Haimar Zubeldia estaba tranquilo tras la operación que le realizaron a primeras horas de la tarde de ayer en la Clínica Quiron de Donostia para reducirle la fractura de radio que se produjo en el brazo derecho tras sufrir una caída en la primera etapa del Dauphiné Liberé cuando quedaban quince kilómetros para llegar a la meta.
«Me han dicho que la operación ha salido bien. Yo no me he enterado mucho porque me han dormido del todo. Me han puesto tres tornillos, por lo que el brazo se ha quedado al aire. Ya me dijeron antes de operarme que no me iban a volver a poner una escayola», que es lo que hicieron en el hospital francés al que le trasladaron una vez finalizada la etapa y donde le detectaron la factura de radio, pero no le operaron. Le escayolaron.
La operación la llevaron a cabo los doctores Joseba Beitia y Javier Goienetxe, jefe de la unidad de cirugía de la mano de la clínica Quirón y el doctor Corcuera.
Con los tres tornillos le fijaron la fractura, en la que se encontraron tres fragmentos, para ayudar de esa forma a la estabilización y sujetar la articulación. De esta forma, la recuperación será más corta, un dato que le alegra a Haimar, a pesar de que el médico del RadioShack, Kepa Zelaia, le bajó un poco los ánimos.
«En tres o cuatro días puede estar haciendo rodillo, pero sin apoyar la mano en el manillar. La tiene que tener estable. ¿El Tour? El cuarto día de carrera hay una etapa de pavés y para montar en bicicleta debe de tenerla totalmente bien. De momento, mejor es que piense en estar totalmente recuperado. No sé qué tanto por ciento de posibilidades tiene de correrlo, pero yo diría que está muy equilibrado».
Haimar, por su parte, prudente, tampoco quería marcarse ningún tipo de plazos, a la espera de como vaya evolucionado el postoperatorio.
«Mi idea es empezar a entrenar cuanto antes, pero hay que ver cómo evoluciona todo, comprobar que los tornillos han fijado bien la fractura. Es cuestión de ir viendo cómo discurren las cosas», nos explicaba el usurbildarra, que ve cómo a poco menos de un mes para el inicio del Tour de Francia se trastocan todos sus planes.
Toda la preparación que ha llevado a cabo se puede quedar en nada. «Me gustaría salvar el Tour, al menos esa es la idea que tengo. Durante todo lo que llevamos de temporada lo he estado preparando y me encontraba bastante bien. Llevaba la preparación sin problemas, medida, y la verdad es que esta fractura me trastoca todo. Lo que voy a intentar es llegar al Tour en condiciones. A ver cómo va todo».
Había corrido la Vuelta a Romandía, para descansar después hasta el Dauphiné y llegar fresco al Tour. Johan Bruyneel, máximo responsable del equipo, está pendiente de si cuenta o no con él para el Tour y no para de preguntar si se va a recuperar.
Su estado de forma es muy bueno y junto a Andreas Klöden y Levi Leipheimer es uno de los hombres básicos del Tour de cara a las etapas de Alpes y Pirineos.