«Espera que cambio de línea» nos dice Andy Schleck a través del teléfono. Está hablando con alguien y en ese mundo mágico de ondas, suena ese pitido maravilloso, «pi,pi,pi». La conversación se ha cortado. Llamada desde uno de sus móviles, que también se cae. A la tercera, la tecnología alcanza su máxima expresión y podemos mantener una conversación con uno de los grandes triunfadores del Tour, la sombra de Alberto Contador en todas las etapas de montaña.
«¿Qué no corre Alberto? Pues yo sí voy a correr en San Sebastián. Eso sí, voy a llegar un poco tarde -sobre las 11 de la noche - y hoy, después de la carrera vuelvo a coger un avión para irme a casa. Tengo ganas de cogerme unos días de vacaciones, sin bicicleta, perdido», nos explica el ganador en Morzine-Avoriaz y en el Tourmalet, el segundo clasificado en el Tour, por segundo año consecutivo, que ha ganado por tercera vez el maillot de mejor joven.
«¿Qué cómo estoy de forma? Yo creo que me encuentro bien. No he dejado la bicicleta. He corrido tres criteriums en Holanda, Luxemburgo y Bélgica, en los que no he hecho muchos kilómetros pero se ha ido rápido».
Nos comenta que «en una semana no se pierde el fondo que se coge en tres semanas de Tour, por lo que estoy bien, aunque la carrera se ha hecho dura. No tengo la misma tensión que en el Tour, lo que es mejor porque lo acabé fatigado, sobre todo a nivel mental. Han sido muchos días con Contador enfrente y al final lo acusas. Físicamente no he terminado mal. El Tour siempre se hace duro».
Complicado llegar solo
Mantiene el tono físico, por lo que no descarta nada en la Clásica: «He visto el recorrido. Conozco Jaizkibel y con dos pasadas, a mí me viene mucho mejor. Me gusta más que antes porque se va a romper más y eso me viene mucho mejor. ¿Disputar la carrera? No descarto nada. Hay que ver como va la prueba, quiénes son los corredores que se quedan delante».
Sobre los favoritos, Andy piensa que «los corredores que llegan del Tour van a tener ventaja. Tienen la distancia y el ritmo de carrera y eso en una prueba de más de doscientos kilómetros es importante».
Ve complicado que pueda llegar un corredor en solitario a la meta: «Por lo que yo conozco de la Clásica de San Sebastián no es fácil que un corredor ataque en Jaizkibel y se presente en solitario en la línea meta. Hay kilómetros suficientes para que se junten delante unos cuantos corredores. Todo va a depender de cómo lleguemos a la primera subida, de la selección que se haga».
Estará en la Vuelta a España. Llegará a Sevilla con las ideas muy claras: «Mi idea es la de ayudar a mí hermano Frank que la va a correr con la intención de disputarla. Le voy a ayudar todo lo que pueda. ¿Si la puede ganar? Hasta que no veamos en la carretera cómo está la gente no lo sabremos, pero yo no me voy a meter en esa pelea».
Sobre su futuro no fue muy explícito: «Tanto mi hermano como yo tenemos varias posibilidades y todo el mundo sabe que hay un proyecto de nuevo equipo en Luxemburgo. Estamos tranquilos aunque habrá que esperar unos días para que todo se resuelva».
Además del equipo luxemburgués, siempre le quedará la opción del RadioShack de Lance Armstrong, que siempre ha sentido cierta debilidad por el menor de los dos hermanos luxemburgueses. «Primero quiero descansar y luego centrarme en esas cuestiones y en llegar en las mejores condiciones a la Vuelta». Hasta esa prueba no coincidirá con su hermano Frank, aunque sí va a entrenar con él.
«Tiene tiempo para ponerse en forma y llegar en buenas condiciones a la salida de la carrera. Habrá que ver el nivel que tienen otros corredores, pero nosotros vamos a ir con una idea muy concreta de lo que queremos». El Tour no lo tiene olvidado. En los criteriums que ha corrido se ha encontrado con mucha gente que le recuerda «todo lo que ha pasado en la carrera. Todavía está muy reciente todo. Hace una semana estábamos corriendo en Francia». Estaban metidos de lleno en la contrarreloj que tantos corazones disparó, aunque finalmente todo volvió a la normalidad.