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Tabakalera, ¿el efecto dominó?

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Tabakalera, ¿el efecto dominó?

Los recortes presupuestarios obligan a las instituciones vascas a replantearse los proyectos 'estrella'. El CICC sienta precedente

23.05.10 - 02:17 -
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Reza una axioma político que una de las víctimas propiciatorias en época de vacas flacas es la Cultura. Es la primera puerta a la que los responsables de la poda presupuestaria siempre llaman para exigir recortes, y esta vez no es una excepción. Cuando el presidente Zapatero anunció hace unos días en el Congreso que llegaba el momento de que la Administración pública española se apretara el cinturón tras la caída de la recaudación, los responsables de los departamentos de Cultura, de por sí ya mermados desde el pasado año por la crisis, advirtieron al instante que llegaban malos tiempos.
En esta ocasión, el primero en advertirlo ha sido el Ayuntamiento de San Sebastián. Tal vez aprovechando la coyuntura o «asustado» por los números del proyecto de Tabakalera (o ambas razones), el alcalde, Odón Elorza, decidió el pasado domingo lanzar a la opinión pública un mensaje que, en petit comité, compartían no pocos regidores: no hay dinero para todo. «En un marco de recesión económica hace falta acometer una reflexión global sobre las inversiones culturales previstas en el País Vasco para los próximos años», lanzó el primer edil donostiarra para justificar su propuesta de «declarar una moratoria» en el proyecto del nuevo complejo cultural donostiarra. Y no era una postura baladí, ya que esta ambiciosa iniciativa, que contempla reconvertir el antiguo edificio propiedad de Altadis en el Centro Internacional de Cultura Contemporánea (CICC), fue definida el pasado jueves por el diputado general de Guipúzcoa «como un proyecto de país». Curiosamente, realizó estas declaraciones tras el consejo de administración en el que se acordó acometer «un redimensionamiento tanto del diseño como del funcionamiento» del complejo «para lograr una reducción sustancial del presupuesto».
Sea como fuere, el escenario planteado por Zapatero se dejará sentir en las próximas semanas en las diversas administraciones públicas de Euskadi y, por lo tanto, en sus respectivas áreas de Cultura. De momento, y al margen de Tabakalera, sólo el Gobierno Vasco ha hecho públicos sus planes. Blanca Urgell deberá revisar, al igual que el resto de consejeros, el presupuesto de su área (296 millones de euros) para reducirlo un 5%, es decir, cerca de 15 millones. Y la orden de Lehendakaritza es clara: deben buscarlos en las partidas de gastos corrientes y subvenciones, y no tocar el dinero destinado a inversiones.
Sin embargo, esto supondrá un serio contratiempo para Cultura. «En nuestro departamento, esta decisión será muy dura», advierte el viceconsejero Antonio Rivera. «No somos como Industria, por ejemplo. Nosotros nos relacionamos con un sector muy amplio de medianas y pequeñas estructuras que necesitan del apoyo de la Administración para seguir adelante. De ahí que califiquemos como una contradicción que nos pidan reducir en la parte subvencional o el gasto corriente en vez de en inversiones. Lo entendemos en términos de macroeconomía, pero está claro que nos va a dificultar nuestra labor», valora Rivera. De ahí que desde su departamento se abogue por combinar ambas vías. «Apretaremos donde nos pide Lehendakaritza, pero quince millones no salen sólo de ahí. Habrá que hacer las dos cosas», confirma el viceconsejero.
El peso de EiTB
Desde el Partido Popular -socio preferente del Gobierno de López-, apuestan, por su parte, por la fórmula de 'tocar' sólo las partidas señaladas por el lehendakari y «salvaguardar lo máximo posible» las inversiones. «Debemos propiciar ajustes en el gasto corriente y en las subvenciones, sobre todo en las que reciben ciertas organizaciones», insiste Iñaki Oyarzábal, secretario general del PP en Euskadi. «Y EiTB puede ser una de ellas. Tenemos claro que pueden redimensionar sus gastos manteniendo el servicio y calidad que ofrecen».
Una revisión de las cuentas de la Consejería para 2010 revela que el ente público recibe la partida más elevada. De hecho, gestiona 150 de los 296 millones del departamento, por lo que su posición se antoja complicada para poder salir indemne. Desde la radiotelevisión pública vasca evitan valorar cualquier posible recorte «hasta que esté confirmado», aunque aseguran que, como todos los ejercicios, «cerrarán un presupuesto equilibrado», por lo que si reducen sus ingresos «reducirán también sus gastos». Además de EiTB, las partidas más relevantes que podrían verse afectadas son Política Lingüística (HABE, por ejemplo, recibe 30 millones de euros) y la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE), que tiene consignados 7,9 millones anuales.
El equipo de Urgell también destinará 4 millones en 2010 para los gastos de explotación del Museo Guggenheim, que también recibe otros 2,6 -vía Tenedora- para la compra de obras de arte, un compromiso que también comparte la Diputación de Vizcaya. «Parece bastante obvio que no están los tiempos para comprar arte. Ahí sí que habrá que plantearse con seriedad que esa partida igual no se puede cubrir hasta el año que viene o vaya usted a saber durante cuánto tiempo», advierte el viceconsejero.
Otras subvenciones que corren el riesgo de menguar son la del Festival de Cine de San Sebastián, cuya partida de un millón de euros se mantuvo congelada en la elaboración de los presupuestos de este año, o la asignación que los museos reciben para su financiación, que ya es un 10% menor que en 2009.
Con respecto al capítulo de inversiones en infraestructuras, las decisiones que tome el departamento de Urgell se antojan más complicadas, más aún cuando en los últimos años el crecimiento cultural ha estado basado en el ladrillo y el titanio. Ahí tendrán que conjugar el interés cultural propio de cada inmueble con las directrices políticas marcadas desde Lehendakaritza, y valorar asimismo las consecuencias políticas que se puedan desatar entre los socios (diputaciones o ayuntamientos en manos de otros partidos) con los que van de la mano en cada iniciativa.
En este sentido, la vía abierta esta semana con respecto al Centro Internacional de Cultura Contemporánea de Tabakalera, es decir, «no paralizar sino redimensionar el proyecto para reducir sustancialmente su presupuesto», no es vista con malos ojos desde la consejería. «Más allá de Tabakalera, está claro que alguna otra iniciativa de inversión inmueble no cabe. Habrá que retrasarla en el tiempo», detalla Rivera. «La lógica te dice que no gastes en construir un edificio si no tienes con qué alimentar a los que van a estar en su interior», justifica el político alavés, en referencia al gasto corriente que requieren anualmente estas infraestructuras, muy superiores a los ingresos que pueden generar, y que por lo tanto, deben ser sufragados por el Gobierno vasco.
No a Urdaibai
No obstante, el 'tijeretazo' nunca afectaría a las obras «que ya han arrancado» o cuyo procedimiento de licitación está en marcha. En este supuesto entraría, por ejemplo, el nuevo Archivo Histórico Nacional de Euskadi, cuyos trabajos son ya visibles en la calle María Díaz de Haro de Bilbao y a los que Cultura destinará este año 5 millones de euros.
En cambio, los proyectos que aún no estén entre esos supuestos sí que podrían verse inmersos en un proceso 'tipo Tabakalera'. Y no sólo en referencia a este año, sino a los próximos ejercicios, en los que los rigores de la crisis aún afectarán a la recaudación. «Lo más inmediato es intervenir en alguna de las inversiones previstas para 2011 ó 2012», señala Rivera. Y es en este escenario en el que se plantean multitud de alternativas: ¿San Mamés Barria? ¿Instituto Etxepare? ¿Museo Balenciaga? ¿Palacio de Congresos, Exposiciones y Artes Escénicas de Vitoria?
Desde el Ayuntamiento de la capital alavesa, uno de los socios en esta última infraestructura, estima que «no se verán damnificados por los recortes, puesto que este proyecto ha sido considerado como estratégico por todas las partes». «A nuestro favor juega además que hasta diciembre de 2011 no tenemos que hacer frente a certificaciones de obra», explica aliviado Juan Carlos Alonso, teniente de alcalde del Consistorio.
Sin embargo, el proyecto que sí puede verse afectado por la crisis es el Guggenheim de Urdaibai, que en los últimos meses ha centrado la disputa dialéctica entre el Ejecutivo autónomo y la Diputación de Vizcaya hasta casi convertirse en un conflicto institucional. Desde el Gobierno foral mantienen el mensaje de que se trata de un «proyecto estratégico» para la provincia y que la anunciada merma presupuestaria «no va a variar» esa condición. Esta postura dista diametralmente de la adoptada por el Gobierno Vasco, el otro socio «necesario» para llevar a buen puerto el nuevo museo. Si hasta la fecha Lakua se había mostrado contrario a la idoneidad de su construcción, tanto por su presupuesto como por su ubicación en plena Reserva de la Biosfera, el nuevo panorama económico «refuerza aún más» su postura inicial. «En los tiempos que corren, no le vamos a echar muchos minutos. Ahora mismo, pensar en otro Guggenheim, con 200 millones de por medio, es un planteamiento muy a futuro», zanja el viceconsejero Rivera.
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