El Challenger de San Sebastián comienza por fin con la fase previa durante el fin de semana, mientras que la fase final se inicia el lunes. En este torneo se habla mucho de las promesas y entre ellas destaca Juan Lizariturry (San Sebastián, 1991), que viene de brillar en los Futures de Gandía y Xativa, donde llegó a la final. Juan, a quien ya empiezan a reconocer por la calle «tanto en Barcelona -donde vive- como en Donostia», se encuentra en San Sebastián entrenándose en las pistas del RCTSS de cara al Challenger tras su paso por el futures de Txingudy.
- ¿Cómo se ve para disputar este torneo?
- Creo que bien. Empiezo el lunes, después ya veremos. Las últimas semanas me he encontrado bien, ojalá todo siga igual.
- Este club le traerá buenos recuerdos.
- Claro. Empecé en el Tenis de San Sebastián a los cinco años. Después me mudé a Madrid, donde también seguí jugando. Eso sí, el mayor cambio se produjo cuando me mudé a Barcelona. Allí empecé a entrenar bastante fuerte.
- ¿En el centro de alto rendimiento de la Federación catalana?
- Eso es. Ingresé con catorce o quince años. Trabajamos muy duro, con entrenamiento de físico por la mañana y de tenis por la tarde. Desde allí me organizan un poco el calendario y los entrenamientos. La cuestión es prepararse lo mejor posible.
- Centro del que Albert Costa forma parte.
- Cierto. Albert me ayuda mucho. Me asesora junto con Juantxo Martínez, el otro preparador que tengo. Me supervisa en qué torneos voy a participar y me dice qué tal estoy jugando.
- ¿Qué se siente?
- Para mí es todo un orgullo. Le escucho siempre, igual que a todos mis entrenadores, pero a Albert, inconscientemente, por ser quien es, siempre le haces un poco más de caso.
- ¿Y está contento en Barcelona?
- Sí, porque en esa ciudad es donde más se puede progresar como tenista y donde puedes alcanzar más nivel. También hay que destacar que en Barcelona es donde se reciben más apoyos para jugar a tenis.
- Pero no siempre estará en el centro entrenándose.¿Viaja mucho?
- Desde hace un tiempo no paro de viajar. Llevo un mes y medio sin pasar por casa, pero aquí estoy encantado, tranquilo y muy bien.
- ¿Cuándo se hizo profesional?
-Desde que entré en el centro de alto rendimiento empecé a profesionalizarme. Poco a poco empecé a jugar torneos y, como me iba bien, seguí jugando.
- ¿Está en un momento dulce?
-La verdad es que sí. Este año he llegado a dos finales de Futures y una semifinal. Últimamente estoy viviendo un buen momento. Ahora lo recuerdo con cariño, pero seguro que dentro de unos años sigo recordando esta fase de mi carrera con el mismo cariño.
- Seguro que apoyos no le han faltado.
- Claro. Siempre me he sentido respaldado en casa, porque cada vez que he querido jugar he podido hacerlo. Es algo por lo que estoy plenamente agradecido a mi familia. Además, nunca he recibido ningún tipo de presión. También estoy agradecido a la Federación Catalana de Tenis, que me ha ayudaado mucho, al igual que el centro del alto rendimiento. No podría olvidarme de la gente que tengo a mi alrededor y mis amigos, que siempre están cuando les necesito.
- ¿Alguna vez les ha necesitado?
- Sí. Pasé un mal momento con catorce años. Me operaron de la rodilla y tuve que estar un año parado. Lo pasé mal porque me costó volver, y eso hace que te plantees cosas, pero bueno, después vienen los buenos momentos, así que ahora soy feliz.
- ¿Qué le espera después del Challenger de Donostia?
- Primero me tomaré una semana de descanso. Después, me imagino que iré a los Futures de Santander y Oviedo, aunque lo tengo que hablar con Albert, que va a venir a Donostia para que planifiquemos todo.
- Aparte de Costa, ¿tiene algún ídolo?
- Sin duda, Rafa Nadal. Tanto dentro como fuera de la pista es un ejemplo a seguir. Es un ejemplo como jugador, como persona y como todo.