Gipuzkoa quiere compartir el mapa de la excelencia científica y económica con Boston, Singapur, Silicon Valley, Berlín o Londres. Algunos indicadores señalan que podemos lograrlo, basta con mirar la labor de los centros tecnológicos radicados en el territorio (IK4, Tecnalia...), pero todavía queda camino por recorrer.
Para que este objetivo no se quede en un brindis al sol, la Diputación ha fijado un plazo: en 2020-2030 Gipuzkoa debe figurar en la élite de los territorios donde se deciden los valores sociales, culturales y económicos que marcan la pauta en el mundo.
Este es el reto presentado ayer en el Kursaal por la Oficina Estratégica constituida en el seno de la institución foral. Esta oficina inició en 2008 un proceso de reflexión con el fin de planificar el futuro de Gipuzkoa, huyendo de la coyuntura diaria y de los vaivenes políticos. En el proceso han participado la totalidad de los organismos con peso en el territorio, desde Adegi a la Cámara, pasando por Eusko Ikaskuntza o las universidades, sin olvidar a expertos internacionales.
El acto fue presidido por el diputado general, Markel Olano. Estuvo acompañado por la presidenta de las Juntas Generales, Rafaela Romero y por Iñaki Galdos, diputado de Deportes y Acción Exterior, departamento que ha liderado el proceso Gipuzkoa+20.
El documento que recoge las conclusiones de la reflexión estratégica supera las cien páginas, pero quizá una sola palabra sintetiza la conclusión final: talento. Gipuzkoa se juega su futuro en la generación y captación de personas con talento.
Territorios pequeños
El documento indica que Gipuzkoa debe proponerse el reto de ser parte del circuito de territorios que atrae «a las personas, ideas y proyectos que impulsan los avances sociales, culturales y económicos». Estos territorios en los que mirarse son Singapur, Boston, Silicon Valley, Berlín o Londres, lugares que «cuentan con tangibles e intangibles que hacen posible que los proyectos científicos, tecnológicos y de creación sean una realidad. Se trata de una jerarquía cambiante de territorios de reducido tamaño bien conectados con otros entornos».
Ahora bien. Una vez fijado el objetivo, ¿qué pasos se deben dar para alcanzarlo? El análisis estratégico propone desarrollar, en colaboración con el Gobierno Vasco y con Ikerbasque, un plan de atracción de talento internacional destinado a las empresas innovadoras del territorio, los centros de investigación cooperativa, los Basque Excelence Research Centers y la UPV.
El documento concreta que entre 2012 y 2020 se deberá traer a Gipuzkoa a 1.000 investigadores, tecnólogos, jefes de línea y otros expertos. Se trataría de especialistas en aquellas áreas prioritarias para el posicionamiento de nuestro territorio en la economía del conocimiento.
Otra de las propuestas radica en desarrollar un modelo de academia abierta. Podría servir como lugar de paso para personas de prestigio internacional en diferentes disciplinas, interesadas en buscar entornos fuera de su rutina académica. De esta forma, se lograría el contacto entre estos profesionales de élite y nuestros investigadores.
La oficina estratégica propone que bajo el coliderazgo de la Diputación y del Gobierno Vasco se apoye el impulso de un Centro de Postgrado de Excelencia Internacional. La misión será doble. En primer lugar, contribuir de manera directa a convertir a Gipuzkoa en una referencia internacional en el ámbito de la investigación. En segundo lugar, colaborar en impulsar en el territorio la economía del conocimiento.
Capital humano
En la jornada de ayer participó Salvador Barberá, catedrático de Fundamentos de Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Este experto tuvo palabras elogiosas para el documento estratégico. «Lo que hacíamos hasta ahora, ya lo hacen otros de forma más barata. Si queremos mantener el nivel de vida tenemos que invertir en capital humano». En este sentido, Barberá señaló que la apuesta de Gipuzkoa por el talento es una decisión acertada.
El catedrático, no obstante, dudó de que se alcancen algunos de los retos planteados en el documento, como destinar en 2020 el 4,5% del PIB a I+D+I.
Respecto a la captación de 1.000 investigadores, indicó que es un objetivo difícil de lograr. «Me conformaría con que fueran 500. Si se va demasiado deprisa, se corre el peligro de empacharse».
Salvador Barberá incidió en la necesidad de que los jóvenes busquen completar sus conocimientos en el extranjero. «Las administraciones deben facilitar un entorno que les incentive a ver mundo, que no crean necesario calentar la silla para lograr una plaza de funcionario. Es decir, los jóvenes deben percibir que si salen fuera no pierden oportunidades en su país».