El abogado y mediador en conflictos internacionales Brian Currin, uno de los firmantes de la Declaración de Bruselas y defensor del «proceso democrático» emprendido en los últimos meses por la izquierda abertzale, reconoció ayer que, en su comunicado, ETA no declara «propiamente un cese permanente de la lucha armada», pero sí dice que «ha llegado el momento de construir un marco democrático para el País Vasco respetando los deseos de la mayoría del pueblo vasco».
Currin se refiere al mensaje de la organización terrorista como «un acontecimiento positivo en el proceso hacia un fin permanente e irreversible de la violencia y la lucha armada en el País Vasco».
En su valoración, destaca que «la magnitud e importancia histórica» de la declaración de ETA no está en el anuncio de un alto el fuego, sino más bien en el hecho de que su decisión de no realizar acciones armadas «es incondicional y unilateral». A esto añade su argumentación de que la decisión de ETA es una «respuesta» y una «consecuencia del liderazgo político de la izquierda abertzale y de la voluntad expresada por el pueblo vasco». Esta apreciación la considera en sí misma «una victoria para la política y la democracia».
La declaración de la organización terrorista debe hacerse, según Currin, en el contexto de la resolución adoptada a principios de este año por las bases de la izquierda abertzale «en la que apoyaban la posición de sus dirigentes políticos a favor de la no violencia y los medios exclusivamente pacíficos, junto con el compromiso de suscribir los Principios Mitchell, que exigen la irreversibilidad de la no violencia».
Respuesta
El mediador internacional en conflictos como el de Irlanda del Norte o Sudáfrica se refiere también a la respuesta de la izquierda aber-tzale tras conocer el comunicado de ETA y asegura que sus dirigentes políticos interpretan el mensaje de la organización terrorista en el contexto del documento Zutik Euskal Herria y en el de la Declaración de Bruselas como un paso más hacia la irreversibilidad de esta nueva etapa política de medios exclusivamente no violentos y democráticos en el País Vasco.
Currin ha venido aportando en los últimos meses su experiencia en resolución de conflictos en el País Vasco y es el impulsor principal de la Declaración de Bruselas hecha pública el pasado 29 de marzo, en la que líderes internacionales piden a ETA que declare un alto el fuego permanente y verificable, y al Gobierno español que abra un nuevo proceso de diálogo.
El abogado sudafricano, que en la Declaración de Bruselas estuvo apoyado por cuatro premios Nobel de la Paz, lleva dos años hablando con la izquierda abertzale ilegalizada y con los partidos vascos, y trabajando para crear condiciones que favorezcan la pacificación en el País Vasco. Currin siempre ha defendido que estábamos ante «una oportunidad» que no podía «desaprovecharse ni dejar pudrir con el paso del tiempo».