El Departamento de Sanidad se ha propuesto 'adelgazar' unos cuantos kilos y quitarse ese sobrepeso en forma de gasto creciente que podría llevarle a absorber en quince años el presupuesto total del Gobierno Vasco, de seguir al mismo ritmo de subidas de años anteriores (108% desde 1999). Para no llegar a ese callejón sin salida, la consejería ha puesto en marcha un plan de ahorro del gasto sanitario, que desgranó ayer el titular de la cartera, Rafael Bengoa, en una comisión parlamentaria a petición del PP.
Reducir el gasto farmacéutico es una de las medidas principales de esta dieta económica. Además de la receta prescrita por el Gobierno de Zapatero, que pasa por un ahorro de 1.500 millones de euros -unos 90 para Euskadi-, Bengoa considera viable hincarle más el diente a la factura en medicamentos, que supone el 18,5% del presupuesto del departamento. A partir del próximo lunes, cuatro fármacos de marca para el tratamiento de distintas enfermedades crónicas serán recetados de forma automática por principio activo, una medida con la que se meterán en la hucha seis millones de euros en un año. Se trata de la Atorvastatina, para el control del colesterol; Clopidogrel, un anticoagulante; Risedronato Semanal, contra la osteoporosis; y la asociación Losartán-Hidroclorotiazida, que se emplea para combatir la hipertensión.
El departamento explicó que ya se ha adaptado el programa informático de los médicos para que la receta sea automática. Si por alguna razón el facultativo no considera adecuado el cambio para un paciente, deberá ponerlo en conocimiento de la Dirección Médica correspondiente a través de un informe. La medida no implica cambios en el Vademecum de Osakidetza, ya que no se retira ningún medicamento, por lo que queda garantizada la libre prescripción médica, indicó el departamento en una nota de prensa.
La apuesta de Sanidad por estos fármacos obedece a una sencilla razón: son las mismas moléculas, los mismos principios activos que los de marca, pero cuestan hasta un 40% más barato. Además, son más fáciles de identificar por el paciente ya que al llevar el nombre del principio activo, se evita que el consumidor pueda repetir alguna toma por accidente en el manejo de diferentes marcas de un mismo medicamento.
En la actualidad, el 21,5% de los medicamentos con receta que se dispensan en las farmacias guipuzcoanas son genéricos y suponen el 7% total de las ventas. Y aunque se ha logrado doblar su receta en seis años (del 10% en 2004 al 21% este año), todavía hay margen para aprovechar su menor coste, consideran desde el Departamento de Sanidad. En Euskadi, el índice de prescripción por principio activo es de un 15% respecto al total de envases de medicamentos, lo que supone un 5,5% de la factura de farmacia. Sanidad indicó que otras comunidades autónomas superan ampliamente este índice por encimar del 30% en algunos casos. El objetivo de Osakidetza es llegar al 24%.
Menos para conciertos
La contención del gasto no sólo repercutirá en la factura del gasto farmacéutico. Otra de las partidas que se están revisando es la de los conciertos de servicios a centros sanitarios privados, cuya factura aumentó un 47% entre 2005 y 2009. Según concretó ayer Bengoa, para este año el presupuesto ascenderá a 243 millones de euros, una cifra que, de haberse mantenido el crecimiento de los últimos ejercicios, se habría incrementado en 44 millones más.
El ahorro en este capítulo ya se materializó en el último trimestre del año pasado, en el que se logró rebajar en 15 millones la factura de la concertación. Bengoa explicó que la reducción de costes en los conciertos «es una buena muestra de un esfuerzo racionalizador impresionante, como nunca antes se había hecho».
Uno de los frentes todavía a debate es el establecimiento de un sistema de copago en la Sanidad pública, un propuesta «abierta en distintas entidades», aunque el departamento aún no ha adoptado ninguna decisión al respecto. Sin embargo, Bengoa volvió a referirse a la posibilidad ya anunciada por el lehendakari, Patxi López, de establecer el pago por receta médica para aquellos pensionistas con recursos económicos que no pagan medicinas porque, a su juicio, es «injusto» que haya gente «con medios» que no participe en la financiación.
Hay más medidas incluidas en el plan de ahorro. Entre ellas, el consejero citó la mejora de la actividad autoconcertada, la unificación del servicio de citas en un centro, la telemedicina y una mayor coordinación entre hospitales. En materia de recursos humanos, se tomarán medidas para reducir el absentismo, potenciar los concursos de traslados y crear cursos de formación 'on line' en lugar de presenciales.
Contención, no ahorro
¿Y cuánto se ahorrará? Bengoa cree que a día de hoy resultaría «ingenuo dar una cifra de la contención esperada del crecimiento del gasto», porque el plan que ha echado ahora a andar «no es sino el inicio de un camino, de una forma de hacer, que durará, al menos, tres o cuatro años», que será cuando puedan ser recogidos sus frutos. «Lo que se consiga depende de infinidad de factores», añadió.
El objetivo a corto plazo es ajustar el gasto al crecimiento presupuestario de Osakidetza, un 3,6% para este año, frente a los desorbitados aumentos de años anteriores que acabarían por «asfixiar» al sistema público de salud. «No es que ahorremos la diferencia, sino que se reinvierte en otros campos», explicó el consejero.
Como ejemplo, puso los datos obtenidos en el capítulo de personal, con un 4,58% de aumento del gasto frente al 10% registrado hasta la fecha, y el crecimiento del 1,14% en aprovisionamientos, cuatro puntos menos que la media histórica. El sistema sanitario se tiene que «replantear en profundidad», aseveró.