Un trabajador de 49 años murió ayer electrocutado en las obras de la línea ferroviaria de alta velocidad en Durana, cerca de Vitoria. El accidente ocurrió a las 10.10 horas cuando el operario engrillaba unas losas de hormigón al gancho de la polea de la máquina. Cuando el gruista, un trabajador «muy experimentado», se disponía a elevar la carga, la pluma rozó un tendido de media tensión, lo que provocó que se creara un «arco eléctrico» entre ambas que acabó con la vida del operario que estaba enganchando la carga.
El operario, de origen portugués, casado y con dos hijos, fue identificado bajo las iniciales A.D.S.M. Trabajaba como peón para la empresa Construgomes, una subcontrata de la UTE AVE Zadorra, adjudicataria del tramo Arrazua Ubarrundia-Legutiano (subtramo I) del tren de alta velocidad vasco.
«El accidente no hubiera ocurrido si esas losas, de unos dos metros cada una, no estuvieran apiladas bajo la línea eléctrica. Este tipo de tareas se suelen realizar con carretillas elevadoras, pero como la grúa estaba por allí cerca le han pedido al gruista que las moviera», lamentó el sindicalista de CC OO Juan Luis España. En su opinión, otro factor que contribuyó a la trágica muerte del operario es que «el sol pudo deslumbrar» al conductor de la grúa, que salió ileso del accidente pero que se encuentra «destrozado anímicamente».
Los técnicos del Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral, Osalan, desplazados hasta el lugar para investigar los hechos, no pudieron precisar ayer si la grúa llegó a tocar la línea eléctrica. Comprobaron que el guante de la mano izquierda del operario fallecido «presenta una perforación» y que también había señales de la descarga eléctrica en la pica de tierra que estaba colocando el trabajador en el momento del accidente. Todo hace suponer que tenía agarrado este elemento cuando se produjo la descarga.
Segundo fallecimiento
Pocos minutos después del suceso la empresa activó todos los protocolos de alerta y seguridad de la obra, al tiempo que avisó a los servicios sanitarios de emergencia, quienes certificaron la defunción del operario. La obra va a estar parada durante varios días para efectuar el análisis pormenorizado del accidente.
Esta muerte es la segunda que se cobran las obras del tren de alta velocidad desde que se iniciaron los trabajos. La primera ocurrió en julio de 2007, en Luko. En aquella ocasión, un ciudadano de origen rumano murió aplastado por la estructura del encofrado de uno de los viaductos de la línea ferroviaria. Las reacciones a este accidente no tardaron ayer en llegar. El sindicato LAB, Aralar y la coordinadora que se opone a la construcción de la infraestructura han convocado concentraciones de protesta mañana en Vitoria y exigieron, junto a CCOO, que se esclarezcan las causas del suceso.