Con un peso que ronda los doscientos kilos, Gabi Jones está muy lejos del estereotipo de modelo, ese cuerpo escurrido al que siempre le falta más de lo que le sobra. Pero esta joven de Denver, Colorado, posa ante la cámara con profesionalidad, coquetería y seguridad en sí misma, convencida de que sus formas pueden resultar tan atractivas como las de cualquier muchacha esbelta. O incluso más. «Empecé a hacer de modelo para mostrar al mundo que las chicas grandes tenemos confianza y somos también una bonita obra de arte -dice-. Soy modelo por todos los que tienen baja autoestima, por los que están buscando a alguien que tenga el valor de agarrar la vida por los cuernos y también por la sociedad, para que se dé cuenta algún día de que todas las formas y tallas son hermosas y de que no tenemos por qué vomitar, matarnos de hambre y tirar de Photoshop para conseguir esa desagradable 'imagen perfecta' que les inculcamos hoy a nuestros hijos».
No falta quien la reafirme en sus convicciones: su web erótica, Gaining Gabi, en la que presume de su «barriga única en forma de corazón», atrae a un público amante de las mujeres rotundas que no es precisamente escaso, a juzgar por la proliferación de este tipo de sitios en la red. «El erotismo es un buen medio para la aceptación, para mostrar que las modelos no necesitan tener tallas mínimas. Es una manera estupenda de aclarar al mundo que chicas de otras tallas pueden posar y resultar agradables a la vista. Prueba que somos atractivas».En una de las fotos que ilustran esta página, Gabi aparece pintada con aerógrafo por el artista David Brawner, una de las experiencias más gratificantes por las que ha pasado recientemente: «¡Fue asombroso convertirse en un bonito lienzo hecho de piel!».
Las miradas en el bus
Gabi, como prácticamente todas las personas de su tamaño, sabe que la discriminación se presenta bajo múltiples máscaras, a veces muy sutiles: «Está la azafata que trata mal a una persona por su talla, están las miradas cuando ocupas más de un asiento en el autobús, están los empresarios que no te contratan por tu talla... He sentido la discriminación durante años, es ya una parte de mi vida. Muchas personas tienen una mente muy cerrada, no quieren aceptar que no todos los gordos estamos enfermos, que simplemente somos más grandes que la mayoría. Muchos hacemos exactamente las mismas cosas que los delgados». Gabi explica que suele practicar la natación varias veces a la semana en el centro recreativo de Wheat Ridge y asegura llevar una alimentación equilibrada. «Cuando era joven, me obligaron a hacer dieta, pero las dietas nunca funcionan. Ya sé que la industria del adelgazamiento no quiere admitirlo, pero es así».
¿Y las posibles soluciones a la 'gordofobia'? «No es fácil. No hay más que mirar los medios de comunicación, las noticias, las revistas, las muñecas que vendemos a nuestros niños... He oído durante muchos años que son demasiado delgadas, pero eso es lo único que se hace: somos muy buenos hablando de ello, pero ¿hacemos algo realmente? Necesitamos un cambio, un gran cambio. Y es importante que, si ves que se discrimina a alguien, digas algo, no te limites a sentarte y dejar que suceda. Si no, nunca habrá un cambio que se extienda a toda la sociedad».