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Voluntarios al rescate

PROTECCIÓN CIVIL

Voluntarios al rescate

Protección Civil de Euskadi necesita gente como Diego, Ana, Hilario o Karlos para emergencias. El País Vasco cuenta con 34 asociaciones, con sólo 369 socios, por los 13.000 que hay en Galicia

31.05.10 - 02:34 -
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Se necesitan voluntarios de Protección Civil. Sí, esos que se dedican en sus horas libres a retirar árboles caídos, acotar zonas castigadas por fuertes vientos, buscar a personas pérdidas en el monte, rescatar a náufragos en ríos o mares, o prevenir posibles accidentes en carreras ciclistas o en otros eventos deportivos.
Lo dice el Gobierno Vasco: «Tenemos 369 voluntarios repartidos en 34 asociaciones, una cifra que comparada con otras comunidades autónomas o con los países de Europa es insuficiente. Por poner un ejemplo, en Galicia -con sus numerosos incendios- cuentan con cerca de 13.000 voluntarios». Para intentar paliar esta situación el Ejecutivo autónomo ha aprobado un decreto para mejorar los servicios del 112. «En situaciones adversas y complicadas que desbordan la capacidad de atención de los servicios profesionales y de los voluntarios, es muy importante la coordinación. La actuación en los primeros momentos es una garantía para minimizar el impacto del desastre», analizan.
El nuevo decreto de Participación Voluntaria de la Ciudadanía en el Sistema Vasco de Atención a Emergencias intenta cubrir todas las carencias existentes. Así, se regulan los requisitos para que una organización de voluntarios de protección civil pueda ser reconocida como tal por la Administración y pueda integrarse en el sistema vasco que cubre esta materia, «sin perder su autonomía». Se delimitan, además, las funciones que les corresponden y se establecen aspectos de formación y preparación, así como de uniformado y de identificación de equipamientos.
Cuatro voluntarios cuentan en este reportaje por qué ellos han elegido esta opción solidaria.
Una vocación
«Este trabajo es vocacional, cuando era más joven ya fui monitora de Tiempo Libre, atendiendo a los chavales en las Colonias de Verano. Ahora estoy aquí desde hace 15 años, en la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de Errenteria», dice Ana Cerro, errenteriarra de 47 años.
La agrupación -que suma 40 miembros, «aunque hay solo 12 que se repiten siempre»- actúa en temas de prevención y de emergencias subvencionados por al Ayuntamiento de la localidad. «Nosotros recibimos una llamada de SOS-Deiak cuando hay fuertes vientos, nevadas o grandes lluvias. Tratamos de facilitar el trabajo a los profesionales que también acuden, retirando árboles caídos, cortando troncos en un incendio en el monte para que pasen los bomberos, acordonando zonas sacudidas por el viento, o achicando agua cuando llueve mucho», señala.
También actúan en acontecimientos deportivos que congregan a muchos participantes, incluso fuera de Errenteria, como el Triatlón de Donostia, así como en salidas escolares al monte, vigilando los lugares más problemáticos. «Se necesitan más voluntarios, porque al final siempre estamos los mismos», indica Cerro, que trabaja en una empresa de Construcción de Astigarraga, que contempla la posibilidad de que tenga que abandonar el puesto ante una emergencia grave.
La historia de Karlos es otro claro ejemplo de la importante labor que ejercen estos voluntarios. Fue la madre de la conocida periodista Ane Igartiburu, Lourdes Verde -entonces su andereño- la que le regaló un cachorro. Aquel perro marcaría su destino hasta llegar a ser hoy miembro del Grupo de guías caninos de Salvamento de Euskadi de Elorrio. Lourdes moriría hace ya varios años junto a otros compañeros en un accidente de helicóptero en Picos de Europa, pero Karlos Garitaonaindia, de 43 años, vive, felizmente, para dedicarse a salvar y rescatar vidas con su pastor belga malinois 'Aker' de año y medio. «Llevo ya 27 años trabajando en la búsqueda de personas en edificios destruidos o en el monte con perros. En el grupo tenemos ahora mismo cuatro canes operativos y otros seis entrenándose para ser certificados como garantes de rescates o búsquedas. Trabajamos sobre todo con el pastor belga malinois, aunque también tenemos algún pastor vasco o alemán», explica.
Aclara que en el 99% de los casos es SOS-Deiak la que les comunica la necesidad de su intervención, aunque también acuden a labores fuera del País Vasco. «La agilidad y el instinto son básicos para que el perro desarrolle con éxito su trabajo. Lo que hace en cinco minutos equivale a la labor de 60 personas. El perro pastor es el can más adecuado para estas tareas y el entrenamiento diario es muy importante. Además, la conexión entre el guía y el animal es imprescindible para conformar un buen binomio».
El zarauztarra Diego Girón, de 31 años, ha estado el pasado mes de marzo en un campo de refugiados saharauis con la expedición 'Todos felices'. Su ánimo por el voluntariado nació en 2002 con el 'txapapote' que asolaba, sobre todo, las costas gallegas. De allí todo ha sido un discurrir hasta acabar integrado en la asociación 'Babes Zibila Zingira' de Zarautz. «Somos 25 voluntarios, con una media de edad de 30 años -15 chicos y 10 chicas-. Yo trabajo en un ambulatorio de Osakidetza y la mayoría de los miembros de la asociación son sanitarios o personal de la Policía municipal».
Biescas, Galicia, Gibraltar...
Diego señala que realizan reuniones previas para prevenir posibles riesgos en eventos deportivos a los que son llamados, como el Triatlón de Zarautz, la Getaria-Zarautz de natación, y que con diferentes circunstancias meteorológicas adversas también se les pide ayuda. «Creo que somos necesarios y ojalá aumentara el número de voluntarios», afirma Girón.
Hilario Sein estuvo en Biescas durante 15 días y trató a muchos de los afectados por la salvaje riada que se llevó 81 vidas el 7 de agosto de 1996 -seis guipuzcoanas- en el camping Las Nieves de la localidad oscense. Ha trabajado también colaborando en la extinción de incendios en Galicia o con la Cruz Roja ayudando a los magrebíes que cruzaban -y cruzan- el estrecho de Gibraltar.
Hilario, oiartzuarra de 43 años, es vicepresidente de los Voluntarios de Protección Civil de Gipuzkoa, asociación de la que fue presidente desde 1996 hasta 2003, y es directivo de la empresa de ambulancias 'Larrialdiak'. «El trabajo de voluntario tiene que gustarte. Cuando nieva la mayoría de la gente se queda en casa y tú sales a ayudar, a echar una mano. Es algo que, una vez que pruebas, a algunos les engancha, y a otros no», asegura. Sein indica que su empresa tiene asumido que en una actuación de emergencia tenga que acudir fuera de lo que es su trabajo en su despacho, pero también lamenta que esta situación no sea contemplada por la Administración Pública. «En Europa las cosas se ven de modo diferente y se entiende que abandones tu tarea para dedicarte a un estado de alarma».
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