Nadar es un ejercicio sano y relajante, pero se convierte en una actividad vital si se hace por una buena causa. Eso debieron de pensar, pese al nublado día, las 18.200 guipuzcoanos (4.200 más que el año pasado) que ayer se bañaron en las playas y piscinas del territorio para celebrar la novena edición -la decimotercera a nivel autonómico-, de la campaña 'Buzti zaitez-Mójate por la esclerosis múltiple', que organiza la Fundación Vasca Esclerosis Múltiple Eugenia Epalza.
Según explica María Luisa Ustarroz, presidenta de la asociación Ademgi, «esta no es nuestra única campaña de sensibilización, pero sí la más importante y la que más repercusión tiene; no hay más que verlo, cada año superamos la cifra».
En la playa de La Concha, donde se celebró el acto principal, representantes políticos y del mundo del deporte se acercaron a mostrar su apoyo. La mayoría nadó unos metros en un gesto simbólico por la causa. El piloto de coches Ander Vilariño fue uno de ellos: «Llevo cuatro años 'mojándome', porque hay que colaborar con este tipo de actos. Es una enfermedad complicada y poco investigada, por eso, es importante mostrar apoyo emocional y económico a los que la sufren». Lo mismo piensa Javier De Antonio, un ciudadano anónimo con síndrome de Down, que también nadó varios metros por esta causa. «Él también quería colaborar», decía emocionada su hermana mientras le observaba desde la orilla.
Compromiso e inversiones
Esta campaña solidaria se celebró ayer no sólo en Gipuzkoa, sino también en toda Euskadi, consiguiendo, según los organizadores, la participación de 86.000 personas y un total de 1.200 kilómetros nadados. Además, en cada punto 'mójate' se colocaron puestos informativos, donde también se vendían camisetas y demás artículos diseñados exclusivamente por Kukuxumuxu para la ocasión. Así, todo el dinero recaudado se invertirá en la rehabilitación de los afectados por la enfermedad. Cada camiseta vendida es una pequeña gran ayuda económica, y cada brazada nadada, un apoyo humano para seguir luchando.
«La sociedad guipuzcoana es muy generosa con nuestras campañas de sensibilización, y los políticos y personajes conocidos que vienen a nuestros actos nos ayudan a dar más voz a esta enfermedad. Sin embargo, creemos que las Administraciones podrían invertir aún más, porque no acaban de darse cuenta de que lo que invierten revierte positivamente en la sociedad», reclamó Ustarroz. Precisamente, la ministra de Ciencia e Investigación, Cristina Garmendia, declaró ayer en el acto solidario celebrado en Madrid, que «hay un compromiso firme de involucrarse personalmente, y de todo el Ministerio, en la investigación de las enfermedades raras».
Iñaki Garmendia, afectado y socio de Ademgi, se apoyó en su hijo, física y emocionalmente, tras haber nadado unos metros: «Cuando me enteré hace diez años que padecía la enfermedad me cambió la vida. Pero me he ido adaptando a lo que venía. Con esta enfermedad es mejor no imaginar lo que a uno le puede pasar; aunque es cierto que los constantes avances te dan esperanza».