La Audiencia Provincial de Gipuzkoa condenó ayer a un joven de nacionalidad marroquí a seis años de prisión por violar a una mujer en Irun. El acusado deberá indemnizar a la víctima con 12.000 euros y durante diez años no podrá acercarse ni comunicarse con ella. La resolución se dictó en la Audiencia de Gipuzkoa de conformidad, después de que el inculpado admitiese su participación en el delito.
Los hechos sentenciados tuvieron lugar sobre las siete de la mañana del 31 de enero de 2008 cuando el inculpado, Lahdi S.B., de 24 años, se acercó a la víctima en el momento en que ésta regresaba de tomar unas copas en Irun. De acuerdo con la resolución, el inculpado, que al parecer conocía a la mujer, preguntó a ésta si deseaba tomar una última consumición con él en su casa, a lo que ella accedió.
Víctima y agresor se dirigieron al domicilio del acusado, sito en la calle Aduana de la ciudad fronteriza. Una vez en la vivienda, el inculpado condujo a la mujer a su habitación y salió un instante a otra dependencia del inmueble.
Según la sentencia, ante el desorden que reinaba en el cuarto, la mujer «sintió miedo», por lo que decidió ocultarse detrás de la puerta. Cuando el acusado regresó y descubrió a la víctima escondida cerró con el pestillo, se abalanzó sobre ella, la empujó sobre una cama que había en la habitación al tiempo que la agarró del cuello con ambas manos y le dijo: «No me importa matarte porque estoy acostumbrado a eso, odio tu raza».
Amenazas
La resolución detalla que, a continuación, el inculpado agarró a la mujer de las manos, se colocó sobre ella y comenzó a lamerle el cuello, la cara así como las orejas. Seguidamente, sin dejar de sujetarla y sin quitarse de encima, le quitó con una mano el pantalón a la vez que amenazó con matarle.
El fallo judicial destaca que el acusado cogió entonces un cuchillo que se encontraba en la mesilla, se lo puso en el cuello de la mujer y comenzó a desabrocharle la blusa mientras le decía: «Más vale que te dejes violar porque si no, de aquí no vas a salir con vida». La sentencia precisa que en cuanto terminó de desnudarle, el inculpado dejó el arma en el suelo y violó la mujer mientras ella gritaba que le dejara.
Cuando el acusado terminó, dijo a la mujer que le limpiara el pene con la boca y aunque ella se negó, le obligó hacerlo. Tras estos hechos, la víctima se vistió y cuando el joven marroquí abrió los pestillos de la habitación salió corriendo y abandonó el domicilio.
La Fiscalía de Gipuzkoa solicitaba antes del inicio del juicio una condena de diez años de prisión, que rebajó a seis momentos antes de que comenzara la vista. Ante esta situación, el acusado reconoció los hechos y aceptó la pena. El inculpado, no obstante, se opuso a que la condena fuera sustituida por la de expulsión del país, tal como en un primer momento solicitó su letrada.