Tras algunos retrasos y cierta polémica, por fin se inauguró el sábado el complejo deportivo de Riberas de Loiola. El nuevo club Soccerworld lo celebró por todo lo alto con la organización de multitud de actividades. Una marea de chavales de entre 9 y 12 años participaron en los 88 partidos programados para este día. La nueva zona deportiva contará con un campo de sófbol, cinco de fútbol sala, otro de fútbol siete, cinco pistas cubiertas de pádel y un gimnasio que comenzará a construirse en septiembre.
En el barrio hay opiniones para todos los gustos. La Asociación de Vecinos de Riberas de Loiola, que a lo largo de los últimos meses ha vertido numerosas críticas, afirma que «tras la indignación de los vecinos por la decisión del concejal de deportes de privatizar la zona de uso deportivo del barrio excluyéndola del uso de la Kirol Txartela, la promesa del alcalde de construir unas pistas deportivas públicas en el Jardín de la Memoria ha contribuido a ver en el centro de Soccerworld una nueva oportunidad de crecimiento para Riberas».
Asimismo, desde la asociación han querido trasladar que «la buena disponibilidad de los propietarios de la instalación ha propiciado que se mantengan conversaciones con la asociación para mantener una colaboración que favorezca la cohesión de los vecinos a través de la participación en distintas actividades de contenido deportivo».
Por su parte, los hosteleros del barrio se han mostrado satisfechos con la apertura de estas pistas, ya que consideran que contribuirá a la dinamización del barrio. Además de que haya más movimiento entre los propios vecinos, los hosteleros esperan recibir la visita de gente de otros puntos de la ciudad, «lo que le dará mucha más vida a Riberas y, por supuesto, esperamos con ello tener más personas en nuestros establecimientos», afirman. «Estamos contentos con la apertura», afirman desde el BCN, bar situado a escasos metros de este complejo deportivo, «aunque aún es pronto para decir que hay más gente en la zona, esperamos que así sea en un futuro. Al menos así ha ocurrido con otras actividades organizadas en el barrio, como las fiestas de Riberas, promovidas por la asociación de vecinos», señalan.
No obstante, algunos vecinos siguen insistiendo en que el ámbito del deporte no se ha gestionado correctamente por parte del Consistorio. Uno de los vecinos de Riberas, quien ha preferido no identificarse, considera que «las cosas no se han planificado con previsión. El hecho relevante no es que hayan puesto las instalaciones del Soccerworld aquí, sino que se nos ha hurtado de infraestructuras deportivas gratuitas -ó compatibles con el carnet del Patronato de Deportes de la ciudad que muchos vecinos pagamos- para un barrio totalmente nuevo de más de 2.000 viviendas».
Si bien reconoce que los precios planteados por la empresa que gestiona este complejo «son razonables», confía en que «no se vean incrementados como consecuencia de la buena marcha del negocio». «A hechos consumados, pasaremos por el aro e iremos viendo cómo va todo, aunque las cosas deberían haberse hecho con otra planificación desde un principio», afirma.
Y es que remarca que el problema no es tanto desplazarse a otras pistas como las de Felipe IV, sino que «el hecho de no realizar deporte en el propio barrio dificulta la integración de los más jóvenes». Eso sí, la asociación de vecinos y el ayuntamiento donostiarra han alcanzado un acuerdo para construir unas pistas similares a las de Amara, en el otro extremo de Riberas, junto a la iglesia. Según el concejal de Deportes, esperan poder finalizarlas este mismo año.
Otro de los puntos polémicos ha sido la cuota que abona al Ayuntamiento la empresa que gestiona este polideportivo por la explotación del terreno donde se sitúa. Esta compañía se ha hecho cargo de los costes de la obra a cambio de la concesión y abona al Consistorio una cuantía que asciende a 3.000 euros anuales, lo que muchos vecinos consideran «como un regalo» y critican que ese dinero no se invierta en el propio barrio.