Gipuzkoa produce arte en cantidad, diverso y de calidad. A esta incesante fábrica creativa tratan de acercarse muchas de las galerías y espacios expositivos donostiarras que, cada vez en mayor medida, proponen sus paredes para colgar obras de los artistas de casa.
Así, por ejemplo, la galería Arteko del barrio de Gros expone en estos momentos obra de Javier Alkain (Hondarribia, 1960) y Arantxa Guereño (Donostia, 1955), dos artistas que presentan una colección plástica que tiene en común su «gran sensibilidad poética». El hondarribitarra, que trabaja entre otras obras en la creación de la parte central del tríptico de la nueva iglesia que el arquitecto Rafael Moneo ha diseñado para el barrio donostiarra de Riberas de Loiola, expone una pintura realizada sobre tela de una «minuciosidad y delicadeza asombrosa».
Por su parte, Guereño muestra una colección de 19 obras en diferentes formatos. Tinta, lápiz, pastel, óleo o guach sobre papel bajo el título 'Jardín de tinta' en el que realiza «un viaje intelectual a través del interior del papel, de su calidad». La donostiarra da también una gran importancia «al detalle», cree necesario que el espectador «detenga la mirada y se tome un tiempo, para apreciar los diferentes mundos que conviven en cada obra», pintura que hace referencia al paisaje, a su lenguaje secreto, a sus rastros: musgo, líquenes, piedras...
'21 gramos de papel'
El hernaniarra José Ángel Yanci Urtasun cuelga en la galería NoColor del barrio de Gros la exposición '21 gramos de papel', «como metáfora de la película de Alejandro Iñarritu en la que esos 21 gramos eran lo que perdía un cuerpo al morir y perder su alma», comenta el artista. Son una veintena de óleos sobre papel, principalmente, «aunque también hay algún lienzo para romper la monotonía», en la que los '21 gramos' hacen referencia «al peso del alma que existe en esta obra».
«Trabajo en la abstración, con espátula, indagando en el gesto, la mancha, y casi siempre en colores oscuros y algo sucios», comenta el pintor hernaniarra, «aunque para esta muestra he sacado una vertiente más colorista». Yanci, que en sus exposiciones suele acompañarse de la poesía, proyecta sobre una de las paredes un poema realizado para la ocasión por Martín Etxeberria.
El artista reconoce una clara influencia de la pintura de los años 50 del siglo pasado, grupos artísticos como Cobra en Holanda, el Informalismo italiano, el Paso en España con Saura, Canogar y Millares, «y sobre todo Lucio Muñoz».
Colectiva en arquetipo
Los donostiarras Carlos Inda (1954), Diego Vasallo (1966), Idoia Unzurrunzaga y Andoni García (1966) copan, en una exposición conjunta, las paredes de la galería Arquetipo del barrio de Aiete.
Inda expone una quincena de trabajos, en pequeño formato, realizados con pluma y guasch sobre diferentes papeles. Estas obras, que para el propio artista donostiarra se mueven dentro del «expresionismo abstracto», se dividen en tres series: partituras musicales, personajes sobre partituras y ocho cuadros en homenaje al pintor italiano Giorgo Morandi. «Tres pintores que me han marcado sobremanera son Caravaggio, Modigliani y Morandi, en este orden», comenta Inda quien otorga una especial importancia al trazo ya que «de siempre he dibujado mucho, incluso con la misma pintura». A Inda le gusta trabajar «con las inercias del recuerdo. Antes de ponerme con una obra me pongo música sobre un compositor de forma continuada. Luego la apago y comienzo a trabajar sobre el poso que va dejando en mí».
El polifacético Diego Vasallo (ex Duncan Dhu) expone cinco lienzos de mediano formato en técnica mixta que formaron parte del proyecto multidisciplinar 'Lieder' que estrenó, junto a otros cuatro artistas, en Donostia en febrero del año pasado y que ha pasado por Roma. El concepto pictórico de esta obra entra en «una línea abstracta influenciada por el paisajismo del movimiento Romántico», dice Vasallo.
La fotógrafa Idoia Unzurrunzaga cuelga cuatro fotografías subacuáticas de formato medio con tratamiento colorista sobre papel fotográfico -dos en satinado y dos en mate-. Unzurrunzaga presenta diferentes ambientes en sus trabajos 'Croatia', 'Puerto de San Sebastián', 'Guggenheim' y 'Peine del Viento', pero siempre pasados por el filtro distorsionado que ofrece el agua. Además, también presenta una serie de portavelas en los que el tema acuático se mantiene presente como una continuación de su trabajo fotográfico.
Andoni García expone en su galería cinco acrílicos sobre lienzo y uno sobre tabla, de mediano formato, y una colección de pequeños formatos en pintura digital sobre papel. Enmarca su pintura «dentro del expresionismo abstracto con alguna connotación constructivista», con un tipo de composición equilibrada y de poco color. «Pinto con rodillos, esponjas y raspados», comenta el artista donostiarra, quien asegura que jamás tiene una idea previa al comienzo de un nuevo trabajo. «La obra se va creando por sí misma. Me gusta mucho investigar técnicas, pero luego tomo una misma línea, un camino con el que he conseguido identificarme».
La obra pop de Roskow
Desde su taller de Egia, el donostiarra Roskow se dedica a pintar y componer canciones «sin parar». Entre cuadros, tórculos de grabado, guitarras y editores de música desarrolla la obra, «todo muy pop», que ahora expone en el bar El Callejón de Gros. Salta de canciones de estrofa y estribillo a cuadros «que pretenden ser canciones».
Desde una serie de juegos de mesa, astronautas examinando el suelo lunar, manuales de cohetería, planetas insólitos, retratos ficticios, o el 'Capitán Hadock' visitando Donostia, hasta canciones «que hablan de que no somos nada o narrando el aterrizaje de marcianos de Andrómeda en el parque de atracciones de Igeldo». Roskow asegura que «no hay finalidad, ni mensaje, ni estilo concreto en la obra, simplemente es una necesidad vital de crear sonidos, formas y colores a poder ser con la máxima libertad». Lo último que expone es una serie de acrílicos, la mayoría son retratos de Donostia desde puntos de vista elevados, donde el paisaje urbano se mezcla con la gente, coches, autobuses, grúas, obras, ruido... Y el protagonista, «el color y la línea». Hay mucha influencia «y admiración por muchísimos artistas» en su obra, pero solo tiene una cosa clara, «todo lo que hago es, a mi manera».
Arte y gastronomía
De muy original habría que catalogar la propuesta que el fotógrafo Juantxo Egaña, en compañía de Enrique Fleischmann y Borja García Argüelles -ambos trabajan en el laboratorio I + D del restaurante Akelarre- muestran en las paredes de la Sala Kutxa Boulevard bajo el título 'El silencio del vacío. Visiones de un mundo comestible' y que está compuesta, además de fotografías, por productos comestibles.
Junto a las instantáneas realizadas por Egaña también se exhiben libros realizados en papel de pera así como diferentes obras que se presentan en directo, como unas caracolas de azucar o esqueletos de anchoa. 'El silencio del vacío....' es una exposición que se mueve entre la fantasía y la realidad que busca siempre el efecto de la sorpresa en el espectador y a la que le acompaña un texto del cocinero Pedro Subijana.
Confrontación de series
Bajo el título 'Conversación de ellos', el artista bilbaíno Andoni Euba presenta una quincena de obras, óleo sobre tela y sobre aluminio, en la galería Kur de Gros. El artista confronta obra de dos series, 'Paisajes con heridas' (2007) y 'Perpendicular' (2009), en la que se aprecia esa «deriva» de tres años. Una etapa en la que «cualquiera se convierte en otro, pero, a pesar de todo, el artista mantiene su proyecto, lucha dudando de la permeabilidad que debe otorgar a su contexto en su obra».
En esta exposición, Euba plantea la convivencia de dos momentos, de dos estados de consciencia que se vieron reflejados en estas dos series de diferente planteamiento, ejecución y actitud. 'Paisajes con heridas' mostraba ese lugar «habitado por heridas que tienen la capacidad de cerrarse a medida que se alejan» y 'Perpendicular' busca un punto de encuentro.