En el año 2006, el escritor tolosarra Joxemari Iturralde publicaba su novela 'Hyde Par-eko hizlaria', que él mismo acaba de traducir ahora al castellano. Una obra llena de matices, que habla del paso del tiempo y que incluso juega entre la realidad y la ficción. El novelista tolosarra ha querido atender los ruegos de mucha gente que no podía seguir su obra en euskera, aunque es consciente de que la traducción puede «perder autenticidad» al mismo tiempo que se ganan lectores. Una balanza compleja.
-¿Cuáles son los motivos que le han llevado a traducir al castellano su novela 'Hyde Park-eko hizlaria'?
-Todo escritor tiende siempre a que sus libros puedan llegar al mayor número de gente. Libros míos, escritos en euskera, han sido traducidos al catalán, al castellano, al inglés, al finlandés. Gente que no puede leer en euskera me anima a que mis libros puedan leerse también en castellano. Y éste es el motivo de que ahora se publique 'El orador de Hyde Park'. Hay gente que me para por la calle y me dice: «Qué pena que escribas en euskera, porque no puedo entenderte». Ahora podrán hacerlo.
-Traducirse a uno mismo será un proceso complejo.¿Cuáles son las claves de este trabajo?
-El libro, escrito en euskera, comienza a vivir de nuevo a medida que se va traduciendo a otro idioma, comienza a cambiar, siempre hay nuevos matices que se realzan y otros detalles que pierden intensidad. Desde antiguo se conoce eso de «Traduttore, traditore» y es verdad. En realidad, no existe la traducción perfecta, sino que lo que se logra siempre es una aproximación. Yo hablaría de una versión. Es decir, sigue siendo el mismo libro, aunque nunca es idéntico al original. Y en cuanto el idioma escogido para realizar la traducción sea más extraño o más alejado de nuestra cultura, más se va alejando de esa primera versión. Con la traducción ganas nuevos lectores, pero se puede perder algo de autenticidad. Es el precio a pagar para poder llegar a más gente.
-¿Puede presentar someramente las claves de este libro?
-En esta novela, que se desarrolla sobre todo en Londres y el País Vasco, una serie de jóvenes se topan con un señor vasco ya de cierta edad - que es el orador de Hyde Park - y ese encuentro va a producir una serie de circunstancias en todos y cada uno de ellos, que hará que su vida vaya transformándose. Se habla de la vida y del poso que va dejando en nosotros a medida que pasa el tiempo, y del recuerdo que vamos dejando en otros hasta que todo se va perdiendo y olvidando.
-Creo que hay algunas referencias implícitas a Tolosa.
-Hay una especie de juego que propongo al lector, ya que éste debe descubrir qué es verdad y qué es inventado en lo que se cuenta a lo largo de la novela. Si soy yo o no uno de los jóvenes que aparecen en el libro, si muchas de las historias que se cuentan han podido o no suceder en la realidad, si algunas de ellas podrían haber ocurrido en el mismo Tolosa o no. En fin, el lector debe tratar de descubrir cuánto hay de inventado y cuánto de hecho real, y yo voy dando datos muy concretos.
-La literatura juvenil ha sido uno de los pilares de su quehacer como novelista. ¿Cuáles son, a su juicio, los elementos que pueden enganchar a los jóvenes a la lectura en un mundo tan dominado por las nuevas tecnologías?
-Aparte de todos esos alicientes tecnológicos hay que reconocer que hoy en día la juventud lee bastante. Los centros de enseñanza tienen una gran labor que hacer a la hora de fomentar el hábito de lectura en niños y jóvenes. Pero el primer impulso tiene que surgir en casa, y ahí el ejemplo de los padres es fundamental. Afortunadamente hoy es posible encontrar muchos buenos libros para que los jóvenes cojan el gusto a la lectura. Pero es fundamental encontrar esa persona que les vaya indicando temas, historias, personajes. acordes con el interés del niño y del joven en cada momento y les vaya dirigiendo. Los gustos de los jóvenes van cambiando de año en año, pero siempre hay un montón de buenos libros esperándoles. Hay que saber encontrarlos, o que te los indiquen.
-¿En qué proyectos trabaja?
-Acabo de publicar una novela para jóvenes ('Jack Destripatzailearen arrastoa') y una infantil ('Riskyren ipuin politenak'). Ahora estoy metido de lleno en la presentación de 'El orador de Hyde Park', mientras preparo material y tomo notas para mi siguiente novela. Normalmente suelen ser cuatro o cinco años de trabajo hasta que sale publicada. Y escribo artículos de prensa semanalmente.