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«Un buen pintor de pintura al aire libre debe tener oficio y pillería»

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«Un buen pintor de pintura al aire libre debe tener oficio y pillería»

Juan Berrozpe 60 premios de pintura al aire libre en su palmarés

16.07.10 - 03:06 -
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Ganó el Memorial Julián Ugarte de pintura al aire libre de Zarautz. Y expuso hace un tiempo en la casa de Víctor Hugo en Pasai Donibane. Vive en Munto, no lejos de donde lo hacía de chico que era en Gurutze. Pero el taller, la ikastola de su hija y sus bares preferidos (La Taberna, tan jazzera ella) están en Egia. Tira de furgo para vacacionar y para pintar. Es licenciado.
- ¿Me dejas publicar lo del premio que te dieron en Almansa?
- Claro. Sucedió tal como lo vamos a contar. Con todos mis respetos porque mis compañeros y rivales son gente de categoría y pintores de primera aunque los que tienen carrera nos llamen 'pintureros' y no pintores, los que andamos de lleno en esto de la pintura rápida y al aire libre tenemos un toque de buscavidas, de buhoneros y de aquellos personajes de la película de Fernando Fernán Gómez... ¿cómo era?
- '¿Viaje a ninguna parte?'
- Esa. Somos auténticos cómicos de la legua. Tenemos mucho oficio y debemos usar maña y pillería.
- Esto promete. Empecemos: habíais ido tu chica, vuestra hija y tú en la furgo a visitar a tus padres en su casa de Alicante...
- Sol, sol y más sol. Una luz magnífica pero completamente distinta a la nuestra, a la del sirimiri , las brumas y el óxido. No me extraña que Sorolla, el gran valenciano, confesase que se sentía casi incapaz de pintar nuestros verdes... El caso fue que entre cañitas y juergas nos habíamos quedado sin blanca. No nos apetecía pedirle dinero a la familia. De pronto me di cuenta que pasábamos, en el viaje de vuelta, por Almansa.
- Provincia de Albacete, industria zapatera, fiestas de moros y cristianos, La ruta de la lana...
- Y, no lo olvides, un soberbio concurso de pintura al aire libre que ya va por su novena edición. No creas, hay certámenes en los que el ganador se embolsa 6.000 euros y un accésit puede representarte... 1.500.
- No me digas que paraste, sacaste los trastos de pintar y probaste fortuna para llenar el bolsillo.
- ¿Se te habría ocurrido a tí algo mejor ? Estabamos pelados.
-Vale. La cuestión es: ¿ganaste?
- Un accésit, ¡1.500 euros! Te los entregan en un cheque gigante. Yo me fui con él donde mis padres. A que me lo cambiasen. Necesitábamos dinero contante y sonante. Aceptaron.
- Glorioso. Así que de presentarse a concursos se puede vivir.
- Si eres bueno y ganas, sí. Pero ser bueno cuesta. Cuesta mucho. Recuerdo que del primero salí derrotado y humillado. Me había comentado un amigo cómo era esta historia. Pintabas durante la mañana en un lienzo en blanco que la organización había sellado previamente. Luego, en la mayoría de los sitios, se montaba una comida popular en la que te lo pasabas de fábula hablando con unos y otros. Después de comer, el jurado hacía pública su decisión. Me pareció un planazo y me apunté. Pero me equivoqué en una cosa: fui de 'sobrao'.
- Elabora más eso de 'sobrao'.
- Coñ... ¿cómo no iba a ser yo mejor que los demás si tenía el título de Bellas Artes y había estado becado en Arteleku en los talleres de Juan Genovés, poseía un perfecto discurso sobre mi obra y sabía que el origen de esos concursos al aire libre estaba en quién y en los impresionistas franceses, los primeros que salieron al campo a pintar?
- ¿Y tanta sabiduría no te sirvió?
- Para menos que nada. Cuando fui a entregar el cuadro y ví los que habían hecho los demás se me cayó el alma a los pies. ¡Qué calidad! ¡qué oficio! ¡qué arte! Me agarré tal cabreo que ni presenté el mío y me fui hasta sin comer. Decidí que tenía que aprender a pintar como ellos. Me pasé muchos concursos mirándoles. Fisgando. Casi espiándoles. Descubrí cómo utilizaban los barnices holandeses, cómo usaban polvo de mármol para insinuar texturas que secaban rápido. Vi que muchos empleaban una fórmula ya preconcebida y otros combinaban fórmula e intuición aprovechando el contexto.
- ¡Guau! Y así el licenciado humillado ha ganado 60 concursos.... Cuéntame ahora el truco del café en el bar del pueblo.
- Mujer... hay que coger referencias. Te levantas pronto y te vas al bar. El dueño te pregunta si has venido por lo del concurso. Respondes que sí y le dices que estabas pensando en pintar la iglesia. Él te responde que muy bien, que la iglesia la pintan mucho y el año pasado ganó uno que así lo hizo. Entonces tú sabes inmediatamente que debes buscar otro objetivo si quieres triunfar.
-¿Eso les enseñas a tus alumnos del Club de Arte Catalina de Erauso del que eres vicepresidente?
- Mejor aún: les advierto que la pintura te absorbe pero no te relaja. Pintar es pura tensión. Mental y física.
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«Un buen pintor de pintura al aire libre debe tener oficio y pillería»

Juan, con uno de sus cuadros oxidados y urbanos en su taller del barrio de Egia, no lejos de La Taberna. :: JOSE MARI LOPEZ

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