- Desde la Transición se ha hablado mucho de eso que se llama catalanismo. ¿A usted qué le parece?
- No me gusta nada. Me ponen enferma algunas cosas. Pujol no me gustaba pero ahora es peor. Es cierto que tienen y han tenido la gentileza de mandarme invitaciones para todos los actos. Pero yo no iba antes y ahora, tal y como estoy... ¿Catalanismo? Yo me siento española.
- Y en el momento en que muchos autores empezaron a publicar en catalán, usted confesó que había tomado clases de español porque en Cataluña se habla mal.
- Sí, muy mal. De pequeña escuchaba continuamente catalanismos, así que cuando empecé a escribir tomé clase de español durante tres años y me compré el María Moliner, que me ha resultado de gran utilidad. Gracias a eso, creo que hoy mi español es correcto. Aquí, hasta los que creen que lo hablan bien lo hacen bastante mal. Lara tenía un corrector muy bueno que me enseñó muchísimo. Lo dejó hace muchos años. Quizá haya muerto ya...
- Pero usted habla catalán y unos cuantos idiomas más.
- El catalán lo leo y lo entiendo, pero no lo hablo. Mis padres y luego mis amigos siempre me han hablado en español. ¿Otros idiomas? Me manejo bien en alemán, italiano, portugués y alguna lengua más.
- ¿Piensa usted, como sostienen algunos líderes políticos, que en 15 ó 20 años los catalanes más jóvenes tendrán problema para entender el español?
- No. Una cosa es que lo hablen muy mal y otra que se llegue a ese extremo. Pero el volumen de expresiones incorrectas no para de crecer. Hace un tiempo recopilé las que iba escuchando en radio y TV o leyendo en los diarios.
- ¿Qué opinión le merece la cultura española actual?
-Es una cultura tergiversada. Se enseñan cosas que antes eran malas y ahora son estupendas. Quienes mandan se consideran dioses y están tergiversándolo todo. La gente no es feliz porque se deja llevar por los instintos.
- ¿Qué lee? ¿Qué le interesa?
- Leo cuanto puedo y lo que creo que me va a enseñar algo. Ahora han nombrado académica a Soledad Puértolas, que es muy buena.
- ¿Le habría ilusionado ser académica?
- Nunca me lo han propuesto. Ha entrado gente que ha escrito mucho menos que yo... pero aquí, como le decía, todo es política.
- ¿Le gusta la vida literaria actual?
- Nada. Hoy todo es política.
- ¿Cree que las mujeres han sido las damnificadas de la vida cultural española?
- No, no lo creo. He sido muy amiga de Carmen Martín Gaite y de Ana María Matute, grandes escritoras, y tampoco creo que en su caso haya sido así. Yo he sido perjudicada no por ser mujer, sino por vivir en un ambiente que no es el de los escritores en general. Ya le digo que creen que tengo un 'negro'. ¿Qué puedo hacer yo ante eso?