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El Ararteko pide un «ajuste profundo» para mejorar las ayudas a los mayores

CURSOS DE VERANO DE LA UPV/EHU

El Ararteko pide un «ajuste profundo» para mejorar las ayudas a los mayores

En 2020, uno de cada cinco vascos tendrá más de 65 años. Recordó que países como Suecia o Japón han logrado garantizar e incluso ampliar los servicios a este colectivo

24.08.10 - 02:03 -
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La pirámide de población se está invirtiendo. En Euskadi, uno de cada cinco vecinos tiene más de 65 años. En 2020, más del 25% de los vascos superará esa edad. De ellos, el 8% tendrá más de 80 años. En Gipuzkoa, la esperanza de vida se sitúa en 77,5 años para los hombres y 84,6 para las mujeres. A estos datos hay que sumarle el descenso de la natalidad.
Para afrontar un cambio social de esta envergadura, es necesaria una reestructuración de las políticas públicas y de los servicios sociales destinados a personas mayores. Así lo aseguró ayer el Ararteko, Iñigo Lamarka, en la sesión inaugural del curso 'Hacia un plan integral de participación de personas en la Comunidad Autónoma Vasca', enmarcado en los Cursos de Verano de la UPV/EHU, que reabrieron sus puertas tras el parón durante la Semana Grande.
La estadística indica que un tercio de los hogares vascos está formado por personas mayores o cuenta con alguna de ellas. Lamarka recordó que, de estas personas, «poco más del 10% se beneficia de algún recurso público, ya sea centro de día o ayuda domiciliaria a su disposición para cubrir sus necesidades mínimas». Así, casi el 90% de las personas mayores no disfruta de ningún tipo de recurso procedente de las arcas públicas, «o bien porque no lo necesitan o porque la propia familia les está dando ese apoyo», recalcó.
En estas circunstancias, hace años, era habitualmente la mujer la que acarreaba no sólo con los trabajos domésticos y el cuidado de los niños, sino que también ejercía de cuidadora de las personas mayores. Sin embargo, como indicó el Defensor del Pueblo de Euskadi, con la incorporación de la mujer al mundo laboral, «esa figura clave en la organización social se está transformando, de manera que las necesidades van a crecer». Asimismo, el aumento de la esperanza de vida, que ya se sitúa en índices cercanos a los de Japón, llevará a un incremento de las situaciones de dependencia.
Por eso, Lamarka definió este momento como una «auténtica revolución desde el punto de vista de la organización social y de la estructura poblacional», que está dando lugar a un «escenario radicalmente diferente» al de generaciones precedentes. En su opinión, supone «un reto formidable, el más importante del llamado 'estado social', porque esta transformación necesita realizar un ajuste profundo para garantizar su sostenibilidad». Así, señaló que habrá que mejorar el modelo de asistencias, cuidados y ayudas a las personas mayores.
«Ponerse las pilas»
No obstante, lejos de contemplar este objetivo como una meta inalcanzable, mencionó el ejemplo de otros países con «un desarrollo del estado social más avanzado», como Suecia y Japón, que ya han logrado el mantenimiento y la mejora de los servicios sociales para las personas mayores. «Es posible, pero este es el momento en que las instituciones públicas se tienen que poner las pilas», afirmó. Asimismo, apeló a la colaboración de las organizaciones de personas de más de 65 años para mantener el nivel de vida de este colectivo.
También señaló que es difícil encontrar un denominador común en este heterogéneo grupo de ciudadanos. Así, las necesidades no aparecen como resultado de la edad biológica de la persona, sino de la situación en la que se encuentre, de cómo esté configurado su entorno social, con qué independencia se mueva en éste y cuál sea su nivel de autoestima. Sin embargo, subrayó que muchos «presentan alguna vulnerabilidad en el ejercicio de sus derechos». Y ahí entran en juego las políticas públicas «de acción positiva» que deben combatir los obstáculos para garantizar los derechos, sobre todo, el derecho a una vida digna y a la igualdad de oportunidades.
Principios universales
El Ararteko se refirió también a los principios promulgados por las Naciones Unidas, que defienden la independencia, la participación, el disfrute de los cuidados de la familia y la comunidad, la autorrealización y la dignidad. Además, para conocer las necesidades y demandas de los ciudadanos vascos mayores de 65 años, hizo alusión a la Proposición no de Ley 56/2009, aprobada por el Parlamento Vasco el pasado 11 de noviembre. Ésta solicita al Ejecutivo vasco estudiar las características del colectivo y presenta indicadores como la salud o la opinión sobre su calidad de vida. Con estos datos, se podrán hacer políticas públicas más concretas.
Entre sus denuncias, el Ararteko destacó el maltrato a las personas mayores e indicó la necesidad de su prevención. Además, dio a conocer que se han realizado encuestas a los ciudadanos mayores de 65 años y a su entorno para saber qué grado de conocimiento tienen acerca de sus derechos o cómo ven su imagen. «El trato inadecuado y en ocasiones maltrato que sufren algunas de estas personas es una actividad poco conocida que exige actuaciones múltiples en materia de sensibilización social», reconoció.
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