Un día de playa
Marian Fernández se queja: «Gracias a la empresa que ha contratado los servicios de una avioneta para anunciar su producto, nos hemos visto este verano todos los donostiarras y foráneos ‘asaltados’ en nuestra placidez. ¿Cómo se puede pasar por encima de los intereses de las personas (tranquilidad, sosiego etc…) para que los individuales y monetarios primen por encima de todo? Las familias van a la playa para resarcirse de toda una semana de trabajo o vacaciones intentando recuperar algo de calma y sosiego, cuando se ven prácticamente acorralados por un ruido atronador que los hace mirar para arriba intentando descubrir por dónde van a caer los cañonazos más o menos. Señores, hay otras maneras más sutiles y efectivas, más respetuosas con el medio ambiente y menos dañinas para el oído. Personalmente cuando veo y oigo estas cosas lo que menos me apetece es comprarme lo que me intentan grabar en la cabeza a golpe de ‘ruido’. La sutileza en la forma de publicitar prodúctos sin molestar a nadie es una manera elegante y práctica en la que muchas agencias de publicidad deberían buscar su futuro si quieren tenerlo».
Río navegable
Iñaki Caballero responde a la carta de un lector: «Hace años, cuando el hotel Amara Plaza estaba en construcción, alguien protestó en esta sección de EL DIARIO VASCO porque la fachada era de un feo color amarillo. No pidió perdón luego, cuando el poliuretano aislante (amarillo) se recubrió de granito. En julio de este año 2010, Peio protestaba por el ‘pilotaje central del quinto puente’, pero debería observar ahora cómo el hormigón necesario para el apoyo de la grúa en la obra ha desaparecido. El río es, pues, navegable».
Estadio de Anoeta
José Ramón Gómez opina: «Soy realista y en su día ya critiqué el despropósito del tremendo gasto económico, que se va a realizar en el nuevo campo de San Mamés. De la misma manera no es de recibo que en los momentos actuales de crisis, en los cuales todas las administraciones se están quejando de falta de recursos económicos y en consecuencia, han aplicado subida de impuestos, recortes de sueldos y recortes en ayudas sociales, nos vengan ahora con la remodelación del estadio de Anoeta, con un coste según dicen de 80 millones de euros. En una instalación deportiva seminueva, con 10 años de antigüedad y que hasta hace poco era una instalación modelo, no se debería de gastar semejante cifra, muy superior a la que costó en su día la construcción del propio estadio. De acuerdo en que se cometió un grave error en construir el estadio con pistas de atletismo, pero eso ya no tiene solución y si la Real Sociedad quiere jugar sin pistas de atletismo, lo que tiene que hacer es hacerse un campo nuevo propio, todo lo demás, las ayudas económicas de Diputación, Gobierno Vasco y Kutxa sobran. Que las empleen en superar la actual crisis».
Hotel en Ondarreta
El alcalde Odón Elorza responde a una lectora: «Gratuita y de mal tono la descalificacion de M. S. Bengoetxea. Parece mentira que haya ‘Sirimiris’ que solo buscan repetir una falsedad para que haga el efecto de ‘cala-bobos’. El solar municipal de Ondarreta, junto al Tenis, por decision unánime del Ayuntamiento, recogida en el Plan General de Urbanismo, se destina a hotel de 3 plantas. Y para ello se hace un concurso público, costeando la obra el ganador. Y a la vez estamos haciendo un centro para la salud, la rehabilitación y el deporte adaptado, con piscina, en una parte del agujero del aparcamiento de La Concha. San Sebastián necesita hoteles, sí, mejorar sus potencialidades turísticas que es una parte de la economía de la ciudad. Y el Gobierno Donostiarra, que lo sabe, actúa en consecuencia. No es un antojo mío ¡Por favor, las cosas que tengo que oir!».
Bares y tapas
Maite escribe lo siguiente: «Unos días en el sur me han sobrado para comprobar que la hostelería de aquí se pasa tres pueblos en los precios. En Granada, en una tasca corriente, pido una caña y me ofrecen un platillo de paella. Pago 1,80 euros. En otro bar cercano, otra caña y me sacan cuatro gambas. Sigo por Marbella. En un bar corriente pido una caña. Me sacan un ‘tubo’ con la cerveza helada, me ofrecen unas aceitunas y pago 1,30 euros. En Andalucía, también pagan la Seguridad Social, los salarios del personal, la luz... y les da para vivir. Aquí, ni una aceituna. Aquí se tienen que forrar».