«Siempre he sido un poco punki y he intentado divertirme en la radio»

Gregorio Gálvez Locutor de radio. Después de 41 años en Radio Popular /Herri Irratia, ha tenido que dejar el micrófono

RICARDO ALDARONDOSAN SEBASTIÁN.
El locutor Gregorio Gálvez, comunicador nato. ::
                             USOZ/
El locutor Gregorio Gálvez, comunicador nato. :: USOZ

Es una de las voces más reconocibles de la radio guipuzcoana. Pero desde hace unos días no está en Radio Popular / Herri Irratia, su casa durante 41 años. Autor de programas de música ya míticos, como Club 44, dinamizador de la cultura guipuzcoana en permanente contacto con la calle, dotado de una fina ironía y sentido crítico, Gregorio continuaba teniendo éxito con un programa para la audiencia más veterana. Sigue acudiendo de vez en cuando a un concierto en un Gaztetxe con el espíritu juvenil, curioso, culto y divertido de siempre.

-Esto no será una despedida...

-Me temo que sí, aunque a mí me gustaría seguir haciendo radio, creo que tengo cuerda para rato. Herri Irratia ha cambiado de propiedad y algunos no estamos en el proyecto nuevo. Me gustaría desde aquí despedirme de la audiencia guipuzcoana. Y pedir disculpas a quien haya podido herir o criticar en todo este tiempo. Creo que he tenido mucha suerte con los oyentes y con toda la gente que me ha ayudado a hacer los programas. Estoy muy agradecido a todos ellos.

-El acierto del mítico Club 44, en el que descubríamos tanta música y que escuchábamos cada noche con fervor, fue precisamente la colaboración ciudadana...

-Sí, un oyente se iba a Londres y se traía el último disco de Led Zeppelin, que aquí no había salido aún, y lo presentaba él mismo. A veces poníamos el disco entero para que la gente se lo pudiera grabar. Siempre venía alguien al programa, desde Poch que siempre pasaba por allí, a Santi Gasca, que me trajo el primer disco de Nacha Pop y me dijo 'tienes que escuchar esto'. Aunque también cuando Mikel Erentxun me trajo su primera maqueta le dije: «Pensaba que iba a ser algo mejor».

-Siempre ha dicho lo que pensaba, sin cortarse.

-Si, el Orfeón Donostiarra se enfadó porque critiqué su disco de habaneras. Pero es que la habanera no es lo suyo, por qué no decirlo. Pero todos los músicos me han tratado muy bien, y especialmente el sector punki. No sé por qué pero siempre he sido un poco punki. Aunque también muy popero. En realidad, me gustan muchas cosas distintas. Me encanta el último disco de Los Planetas, y el otro día me emocioné viendo en la tele a Metallica. Entiendo que no es normal que un señor de 62 años se emocione con Metallica. Pero cada uno es como es.

-¿No es de los que cree que el rock es de los jóvenes?

-No. Y me da rabia ver cosas como la del otro día en el Bukowski. Tocaba el grupo Back, gente veterana toda la vida dedicada al rock como Josema, de Irun, que siempre ha tenido tiendas de discos. Josema me pidió que presentara al grupo. Y mientras estaban montando, un grupillo de chavales imberbes se reían de nuestras pintas, nos miraban como abuelos. Es una pena que no se paren a pensar qué ha habido antes que ellos en la música. Pero hay gente joven estupenda, y en Bonberenea o los gaztetxes me tratan de maravilla.

-La Orquesta Mondragón también nació en ese estudio...

-Sí, empezaron haciendo radio en directo, todo muy surrealista...y escandaloso, con una alusión a la masturbación femenina, que en los años 70 era muy fuerte. Decía Guruchaga: «Y se meten aviones...», y cosas así. Unas barbaridades que provocaron muchas llamadas. Como era de noche, hacíamos como que no nos oía nadie, pero teníamos bastante audiencia.

-Y hubo más escándalos...

-Sí, con un programa que llamé 'Los 40 insoportables'. Eran canciones dedicadas, pero orienté el programa a los colegios e institutos. Mandaban cartas, cada vez más subidas de tono. Yo no podía decir en la radio los tacos e insultos, y menos en una radio religiosa. Así que los sustituía por la palabra 'censura'. Hubo alguna carta que se convirtió exclusivamente en 'censura, censura, censura'. Se metieron con el director de Mundaiz. Y me quitaron el programa. Lo tenía merecido, la verdad. Nunca he pretendido llamar la atención, pero sí pasármelo bien y sobre todo tratar de tener imaginación en la radio. Herri Irratia siempre ha sido muy independiente y me he sentido muy libre en ella. Ese concepto de radio se ha acabado, aunque ha sido sustituido de alguna manera por internet.

-Y a todo esto, usted era maestro de escuela...

-Sí, a veces llegaba a la escuela después de una larga jornada de rock and roll...Iba a Toulouse a ver a los Who y a la mañana siguiente tenía que trabajar. Pero yo creo que lo he hecho bien como profesor y he disfrutado mucho. En los últimos años estoy en la biblioteca del Instituto de Alza, y como me gusta mucho leer, estoy encantado...

-Llegó de Galicia, ¿en qué año?...

-Llegué a San Sebastián cuando el hombre llegó a la Luna, en 1969. Empecé en la radio en Galicia, y aquí seguí como locutor, pero aprobé las oposiciones de maestro, me decanté por la enseñanza y quedé en la radio como colaborador sin remuneración económica. Entonces hacía de todo, música, deportes, informativos, publicidad... Entró como director Iñaki Gabilondo y quiso que hiciera un programa de música joven. Yo ya escuchaba a los Beatles, los Rolling, David Bowie. En 1973 empezó a coger vuelo el programa.

-Y con el concierto de Genesis en el Velódromo en 1975, tuvo uno de sus hitos. Dos meses después del concierto de Barcelona, los pioneros promotores JF de Irun, con Josema del Centro Musical Irúnes del que hablábamos antes, lograron que Genesis añadiera una fecha en San Sebastián al final de la gira. Y al día siguiente del concierto en el Velódromo, usted consiguió llevar al grupo al programa.

- Fue una carambola, estaba paseando por La Concha y de repente le vi a Peter Gabriel. Les dije si venían al programa y aceptaron. El propio Gabriel escogió los dibujos ganadores de un concurso que habíamos organizado en el programa. Unos años después Santi Ugarte me dijo: «Eres el culpable de que los Ramones vengan por primera vez a San Sebastián». Yo ponía todas las noches a los Ramones, y al final los trajo. Eso me llenó de orgullo.

-En los 70 había aún pocos conciertos de rock internacionales y era raro viajar a Madrid o Barcelona para ver a un grupo, pero en Club 44 se montaban autobuses...

-Sí, se apuntaban los oyentes del programa y nos juntábamos 40 ó 50 personas. Rara vez se quedaba una plaza vacía. Y para los conciertos en Bilbao se llenaban dos o tres autobuses. En una ocasión vimos a Status Quo en el Polideportivo de Anoeta, y a la salida nos montamos en un autobús y nos fuimos a ver a Supertramp a Barcelona. Eran tiempos rompedores, y yo tenía iniciativa para montar cosas. Aunque también por eso estuve detenido, cuando traje a Lluis Llach por primera vez a San Sebastián, en 1973, aún en el franquismo. Cuando pedí el permiso para el concierto me dijeron que había una serie de canciones que Llach no podía cantar. Pero, claro, yo me olvidé del papel. Y Fernando Mikelajauregi y yo acabamos pasando la noche en comisaría. Y nos pusieron una multa.

-También tenía mucha audiencia Luis Ángel García en La Voz de Gipuzkoa. ¿Había competencia?

-No, eran tiempos más 'naif', no había los celos de ahora y luego cuando él montó el Canal 2, se creó un intercambio muy interesante.

-En los últimos años ha triunfado con boleros y rancheras...

- En 'Música básica' sonaban el Dúo Dinámico o Miguel Fleta. Era el programa con más audiencia de Herri Irratia. Ha sido fantástico tener una audiencia tan fiel y agradecida. Una señora me envió un sobre con 20 euros para darme las gracias por el programa. Y otra me trajo un vinilo para que lo pusiera. Lo tuve que digitalizar porque ya no teníamos platos para vinilos en la radio. Me he adaptado bien a las nuevas tecnologías. Tengo Myspace, Messenger y Facebook...Y también tengo ideas para nuevos programas...

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos