardines frente a Zezen Plaza.