«El alcalde soy yo». Toda una declaración de intenciones con la que Juan Enciso (Almería, 1950), se presentó el pasado miércoles y por sorpresa en el Ayuntamiento de El Ejido para demostrar que hace falta algo más que ocho meses de cárcel para que dimita. Hacía menos de 24 horas que había pagado los 300.000 euros de fianza para abandonar la prisión de Granada, en la que ha permanecido desde que en octubre fue detenido por su implicación en la trama de corrupción Poniente. Y pese a que sigue imputado por media docena de delitos, se aferra a la presunción de inocencia para seguir amarrado al sillón de alcalde.
En octubre de 2009, la Policía Nacional irrumpía en el Ayuntamiento y en la sede de la empresa mixta Elsur, responsable de gestionar los servicios municipales como el agua, alumbrado u obras públicas y que subcontrataba dichos trabajos a sociedades creadas por los amigos del alcalde. Eso sí, tras inflar oportunamente las facturas hasta el extremo de pagar 2.100 euros por reparar una loseta en la plaza mayor. Acababa de destaparse la mayor trama de corrupción del Poniente, que habría malversado más de cien millones en seis años. Y Enciso, alcalde de El Ejido desde 1991, era detenido con otras 19 personas acusado de supuestos delitos continuados de blanqueo de capitales, cohecho, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos y falsedad documental.
Esencia populista
Por mucho que se empeñe en repetir que es inocente, la permanencia de Enciso en el sillón no contribuye a alejar las sospechas del municipio. Esta actitud, según señalan en el Ejido, responde a la esencia populista de la que se ha rodeado y que se ha articulado en una trama de favores, según la oposición. «El pueblo me puso y será el pueblo el que diga si quiere que continúe», proclamó a su regreso a la vida municipal para remarcar esta idea.
Juan 'el Chato', apodo por el que es conocido el alcalde, es un empresario agrícola enriquecido gracias a los invernaderos. Los mares de plástico que reinan en la sierra almeriense convirtieron a El Ejido en el rincón con mayor renta per cápita del país. En ese ambiente de ricos agricultores, destacaba la figura de Enciso , que rápidamente se ganó el favor de sus vecinos y, con el PP, logró una mayoría absoluta tras otra desde 1991 con un discurso que, como se comprobó en los desagradables incidentes de 2000 -cuando tres personas murieron a manos de magrebíes- no estaba muy alejado de la xenofobia.
Este apoyo le envalentonó. Junto a su mano derecha, José Añez, lanzó una ofensiva para hacerse con el control de la agrupación provincial, en manos de otro peso pesado del PP local, Gabriel Amat. La apuesta le salió mal, pero Enciso no se dio por vencido y fundó su propio partido, el PAL. Incluso se alió con el PSOE para arrebatar la Diputación de Almería al PP.
Para cuando se separó de los populares, Elsur ya llevaba una década funcionando y endeudando al consistorio. Al contrario que otros implicados, Enciso mantuvo un tren de vida moderado. Sus beneficios se destinaron principalmente a crear una red inmobiliaria con más de 40 propiedades.
«Aunque en libertad, sigue con los mismos cargos, continúa imputado», denuncian desde el PSOE. Pero el alcalde hace oídos sordos, y se mantendrá en el cargo hasta que una sentencia firme lo inhabilite.