Paga la mitad de la multa ya, o en un plazo de 20 días, y nos dejamos de papeleo y recursos que retrasan el cobro de la sanción. Es una de las innovaciones en las normas de la nueva Ley de Tráfico y Seguridad Vial que entra en vigor mañana, día 25. «El actual sistema de cobro de multas era inefectivo dado el volumen de infracciones que se cometen y sancionan. La modificación de la Ley de Seguridad Vial se justifica por la necesidad de agilizar el procedimiento», argumenta Nerea Fernández, experta temas sociales y de Educación Vial de Lagunak, autoescuela de referencia en Euskadi. ¿Se trata de recaudar más? «Se trata de recaudar más rápido y convencer al infractor de que la multa la paga seguro», resume Luis Murgia, experto en vialidad del Real Automóvil Club Vasco Navarro en San Sebastián. «Por eso han simplificado las sanciones: leves, 100 euros; graves, 300, y muy graves, 500».
Lo que pretenden con esta ley es «mejorar la eficacia e inmediatez del procedimiento sancionador y resolver los fallos detectados en este campo con la aplicación del permiso por puntos», dice literalmente. Murgia traduce: «Hemos criticado que no tiene sentido recibir una multa casi tres meses después de que te pille el radar. Para que eso sea educativo y corrector debe ser en el momento. En Francia, por ejemplo, tienes la sanción con la foto en casa antes de 48 horas. La modificación de esta ley le da cobertura. Reduce los tiempos de tramitación y asegura que van a cobrar la multa porque aumenta hasta 4 años el plazo de ejecutar cada sanción».
El conductor no deja de sentirse como una máquina de aumentar la recaudación de la Dirección General de Tráfico. Multa mínima: 100 euros. Si pagas ya, 50 euros. «El problema de la cuantía de las multas sigue siendo el enfoque. Mientras la Administración entienda la sanción como un elemento de seguridad, como la describe la nueva ley, persiste en el error de dejar que el ciudadano entienda la ley como un mero afán recaudador», reflexiona Nerea Fernández. «Cuando precisamente lo que trata la nueva normativa es un fin educador».
Límite de velocidad flexible
Los límites de velocidad mantienen la flexibilidad de un 10% de más en el marcador a pesar de que habían sugerido ser tajantes y multar a partir de un kilómetro más rápido de lo permitido. «La ley mantiene el porcentaje del 10% sobre la velocidad límite, que pretendieron quitar el año pasado. Afortunadamente se dieron cuenta de que era más peligroso que el conductor estuviera mirando el velocímetro constantemente en vez de la carretera y volvieron a la antigua normativa de flexibilidad. Porque un leve descenso en la carretera, un golpe de viento posterior o ambas cosas a la vez podían acelerar el vehículo sin que el conductor lo deseara», explica Murgia.
Para Fernández, la variedad de límites de velocidad en las carreteras «es lo que provoca la mayoría de los accidentes y de mayor gravedad. En las vías con 'escalones de velocidad', es decir, donde unos pueden circular a 132 (120 como límite) porque su coche se lo permite y los demás van a su ritmo o a la que se lo permite su vehículo o su capacidad, es donde más peligro existe de accidente». La experta sugiere homogeneizar la velocidad: todos a la misma, sea 120 o sea 80 por hora.
Cuenta Murgia que en un salón del automóvil vio hace dos semanas vehículos que 'leen' las señales de límite de velocidad y adaptan el motor a los máximos, «de forma que memorizan lo que el conductor a veces es incapaz: recordar cual es la velocidad máxima permitida de las señales que va pasando en ruta». Este experto recalca que «la ley permite el uso de radares de tramo. Se trata de un doble arco. Uno registra la matrícula con la hora, minuto y segundo y el siguiente lo mismo. Saca la media de velocidad y si superas la máxima, te manda la foto y la sanción a tu casa». Su uso es habitual en las autopistas alemanas y en España se está probando en un par de tramos.
El 'conductor habitual'
La identificación del conductor es otra de las normas modificadas. Antes, si te multaban sin detenerte y llegaba a casa o a la empresa la multa, se aducía que viajaba la abuela o un conocido que vive en el extranjero, para lo cual se enviaba en el recurso un nombre, apellido ficticios, en una calle y ciudad reales, y ahí se paraba la sanción y la pérdida de puntos. «Pasó a la historia esa posibilidad legal porque ahora todos los conductores españoles, portugueses, franceses, italianos, alemanes... vamos a formar parte de un archivo informático gigantesco en el que las diferentes policías se intercambiarán datos», explica Murgia. «Si no se identifica a ese extranjero, la multa la pagarás tú o tu empresa».
Por eso se ha creado, también a partir de la nueva normativa, la figura del 'conductor habitual'. Cada vehículo tendrá en su Registro de Vehículos quién es el conductor habitual y en cada empresa quién conduce determinado coche. «Si quieres que alguien conduzca el tuyo, o te haces cargo de la sanción en que pueda incurrir, o a quien se lo prestas lo asume. Si no es amigo tuyo, tienes que disponer de su número de carnet e, incluso, te pueden exigir una fotocopia de su permiso. Si no la presentas, pagas tú», describe Fernández.
Murgia recalca que «en Alemania ya te sacan la fotografía por delante. Aquí llegará el sistema y si te mandan una foto con alguien de pelo y bigote al volante no podrás decir que conducía tu abuela».
No quitan el permiso
Murgia ve al menos un punto favorable al conductor en la modificación de la ley: «Que no te quitan el carnet por una pifia que hayas hecho para tres o seis meses». Lo explica por el sistema de detracción de puntos del permiso. «Ahora sólo te lo quita el juez».