Iberdrola y el Gobierno Vasco han decidido poner en marcha un proyecto piloto para experimentar lo que se conoce como 'red eléctrica inteligente', que tendrá como escenario a una de las tres capitales vascas. El Ejecutivo está dispuesto a realizar una fuerte inversión en este proyecto, que implicará además la participación de numerosas empresas industriales del País Vasco que fabrican componentes utilizados en las redes de distribución eléctrica. La inversión no se conoce por el momento pero en una primera fase, apuntan, puede situarse por encima de los 50 millones de euros.
La experiencia no es nueva. Iberdrola puso en marcha hace ya un año una experiencia similar en Castellón, con el apoyo del Gobierno valenciano, que ha permitido a 175.000 clientes modificar sus contadores eléctricos e instalar unos de nueva generación, electrónicos, con capacidad para enviar información a la compañía eléctrica. El proyecto que se desarrollará en el País Vasco, precisan, será más ambicioso no sólo en cuanto al número de hogares a los que accederá, sino también porque va a afectar a usuarios industriales y porque la compañía eléctrica quiere ir un paso más lejos. No sólo desea tener información instantánea de lo que sucede con el consumo de cada cliente sino que, además, quiere explorar las posibilidades de tomar el control sobre el consumo de sus clientes.
Gobernar la casa del cliente
¿Para qué sirve una 'red inteligente'? El esquema de distribución eléctrica fue diseñado en el siglo XIX y apenas ha variado desde entonces. Las compañías producen una electricidad que no siempre está ajustada a la demanda de cada momento y su único margen de actuación es el de conectar y desconectar las centrales. Un proceso lento y costoso en la mayor parte de los casos, pero con grandes picos en función de la hora del día o de las condiciones climatológicas. La aspiración de las compañías, por tanto, es actuar también por el lado de la demanda. En términos sencillos, tener capacidad para conectar o desconectar la lavadora o el aire acondicionado de los clientes, en función de las condiciones de saturación de la red. Para ello, las eléctricas trabajan ya en el diseño de tarifas que permitan descuentos importantes a los usuarios que accedan a que una parte de sus casas o de sus empresas sean gobernadas por el suministrador de electricidad.
Iberdrola, apuntan fuentes conocedoras del proceso, ha realizado ya un trabajo importante en la elaboración de las especificaciones técnicas que deberán tener los nuevos equipos que se van a emplear en estas redes -no sólo los contadores, sino también los elementos de control de subestaciones, centros de transformación, etc.-, que va a ser aprovechado por numerosas empresas industriales vascas ligadas al sector eléctrico, como es el caso de Ingeteam, ZIV o el Grupo Ormazabal. Según las mismas fuentes, la experiencia de Castellón ha permitido detectar que el 80% de los equipos que han sido instalados en ese proyecto proceden de suministradores vascos. El proyecto, apuntan, ha sido objeto de un intenso trabajo en el seno del Cluster de la Energía y en colaboración con el EVE.
El Departamento de Industria que dirige el consejero Bernabé Unda, según ha podido conocer este periódico, está dispuesto a invertir en este proyecto una cantidad importante de dinero, no cuantificado por el momento, que procederá de los beneficios obtenidos con la venta de las acciones de Naturgas. Una operación con al que el Ejecutivo de Vitoria va a ingresar 535 millones de euros.