Astillero ha encontrado un GPS que guía a su tripulación directamente hasta la victoria. Lo ha conseguido en el club de Tolosa. El modelo revolucionario se llama Ugaitz Mendizabal. Cada vez que los cántabros lo colocan en la popa de la embarcación, ganan. El de Anoeta se ha convertido a sus 19 años en el amuleto de todo un pueblo.
La pequeña astilla de Astillero -pesa 55 kilos- ha devuelto con creces la confianza que depositó en él el míster oriotarra, Jon Salsamendi, cuando le reclutó para competir en todos los frentes en un equipo grande.
El patrón guipuzcoano llegó al club de Francisco Garate de la mano de Ángel Larrañaga, cuñado y mano derecha de Jon Salsamendi esta temporada al frente de la primera plantilla. Hasta el año pasado, Mendizabal compaginaba sus tareas como patrón en los bateles de Tolosa con el xare, deporte que practicaba en el trinquete de Irura -donde trabaja su padre- y en el que llegó a ser mundialista. «Por mucho nivel que alcances en el xare, la repercusión es mínima. Aquí tiene más importancia el remo y cuando me llegó la oportunidad de Astillero no me lo pensé», explica uno de los principales descubrimientos de la temporada.
Llegó en noviembre a la localidad cántabra «y me pusieron a entrenar con el ocho cuando no conocía el banco móvil», relata Ugaitz. «Todo era nuevo: la modalidad, la gente, todo en castellano. pero me fui haciendo. Al principio me mantuve muy callado pero acabé cogiendo confianza». Y se ganó la del míster.
Superó las pruebas y el debut oficial le llegó en enero en el campeonato de España de larga distancia disputado en Tui. El novato timonel se estrenó con victoria. Una semana antes del comienzo de la ACT repitió título, esta vez en la distancia oficial de 2.000 metros, y la única prueba en la que no besó el santo fue en la prestigiosa Head Of The River Race de Londres, donde Astillero fue cuarto igualando su mejor actuación en el Támesis.
Llegó el banco fijo y Mendizabal se movió como pez en el agua en la campaña de bateles, modalidad que dominó en su etapa tolosarra. Con él, Astillero volvió a cosechar otro campeonato de España. No sería el último. El club también dejó al chaval la responsabilidad de guiar a la trainerilla y de nuevo cayó otro título.
Dos de dos en traineras
A las puertas del verano, el fichaje más eficaz de Astillero preguntó al técnico si contaba con él para la trainera. «Pensaba empezar a trabajar y por eso se lo consulté. Me dijo que si había sido capaz de conseguir ese rendimiento en las demás modalidades también podía tener mi oportunidad en la trainera, aunque sin garantizar un número de regatas».
«Le comenté que si quería tenía sitio en la plantilla pero que tenía que venir a Astillero y dejar el resto de actividades», cuenta Jon Salsamendi. El joven, hambriento, marchó para allí, donde de martes a domingo vive en un piso compartido con el oriotarra Mikel Arostegi y el gallego Juan Zunzunegi.
Probó a ponerle de titular en la Bandera Bansander en la pretemporada de junio. El trapo se fue para Astillero. «Dudé en sacarlo en la primera regata de la Liga San Miguel, en Bilbao, pero tampoco quiero que se cargue de presión y decidí dejarlo para otro día», explica el técnico.
La ocasión llegó el pasado domingo en Portugalete y Ugaitz Mendizabal prolongó su racha ondeando la Bandera Ambilamp. «Estaba complicado por las corrientes y le llevamos prácticamente teledirigido», señala su entrenador. El patrón subraya, sin embargo, que «no escuché bien lo que me iban diciendo por el pinganillo aunque ya me habían advertido cómo estaría el campo y qué es lo que tenía que hacer. Creo que me salió bien quitando el fallo de la primera ciaboga, donde me abrí demasiado».
Ayer, antes de partir hacia Astillero, se acercó al trinquete de Irura. «Ya no juego», decía con un punto de nostalgia. Reconoce que lo que hace ahora es más exigente. «Dedicaba al xare hora y media los miércoles y otro tanto los viernes, más los partidos de los fines de semana. Ahora entreno todos los días».
Confiesa que «no necesito la carga de trabajo de los remeros pero me cuido. Sobre todo corro y voy al gimnasio a hacer algunas pesas. Tengo todo el día para estar bien preparado. Me levanto tarde, voy al club, vuelvo, como y por la tarde a entrenar. No sabía si iba a estar en el equipo en verano y la verdad es que desde las primeras regatas de banco móvil sí que se me está haciendo un poco larga la temporada».
Le toca aprender a la sombra de un patrón contrastado como Cristian Garma y aprovechar sus oportunidades. De momento, no falla. Más que un patrón, es el talismán.